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El Niño ya está aquí: cómo afectará al calor, la sequía y el precio de los alimentos en Europa

Varias personas caminan por una zona del río Amazonas que muestra señales de sequía en Santa Sofía, en las afueras de Leticia, Colombia, el 20 de octubre de 2024.
Varias personas caminan por una zona del río Amazonas que muestra señales de sequía en Santa Sofía, en las afueras de Leticia, Colombia, el 20 de octubre de 2024. Derechos de autor  Copyright 2024 The Associated Press. Todos los derechos reservados.
Derechos de autor Copyright 2024 The Associated Press. Todos los derechos reservados.
Por Liam Gilliver
Publicado última actualización
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El posible episodio de El Niño de este año, que podría batir récords, puede afectar a los sistemas alimentarios, la producción de energía, las economías, los ecosistemas y el bienestar humano.

Los científicos del clima han advertido de que el fenómeno de El Niño ha comenzado oficialmente, mientras el mundo se prepara para un año de fenómenos meteorológicos especialmente intensos.

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Este fenómeno natural, que se produce de forma irregular cada dos a siete años, se da cuando las temperaturas de la superficie del mar en el Pacífico oriental son inusualmente altas.

Esto puede elevar las temperaturas globales y abrir la puerta a fenómenos más extremos. El último episodio de El Niño se registró entre mayo de 2023 y marzo de 2024, y contribuyó al calor récord que alimentó una serie de olas de calor mortales, incendios forestales e inundaciones en todo el mundo.

Se prevé que 2026 sea ya uno de los años más cálidos de los que se tiene registro, según el último pronóstico estacional del Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Plazo Medio (ECMWF), que advierte de que es muy probable que las temperaturas se sitúen por encima de lo normal en verano y a comienzos de otoño.

Europa ya ha sufrido en mayo una ola de calor mortal, y los meteorólogos alertan de que en los próximos días se esperan temperaturas de 40ºC y noches tropicales en todo el Mediterráneo.

Pero El Niño no solo afecta a las temperaturas. Expertos del Instituto IHE Delft para la Educación sobre el Agua, en Países Bajos, han advertido de que este fenómeno climático puede tener graves efectos en cadena y desencadenar sequías, inseguridad alimentaria e incluso escasez de electricidad.

El impacto de El Niño en las energías limpias

La falta de precipitaciones y los caudales bajos en los ríos pueden provocar amplios cortes de suministro eléctrico, sobre todo en regiones donde la energía hidráulica es una pieza clave del mix energético.

Esto puede disparar los costes y las emisiones de CO2, ya que los proveedores recurren a alternativas basadas en combustibles fósiles como el petróleo o el carbón.

El cambio climático ya estaba haciendo realidad este escenario antes de que se formara El Niño. Noruega, considerada a menudo la "gran batería" de Europa por su extensa red de embalses, vio cómo sus reservas de nieve caían a su nivel más bajo en dos décadas debido a un invierno cálido y seco.

Según los expertos, esto ha generado un déficit de unos 25 TWh, energía suficiente para abastecer durante un año a unos 2,5 millones de hogares y casi una quinta parte de la producción hidroeléctrica total de Noruega el año pasado.

El calor extremo también puede reducir la generación solar, debido a lo que se conoce como la paradoja solar. "Es un error muy extendido pensar que más sol siempre significa más electricidad", explica Ioanna Vergini, fundadora de wfy24.com, una plataforma que analiza datos meteorológicos y tendencias de volatilidad climática, a 'Euronews Earth'.

"Las células fotovoltaicas (FV) son semiconductores y, como toda la electrónica, pierden eficiencia a medida que aumenta la temperatura". Por cada grado por encima de 25ºC, la eficiencia de los paneles solares desciende aproximadamente entre el 0,4% y el 0,5%.

¿Cómo afectará El Niño a la seguridad alimentaria?

IHE Delft trabaja en zonas del mundo directamente afectadas por El Niño y advierte de que las carencias de alimentos podrían agravarse en los próximos dos años.

En Nicaragua, por ejemplo, cultivos básicos como el maíz y las alubias podrían perderse en zonas ya de por sí frágiles, lo que provocaría inseguridad alimentaria y pérdida de ingresos.

La escasez de lluvias y los bajos caudales en los ríos también supondrán que los cultivos de regadío en Colombia, el noreste de Brasil e India se enfrenten a fuertes restricciones o tengan que depender más de las aguas subterráneas, con el riesgo de sobreexplotarlas.

Esta es también una preocupación para la UE, que importa cada año de otros países en torno a 188.600 millones de euros en alimentos. Productos básicos como el trigo, el maíz o el cacao son especialmente vulnerables en climas extremos.

El Niño podría desencadenar sequías 'graves' en Europa

El 17 de junio se celebró el Día de la Desertificación y la Sequía, que recuerda con urgencia la necesidad de reducir la degradación de la tierra y reforzar la resiliencia frente a la sequía. Los expertos advierten de que se espera que El Niño desencadene graves episodios de sequía a escala mundial en 2026 y 2027, y Europa no es inmune.

"Las previsiones de un tiempo más cálido y seco para Países Bajos y el conjunto de Europa aumentarán el riesgo de olas de calor e incendios forestales, fenómenos que episodios de sequía como los de 2018 y 2022 demostraron que tienen importantes repercusiones en los ecosistemas y la salud humana", advierte IHE Delft.

Los bajos caudales de los ríos en Europa reducirán la disponibilidad de agua dulce, lo que podría obligar a imponer restricciones al riego agrícola y al uso de agua de refrigeración en las centrales eléctricas.

"El próximo episodio de El Niño recuerda que la sequía no es solo un problema medioambiental", señala Micha Werner, profesor de resiliencia frente a la sequía en el Departamento de Recursos Hídricos y Ecosistemas de IHE Delft.

"Afecta a los sistemas alimentarios, la producción de energía, las economías, los ecosistemas y el bienestar humano. Crear resiliencia exige actuar antes de que estalle la crisis".

¿Está El Niño eclipsando la preocupación por el cambio climático?

La llegada de El Niño ha acaparado la atención de los medios de comunicación en todo el mundo, con titulares que anuncian la inminencia de un 'super El Niño'. Sin embargo, no se trata de una categoría científica oficial y no la utiliza la agencia estadounidense NOAA.

Los climatólogos también han advertido de que muchos comentaristas se han subido al carro del 'super El Niño' en lugar de centrarse en surelación con el cambio climático.

Investigadores de la Universidad de Columbia señalaban en un reciente artículo que, aunque la intensidad y la frecuencia de El Niño son importantes, en especial la cuestión de si están siendo modificadas por el calentamiento global, un tema aún más relevante es la "extraordinaria y continua aceleración del calentamiento de la superficie oceánica".

Algunos meteorólogos estiman que un episodio típico de El Niño tiende a provocar un aumento temporal de entre 0,1ºC y 0,2ºC en la temperatura media mundial.

Se trata de un impacto mucho menor que el aumento impulsado por el cambio climático de origen humano, que ha elevado la temperatura media de la superficie del planeta aproximadamente entre 1,3ºC y 1,5ºC respecto a los niveles preindustriales.

"El Niño es un fenómeno natural", explica la climatóloga Friederike Otto, del Imperial College de Londres. "Va y viene. El cambio climático, en cambio, empeora mientras no dejemos de quemar combustibles fósiles. Así que el cambio climático es el verdadero motivo de alarma".

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