El encuentro, celebrado en el marco de una visita de dos días, tiene lugar mientras España trata de situarse entre las grandes potencias y de impulsar soluciones diplomáticas al conflicto en Irán. Sánchez tiene previsto reunirse también con el primer ministro Li Qiang y con el máximo responsable del Legislativo, Zhao Leji, antes de partir el miércoles, lo que subraya la importancia del viaje para la política exterior española.
La visita supone el cuarto viaje de Sánchez a China desde 2023, una frecuencia inusualmente alta entre los dirigentes europeos. España, un país de unos 48 millones de habitantes, ha adoptado recientemente una postura más independiente, que incluye la restricción del acceso de las fuerzas estadounidenses a determinadas bases militares durante el conflicto con Irán, una decisión que ha llamado la atención tanto en Washington como en Bruselas.
El lunes, Sánchez intervino en la Universidad Tsinghua, donde instó a China a asumir un papel más destacado en un mundo multipolar y pidió una cooperación más estrecha entre la Unión Europea y China en materia de mantenimiento de la paz y mediación en conflictos. Los analistas señalan que la visita refleja la intención de Madrid de reforzar los lazos económicos con China, especialmente en comercio, tecnología e infraestructuras, sin dejar de mantenerse firmemente alineada con la Unión Europea.