Los residentes de todo Seúl participaron en ejercicios de defensa civil mientras sonaban las sirenas y la Policía despejaba las carreteras para los vehículos de emergencia. Se indicó a la población que se dirigiera a estaciones de metro y refugios subterráneos, mientras que a los evacuados en el Ayuntamiento de Seúl se les enseñó a prestar primeros auxilios y realizar reanimación cardiopulmonar.
El ejercicio formaba parte de Ulchi Freedom Shield, las maniobras militares anuales de Estados Unidos y Corea del Sur, que también mostraron equipamiento militar y simuladores de drones para niños. Los escenarios de este año incluían amenazas con drones, interferencias del GPS y ciberataques.
No obstante, el componente militar se ha reducido tras una petición del presidente estadounidense Donald Trump, que aludió a su "relación muy buena" con Kim Jong Un. El ejercicio comenzó el 17 de agosto y ahora finalizará el 21 de agosto, con algunas maniobras sobre el terreno sustituidas por simulaciones.
Este ejercicio reducido tiene lugar mientras Washington y Seúl intentan mantener su preparación evitando al mismo tiempo una nueva escalada con Pyongyang. El presidente Lee Jae-myung afirmó que las medidas de defensa civil tienen como objetivo proteger a la población y preservar la vida cotidiana, más que prepararse para la guerra.