La líder opositora María Corina Machado sostiene que Venezuela podría celebrar elecciones democráticas en menos de un año si se establecen condiciones de transición, en un escenario político marcado por la incertidumbre, la falta de un calendario oficial y la presión internacional.
La líder opositora María Corina Machado ha asegurado que Venezuela podría celebrar elecciones democráticas dentro de los próximos meses, un pronóstico que ha generado expectativas y debates en un país marcado por su prolongada crisis política. En una entrevista concedida a medios internacionales, Machado indicó que un proceso electoral con votación manual y condiciones competitivas podría organizarse en nueve o diez meses, siempre que las condiciones de transición se establezcan cuanto antes.
Las declaraciones de Machado se dan en un contexto inédito para Venezuela tras la detención hace semanas del presidente Nicolás Maduro por parte de fuerzas estadounidenses y la asunción de la vicepresidenta Delcy Rodríguez como presidenta interina. En las últimas semanas, sectores del Gobierno y de la oposición han sostenido encuentros para explorar cómo avanzar hacia un calendario electoral que permita la participación de todos los actores políticos.
Machado ha insistido en que su movimiento, que obtuvo un respaldo mayoritario en las elecciones primarias de 2024, tiene un amplio apoyo popular y que un proceso democrático es la principal salida a años de crisis institucional. Sin embargo, diversos analistas señalan que, aunque su propuesta de elecciones rápidas puede ser viable en teoría, la ausencia de un calendario oficial y la presencia de intereses encontrados dentro del propio oficialismo complican la concreción inmediata de esos comicios.
La Administración de Donald Trump ha mantenido una postura ambivalente respecto al calendario electoral venezolano. Aunque funcionarios estadounidenses han mencionado la posibilidad de que comicios se celebren en un plazo de 18 a 24 meses, todavía no existe un plan definitivo ni una fecha oficial confirmada. Ese horizonte más amplio contrasta con las aspiraciones de Machado y sectores de la oposición que buscan acelerar el proceso para consolidar un liderazgo civil tras años de crisis y polarización.
La tensión política también se manifiesta dentro de Venezuela, donde la transición de poder y las condiciones de participación siguen siendo motivo de debate. Sectores de la oposición han expresado su inquietud por las decisiones de Rodríguez y su equipo, mientras que parte de la sociedad civil insiste en la necesidad de garantías firmes, liberación de presos políticos y supervisión internacional para que un eventual proceso electoral sea legítimo y creíble.
A pesar de las dificultades, la idea de celebrar elecciones ha reavivado el interés en el futuro político del país y ha sido interpretada por algunos como una apertura hacia una posible normalización democrática tras años de tensiones internas e internacionales. Organizaciones sociales y observadores regionales han pedido que cualquier calendario electoral vaya acompañado de mecanismos de transparencia que reconstruyan la confianza de los venezolanos en las instituciones del Estado.