Unos 12 activistas israelíes se concentraron el 28 de agosto frente a las oficinas de representación de la Unión Europea en Jerusalén Este, para pedir al bloque que adopte una postura más firme ante la guerra en Gaza.
Con pancartas y consignas lanzadas a través de un megáfono, los manifestantes acusaron a la UE de guardar silencio ante lo que describieron como crímenes de guerra y apartheid. "El silencio es complicidad", afirmó uno de los activistas, que instó a los gobiernos europeos a pronunciarse.
Entre los participantes se encontraba el activista Louis Frankenthaler, que se dirigió a los presentes con un megáfono. La Policía israelí supervisó la protesta, mientras que personal de las oficinas de la UE mostró brevemente en una ventana un cartel con un corazón.
La pequeña concentración se produjo en medio del debate internacional que continúa sobre la campaña militar de Israel en Gaza y la respuesta de la Unión Europea al conflicto. Los activistas no representaban al Gobierno israelí, y sus denuncias reflejaban únicamente su propia posición. La convocatoria puso de relieve las demandas de algunos grupos israelíes para que los gobiernos europeos adopten una postura más crítica ante la guerra y sus consecuencias humanitarias.