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¿Cuál es el plan de EE.UU. en Venezuela?: Rubio desvela la hoja de ruta de la Administración Trump

Partidarios del Gobierno se manifiestan para conmemorar el aniversario del golpe de Estado de 1958 que derrocó al dictador venezolano Marcos Pérez Jiménez en Caracas, el 23 de
Partidarios del Gobierno se manifiestan para conmemorar el aniversario del golpe de Estado de 1958 que derrocó al dictador venezolano Marcos Pérez Jiménez en Caracas, el 23 de Derechos de autor  Copyright 2026 The Associated Press. All rights reserved
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Por Rafael Salido
Publicado Ultima actualización
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El secretario de Estado Marco Rubio expuso ante el Senado la estrategia de Washington hacia Venezuela ahora que Nicolás Maduro ya no es un "impedimento": transición sin plazos cerrados, control del petróleo y el uso de la fuerza como último recurso. 'Euronews' desgrana el plan, punto por punto.

La Administración Trump ha optado por un enfoque pragmático y gradual para Venezuela, consciente de la fragilidad institucional del país y del control que aún mantiene el aparato chavista. Así lo dejó claro este miércoles el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, durante su comparecencia ante el Comité de Relaciones Internacionales del Senado, en la que esbozó las líneas maestras de la política estadounidense hacia Caracas.

Rubio compareció un día después de intensificarse los contactos con la oposición venezolana y en un contexto marcado por la captura de Nicolás Maduro, la existencia de un Gobierno interino encabezado por Delcy Rodríguez y una economía devastada tras años de sanciones y corrupción estructural. Mientras, Venezuela sigue afrontando una crisis humanitaria severa, con servicios públicos deteriorados, una industria petrolera en ruinas y una población exhausta.

El jefe de la diplomacia estadounidense insistió en que Washington no persigue soluciones inmediatas ni imposiciones externas, sino un proceso progresivo que evite el colapso del Estado. En este marco, defendió decisiones controvertidas como la venta urgente de petróleo, la supervisión directa de los ingresos y el diálogo con figuras del actual poder. Estas son las claves del plan de la Administración Trump para Venezuela, según explicó Rubio ante el Senado.

Primer paso: transición política

Rubio situó la transición democrática en el centro de la estrategia estadounidense y recurrió a ejemplos históricos para explicar su enfoque. "Hay precedentes. Puedo mencionar varios ejemplos, como España o Paraguay, lugares donde hubo una transición de un régimen autocrático a una democracia y llevó tiempo", señaló ante los senadores.

El secretario de Estado subrayó que la líder opositora venezolana y Premio Nobel de la Paz, María Corina Machado, con la que precisamente se reunió poco después de la audiencia, "puede formar parte" del proceso político que se abra en el país. "Lo que intentamos desencadenar aquí es un proceso de estabilización, recuperación y transición hacia una situación en la que María Corina y otras personas puedan formar parte", afirmó.

Rubio reconoció abiertamente las contradicciones de esta fase inicial. "Estamos tratando con gente que según nuestros estándares no serían aceptables a largo plazo", admitió. "Pero estamos en la fase de transición y estabilización. Es preciso trabajar con la gente que controla al Gobierno estos momentos".

"Hicimos numerosos intentos para lograr que Maduro abandonara el poder, pero no había forma de negociar con él (...) Era un impedimento a cualquier progreso", esgrimió el funcionario de origen cubano.

En cuanto a los plazos, evitó comprometerse con un calendario cerrado. "No puedo dar un cronograma de cuánto tiempo llevará, no puede durar para siempre, ni siquiera han pasado cuatro semanas", dijo, aunque añadió que Washington espera "más avances en tres y en seis meses".

Elecciones, en un futuro

Sobre la posibilidad de celebrar elecciones, Rubio fue tajante al advertir que no basta con votar si no existen garantías democráticas. "Puedes tener elecciones todos los días, pero si la oposición no tiene acceso a los medios, si los candidatos opositores son sistemáticamente inhabilitados y no pueden figurar en la papeleta por decisión del Gobierno, eso no son elecciones libres ni justas", sostuvo.

El objetivo final de Estados Unidos, explicó, es "una Venezuela libre, justa, próspera y amiga". Sin embargo, insistió en que ese escenario no será inmediato. "Ese es el estado final que queremos. No vamos a llegar ahí en tres semanas. Va a llevar tiempo".

