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50 años de la Primavera de Praga: ¿Qué pasó y cuál es su legado?

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50 años de la Primavera de Praga: ¿Qué pasó y cuál es su legado?

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¿En qué contexto tuvo lugar la Primavera de Praga?

Checoslovaquia, país formado por las actuales República Checa y Eslovaquia, se encontraba bajo la firme influencia de la Unión Soviética después de la Segunda Guerra Mundial.

Después de la muerte del dictador Joseph Stalin en 1953, las repúblicas soviéticas que habían estado bajo su poder comenzaron a relajar los controles. Sin embargo, en 1967 muchas voces se pronunciaron en contra del régimen en ansias de libertad y de un cambio económico.

El hecho de que Checoslovaquia entrara en recesión en 1963 había sido un duro golpe para la planificación central comunista y había sembrado más dudas sobre el sistema soviético, según Kieran Williams, profesor visitante de ciencias políticas en la Universidad Drake de Iowa.

"La búsqueda de un modelo económico más apropiado y receptivo llevó a la comprensión de que se necesitaban cambios en la política: tenía que haber más libertad para discutir los problemas del país, y la toma de decisiones tenía que ser más ágil y menos burocrática", dijo.

"Los eslovacos estaban especialmente resentidos por la concentración de poder en Praga. Los leales intelectuales comunistas se empezaron a inquietar. Una nueva generación de jóvenes estaba llegando a la mayoría de edad y ansiaba más libertad, incluyendo el contacto con Occidente".

¿Qué fue lo que ocurrió?

En enero de 1968, Antonin Novotny fue reemplazado como jefe del Partido Comunista de Checoslovaquia, pues se antojaba necesario un cambio político.

Su reemplazo, Alexander Dubcek, anunció en abril del 1986 un cambio de dirección hacia un gobierno calificado como "socialismo con rostro humano". Se introdujo la libertad de expresión, lo que dio lugar a la aparición de revistas y a debates políticos en la televisión.

También hubo cambios en materia económica. En lugar de producir lo que el estado les decía, a los agricultores se les dio la posibilidad de formar cooperativas independientes y dirigir su propio trabajo.

"Lo más importante es cambiar el rumbo de nuestra planificación económica para que los resultados del trabajo de toda la sociedad se correspondan con nuestras necesidades", afirmó Oldrich Cernik, Primer Ministro de Checoslovaquia.

"Es decir, para que la producción se dirija a satisfacer las diversas necesidades de la gente. A menudo ocurría en nuestra economía que producíamos por producir", sentenció.

¿Qué pasó después?

Dubcek había intentado tranquilizar a Moscú sobre sus reformas pero, después de una reunión entre la Unión Soviética y otros estados satélites en julio de 1968, le enviaron una carta advirtiéndole que no continuara con las reformas.

"Seguiremos la dirección que empezamos a seguir en enero de este año", respondió Dubcek en un discurso en la televisión.

"El Partido se apoya en la confianza de nuestro pueblo. El pueblo no permitirá ningún regreso a la situación en la que estábamos antes de enero. Nuestro viaje no será fácil. Lo que necesitamos es trabajar de manera tranquila y solidaria por el bien común. Necesitamos rectificar errores y deformaciones, al mismo tiempo que nos alejamos del estrecho grupo de personas que son responsables de ellos".

Cuatro meses después de la introducción de las reformas, en la noche del 20 al 21 de agosto de 1968, Checoslovaquia fue invadida. Tropas procedentes principalmente de la Unión Soviética (pero también de Bulgaria, Hungría, Alemania Oriental y Polonia) se trasladaron a Praga en una gran demostración de poder.

A los militares checoslovacos se les dijo que no intervinieran y Dubcek suplicó al pueblo que no utilizara la fuerza. El número de muertos por la invasión se estima entre 82 y 137 personas.

Las reformas de Dubcek fueron abandonadas, y fue arrestado y llevado a Moscú. Después de que se le dijera lo que se esperaba de él, regresó a Checoslovaquia y permaneció en el poder hasta abril del año siguiente.

¿Cuál es el legado para checos y eslovacos?

"Dañó, si no destruyó, una historia de sentimientos positivos hacia Rusia, y cimentó una reorientación cultural hacia el oeste", dijo el Dr. Williams a Euronews.

"Una minoría siguió siendo comunista comprometida y pro-Moscú, y esas voces todavía se pueden escuchar hoy en día".

"La invasión también sensibilizó a checos y eslovacos aún más de lo que ya lo estaban respecto al problema de la soberanía de las naciones más pequeñas, lo que puede explicar algunas de las reservas que los checos expresan hoy hacia la Unión Europea".

¿Existen paralelismos con Europa en la actualidad?

"Hay cierta semejanza entre los argumentos utilizados por Rusia hoy para justificar su intervención militar en lugares como Georgia y Ucrania, y los utilizados por la URSS en 1968", continuó el Dr. Williams.

"En todos estos casos, suele haber lo que Gerard Toal llama la narración de la justa misión de rescate, en la que el poder exterior llega a instancias de un grupo en peligro de extinción".

"En 1968, unas pocas docenas de funcionarios del partido y del gobierno checoslovaco escribieron cartas invitando a la 'asistencia fraternal' para poder derrocar a Dubcek y restaurar el orden".