Miles de personas se concentraron en la plaza de la República mientras unidades de distintas ramas de las Fuerzas Armadas desfilaban por la capital, acompañadas por exhibiciones de vehículos blindados, sistemas de artillería y aeronaves militares a baja altura.
El primer ministro Nikol Pashinyan se dirigió a la ceremonia, que describió como un símbolo de una "nueva era histórica" para Armenia, y presentó el desfile como una demostración de la condición de Estado y de resiliencia tras años de guerra y crisis política. El acto cobró una relevancia especial en un momento en que el país sigue redefiniendo sus prioridades de seguridad y diplomáticas en el sur del Cáucaso, tras los cambios en sus fronteras y el reajuste de alianzas en la región.
La fiesta nacional conmemora la creación de la Primera República de Armenia en 1918, un efímero Estado independiente que existió hasta su incorporación a la Unión Soviética en 1921, y que los dirigentes suelen aprovechar para apelar a ideas de independencia y continuidad. Durante el desfile, Armenia exhibió diversos recursos de defensa, incluidos sistemas militares y drones de producción nacional, y cargos del Gobierno señalaron que la muestra reflejaba los esfuerzos en curso para modernizar y profesionalizar las Fuerzas Armadas.
Más allá de su dimensión militar, la ceremonia también tuvo un mensaje político, ya que Pashinyan vinculó la cita con las perspectivas de un acuerdo de paz duradero con el vecino Azerbaiyán tras décadas de conflicto e inestabilidad. Presentó el desfile como parte de una estrategia más amplia para garantizar la soberanía de Armenia, combinando el refuerzo de sus capacidades de defensa con una acción diplomática orientada a abrir fronteras, normalizar relaciones y reducir el riesgo de futuras guerras.