Las especies de aves consideradas "extremadamente adaptables" están disminuyendo a un ritmo alarmante, con implicaciones preocupantes para la humanidad.
Hoy vuelan miles de millones de aves menos en los cielos de Norteamérica que hace décadas y sus poblaciones se reducen cada vez más rápido, según un nuevo estudio. El descenso se debe sobre todo a la combinación de una agricultura intensiva y el aumento de las temperaturas.
Casi la mitad de las 261 especies analizadas registró pérdidas de ejemplares lo bastante grandes como para ser estadísticamente significativas y, de ellas, más de la mitad de las especies muestra una aceleración en esas pérdidas desde 1987, según el artículo publicado en la revista 'Science'.
Es el primer trabajo que va más allá de calcular la población total de aves y analiza las tendencias de su disminución, dónde se están reduciendo más y con qué factores se relacionan estos descensos.
"No solo estamos perdiendo aves, las estamos perdiendo cada vez más deprisa año tras año", afirma la coautora del estudio, Marta Jarzyna, ecóloga de la Universidad Estatal de Ohio.
¿Corren peligro de extinción las especies de aves en declive?
El único consuelo es que las aves cuya población disminuye más rápido pertenecen a especies, como el estornino europeo, el cuervo americano, el zanate y el gorrión común, que aún cuentan con poblaciones lo bastante grandes como para no estar por ahora en riesgo de entrar en extinción, explica el autor principal del estudio, Francois Leroy, también ecólogo en la Universidad Estatal de Ohio.
Kenneth Rosenberg, científico de la conservación en la Universidad de Cornell que no participó en el estudio, señala que las especies que más rápido están disminuyendo en la nueva investigación "se consideran a menudo plagas o 'aves basura', pero si nuestro entorno no es capaz de mantener poblaciones saludables de estas especies extremadamente generalistas y adaptables, tolerantes al ser humano, eso es un indicio muy claro de que el medio ambiente también resulta tóxico para las personas y para el resto de formas de vida".
Las mismas especies de aves registraron los mayores desplomes poblacionales en un estudio de 2019 de Rosenberg que concluía que en Norteamérica había 3.000 millones de aves menos que en 1970, aunque entonces no se analizaron los cambios en la velocidad de la pérdida ni sus causas.
¿Dónde están disminuyendo más rápido las poblaciones de aves?
Según el estudio, las zonas donde más se ha acelerado la pérdida de aves se encuentran en la región del Atlántico medio, el Medio Oeste y California. Y la geografía resultó clave cuando Leroy y Jarzyna buscaron las razones por las que tantas especies de aves se reducen cada vez más deprisa.
En cuanto a la caída de las poblaciones, no a la aceleración, los científicos detectaron pérdidas mayores más al sur, en estados como Florida y Texas. Al realizar un análisis más detallado, vincularon estadísticamente esas pérdidas a temperaturas más altas derivadas del cambio climático provocado por el ser humano.
"En las regiones donde más aumentan las temperaturas es donde observamos los descensos más acusados de población", afirma Jarzyna. "En cambio, la aceleración de esas caídas se debe sobre todo a las prácticas agrícolas".
Leroy explica que los científicos hallaron correlaciones estadísticas entre la aceleración de los descensos y un uso intensivo de fertilizantes, un elevado empleo de pesticidas y la extensión de tierras de cultivo. Añade que no pueden afirmar que ninguno de estos factores cause por sí solo esa aceleración, pero sí apuntan a que la agricultura en general desempeña un papel importante.
¿Por qué son importantes las aves?
Más allá de ser fauna silvestre, las aves son fundamentales para nuestros ecosistemas.
"Vemos que las aves son buenos polinizadores, que dispersan semillas, que actúan como control de plagas, desempeñan funciones realmente importantes", señala Jarzyna. "Y si desaparecen, esas funciones también se pierden. Así que, desde el punto de vista del funcionamiento de los ecosistemas, es crucial que nuestras aves no desaparezcan".
Sin embargo, la destrucción de hábitats está muy extendida.
"Prácticamente todos los tipos de hábitat, es decir, las especies que se reproducen en pastizales, desiertos, marismas, etc., están en declive, con la excepción de los bosques, de las aves forestales", apunta Jarzyna. "Así que debemos hacernos una pregunta. ¿Cómo protegemos a estos grupos de aves?".