El jefe de la diplomacia estadounidense también recordó que el poder real en el país sigue concentrado en manos del aparato estatal heredado del chavismo. "Nos guste o no, los elementos de control en ese país, la gente con las armas, quienes controlan las armas y las instituciones del Gobierno, están en manos de este régimen", señaló.

El bloqueo de petroleros, vigente pero con matices

Durante la audiencia, Rubio reveló operaciones recientes para frenar la salida irregular de petróleo venezolano y aseguró que la "cuarentena" impuesta por Washington seguirá vigente, si bien se centrará en buques sancionados o que partieron hace semanas. Según explicó, las autoridades venezolanas han identificado buques que operaban sin autorización. "Ahora los venezolanos no están diciendo qué petroleros interceptar", aseveró.

Tras la caída de Maduro, explicó, "unos cinco buques zarparon sin autorización porque estaban controlados por alguna red dentro del país". Con la cooperación de las autoridades interinas, desveló Rubio, Estados Unidos interceptó uno de ellos, lo devolvió a aguas venezolanas y lo incorporó al mecanismo temporal de comercialización supervisada.

Ahora los venezolanos no están diciendo qué petroleros interceptar
Marco Rubio
Secretario de Estado de EE.UU.

El secretario de Estado confirmó que existe cooperación en este ámbito y abordó directamente la relación de Caracas con Pekín. "China puede comprar petróleo venezolano, pero va a tener que comprarlo como todo el mundo", afirmó, dejando claro que no habrá canales privilegiados fuera del sistema controlado por Washington.

La explotación del petróleo

Uno de los puntos más sensibles de la comparecencia fue la gestión del petróleo. Rubio defendió la colaboración temporal con las comercializadoras Trafigura y Vitol como "una solución a corto plazo para un problema a corto plazo". Según explicó, si el crudo incautado hasta la fecha no se hubiera vendido rápidamente, Venezuela se habría quedado sin capacidad de almacenamiento y habría tenido que detener la producción.

"Tuvimos que mover ese petróleo muy rápido. El plan a largo plazo no es trabajar solo con esas dos empresas", afirmó. "El plan a largo plazo es que Venezuela tenga un programa energético normal que venda directamente al mercado, a refinerías y a empresas que exploten y exploren".

El funcionario republicano también justificó que Washington supervise los ingresos petroleros para financiar el funcionamiento básico del Estado. "No hemos finalizado cómo será el proceso de auditoría. Solo hemos hecho un pago y ese pago será auditado retrospectivamente", explicó, al detallar que parte de los fondos permanecen en una cuenta en Qatar antes de ser transferidos al Tesoro estadounidense, con el consentimiento de Venezuela.

Control del actual Gobierno: fondos y reapertura de la Embajada

El secretario de Estado insistió en la necesidad de una presencia directa sobre el terreno. "Una cosa es que yo levante el teléfono y hable con Delcy Rodríguez tres veces por semana. Otra es tener a alguien sobre el terreno a diario, siguiendo los acontecimientos, hablando con la sociedad civil y relacionándose con las autoridades interinas", afirmó. En este sentido, destacó que Washington está trabajando en la reapertura de su Embajada en Caracas, que permanece clausurada desde 2019.

Los ingresos del petróleo, subrayó, se depositarán en una cuenta bajo supervisión estadounidense. "El dinero se gastará en beneficio del pueblo venezolano", aseguró. "Es una forma de dividir los ingresos para que no haya un colapso sistémico mientras avanzamos en esta recuperación y transición".

Rubio recalcó que los fondos "pertenecen a Venezuela", aunque se mantengan sujetos a sanciones como mecanismo de bloqueo. "El dinero nunca pasa por nuestras manos. Solo controlamos su desembolso. Ellos han aceptado este acuerdo, y esa es la clave", afirmó.

El uso de la fuerza, como último recurso

Finalmente, Rubio abordó la cuestión más delicada: la posibilidad de una intervención militar. Confirmó que el presidente Donald Trump se reserva esa opción si el Gobierno interino no coopera. "El presidente nunca desestima sus opciones como comandante en jefe para proteger el interés nacional de Estados Unidos".

No obstante, trató de rebajar la tensión. "Puedo decirles ahora mismo con total certeza que no estamos posicionados, ni tenemos la intención ni esperamos tener que emprender ninguna acción militar en Venezuela en ningún momento", afirmó. "La única presencia militar que verán en Venezuela es nuestra guardia de marines".

Con ello, Rubio cerró una comparecencia que deja claro que Washington apuesta por una transición bajo su supervisión, gradual y profundamente condicionada por el control económico y político del país.

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