Los organizadores prevén alrededor de 65.000 visitantes durante los cuatro días que dura el evento en el Georgia World Congress Center, donde aficionados disfrazados de personajes de videojuegos, manga y cine recorrieron más de un millón de pies cuadrados de espacio expositivo. Los asistentes hicieron cola para conseguir autógrafos, compraron objetos de colección artesanales y participaron en torneos de videojuegos, mientras los expositores vendían figuras, muñecos y obras personalizadas. Muchos visitantes señalaron que el encuentro les ofrecía una poco habitual sensación de comunidad y de libertad para expresarse.
Muchos visitantes aseguran que la cita les brinda una rara sensación de comunidad y de expresión personal, con encuentros no oficiales que abarcan desde videojuegos independientes de nicho hasta dibujos animados poco conocidos de los años noventa.
Los organizadores en Estados Unidos explican que la convención ha crecido muy por encima de sus orígenes en el campus de Georgia Tech hace 21 años, cuando apenas reunió a 700 personas. Entre los seguidores veteranos circula un chiste recurrente: "puedes medir tu edad por la cantidad de edificios en los que cabía MomoCon", una referencia al paso de las aulas universitarias a uno de los mayores centros de convenciones del sureste de Estados Unidos. La directora de medios de MomoCon, Renee Cooper, calcula que el encuentro podría generar para Atlanta el equivalente a más de 39 millones de euros en hoteles, restaurantes y turismo.
Los artistas y las pequeñas empresas también dependen en gran medida de la convención, y en ocasiones un solo buen fin de semana en MomoCon marca la diferencia entre cubrir gastos y cerrar el trimestre con beneficios. Para muchos desarrolladores independientes de videojuegos, conseguir un stand aquí importa tanto por las pruebas de juego en directo y el boca a boca como por las ventas directas. El festival se celebra hasta el 24 de mayo.