Tras años de retrasos y problemas en las obras, la capital de Kazajistán, Astaná, ha puesto en marcha su nuevo sistema de tren ligero automático (LRT).
La línea, de 22,4 kilómetros, cuenta con 18 estaciones que conectan puntos clave como el aeropuerto, la estación de tren Nurly Zhol y el centro de la ciudad.
Según las autoridades, los trenes, fabricados en China para adaptarse al duro clima de Astaná, pueden transportar hasta 600 pasajeros cada uno.
El proyecto, planteado por primera vez a mediados de la década de 2000, ha costado en torno a 1.800 millones de dólares y retomó las obras en 2023 tras varios años de parón.
Las autoridades esperan que hasta 45.000 pasajeros utilicen el sistema a diario.