Mark Carney se reúne en Pekín con Xi Jinping para firmar varios memorandums de entendimiento tras una década de tensiones económicas y políticas, con el objetivo de reducir su enorme dependencia comercial con respecto a su vecino del sur.
El primer ministro canadiense, Mark Carney, ha elogiado este viernes la "asociación estratégica" entre su nación y China durante una visita a este Estado asiático. Ambas partes buscan profundizar sus lazos bilaterales tras casi diez años de turbulentas relaciones entre Pekín y Ottawa.
Al inicio de la reunión bilateral con su homólogo Xi Jinping, Carney ha declarado que está "extremadamente satisfecho" de que Ottawa y Pekín estén avanzando con rapidez en sus acuerdos. "No solo profundizará nuestros lazos bilaterales en beneficio de nuestros pueblos sino que también, a nuestro juicio, ayudará a mejorar el sistema multilateral, un sistema que en los últimos años ha estado bajo una gran presión", ha declarado el primer ministro norteamericano.
Por su parte, Xi ha trasladado a Carney que se siente "animado" por los progresos logrados desde la "reanudación y el relanzamiento" de la relación en los últimos meses. Xi describe su último encuentro, durante la cumbre de APEC en Corea del Sur en octubre, como un "punto de inflexión" en la relación entre Canadá y China. "Una relación Canadá-China sana y estable es de interés para nuestros dos países y para la paz y la estabilidad del mundo", ha añadido Xi.
El viaje de Carney a China, que comenzó el miércoles y concluirá este sábado, es el primero de un líder canadiense al país en ocho años y llega tras varios años de acritud, por cuestiones que van desde la detención en 2018 de una alta ejecutiva tecnológica china hasta aranceles canadienses del 100% a los vehículos eléctricos chinos.
Carney intenta recomponer sus relaciones con la segunda potencia mundial
Carney, que llegó al cargo hace diez meses, intenta recomponer las relaciones con China mientras busca estrechar lazos con países distintos de Estados Unidos debido a la creciente tensión con la Administración Trump en Washington. El jueves, el primer ministro canadiense afirmó que su país entra "en una nueva etapa" en su relación con China.
"Estamos preparados para construir una nueva asociación que se apoye en lo mejor de nuestro pasado y responda a los retos de hoy", publicó Carney en 'X' tras llegar a Pekín el miércoles por la noche. Canadá se enfrenta a varios aranceles impuestos por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump: más del 75% de las exportaciones canadienses se destinan a este país. Carney se ha fijado el objetivo de reducir esa dependencia duplicando las ventas al exterior hacia otros países en la próxima década.
"Duplicaremos el comercio con países distintos de Estados Unidos en los próximos diez años. Eso significa que somos conscientes de que el entorno económico mundial ha cambiado de forma profunda y que Canadá debe diversificar sus socios comerciales", declaró en Pekín la ministra de Exteriores de Canadá, Anita Anand, tras llegar junto a Carney para la visita.
Al inicio de la vista, el Gobierno canadiense anunció la firma de un total de ocho memorandos de entendimiento con el Gobierno chino que abarcan energía, exportación de comida para mascotas, cultura y turismo. Carney ha trasladado a Xi que cree que ambos países pueden lograr avances rápidos y a largo plazo en varias áreas, entre ellas agricultura, agroalimentación, energía y finanzas, aunque los detalles de la nueva cooperación aún se desconocen.
Desde hace meses, los medios estatales chinos piden al Gobierno canadiense que fije una política exterior independiente de Estados Unidos en lo que califican como "autonomía estratégica". Canadá ha sido durante mucho tiempo uno de los aliados más cercanos de Estados Unidos. Trump alimentó la posibilidad de convertir Canadá en el estado número 51 de la nación, algo que actuó como revulsivo en la campaña electoral que dio la victoria a Carney, cuya retórica anti trumpista le dio un vuelco a las encuestas.