Europa (excepto Países Bajos) celebra la jornada reivindicativa anual mientras la fuerza laboral se cobra un peaje mortal entre los trabajadores de todo el mundo. Desde el agotamiento hasta la ansiedad, muchos europeos dicen que no se atreven a hablar de sus preocupaciones por miedo a consecuencias.
Según un nuevo estudio de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), más de 840.000 personas mueren cada año por problemas de salud relacionados con la tensión laboral, como las largas jornadas de trabajo, la inseguridad laboral y el acoso en el lugar de trabajo.
Estos riesgos psicosociales pueden causar depresión, agotamiento y cáncer entre los trabajadores mientras que las empresas se ven a su vez afectadas por una menor retención del personal, un menor rendimiento laboral y absentismo.
Mientras que las enfermedades cardiovasculares causan la mayoría de las muertes atribuibles, los trastornos mentales son los que más hacen perder años de vida sana a los trabajadores, lo que refleja su carácter crónico e incapacitante. Esto supone una pérdida estimada del 1,37% del PIB mundial y del 1,43% en Europa y Asia Central, la segunda región del mundo con más pérdidas.
En Europa, casi uno de cada tres trabajadores declara estrés, depresión o ansiedad relacionados con el trabajo, y las mujeres declaran estos problemas con más frecuencia que los hombres. Según el informe de la OIT, el estigma en torno a la salud mental sigue siendo un importante obstáculo mundial para la prevención y el apoyo en el trabajo.
Se calcula que en la UE los costes anuales de la depresión relacionada con el trabajo superan los 100.000 millones de euros, y que los empresarios soportan más del 80% de la carga.
Más de seis de cada 10 trabajadores de Grecia, Chipre, Francia e Italia temen consecuencias negativas si hablan de salud mental con su jefe, según una encuesta realizada en 2025 por la Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo. En cambio, en los países nórdicos, alrededor de ocho de cada 10 trabajadores se sienten cómodos haciéndolo.
Autonomía en el trabajo
Otras investigaciones arrojan luz sobre el grado de control de su vida laboral que sienten los europeos. Según un estudio de Eurofound de 2025, en Europa la mitad de los hombres afirma tener cierto control sobre su horario laboral, frente al 43% de las mujeres. Mientras tanto, el 17% de los trabajadores de la UE afirma carecer de autonomía o influencia sobre el ritmo y los procesos de trabajo.
Los europeos también están divididos en cuanto a si creen que la tecnología es una ayuda o es un obstáculo en el lugar de trabajo. Según la Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo, un 48% afirma que marca el ritmo de trabajo, un 19% que reduce las oportunidades de utilizar sus conocimientos y habilidades y un 16% que limita la toma de decisiones.
En toda Europa, la proporción de trabajadores que declaran realizar tareas monótonas ha aumentado del 39% en 1995 al 48% en 2024. Los resultados sectoriales a escala de la UE indican una exposición especialmente elevada en la agricultura (60%), el transporte (56%) y el comercio y la hostelería (53%).