Las embarcaciones llevaron a los participantes hasta el centro del río, desde donde se lanzaron al agua y nadaron de vuelta a la orilla. La temperatura del agua rondaba los 2ºC, con el aire bajando hasta -5ºC. Los nadadores permanecieron en el río unos diez minutos, mientras los equipos de rescate vigilaban desde embarcaciones cercanas.
Con coronas, tres de los nadadores simbolizaban a los Reyes Magos, mientras otros avanzaban en una larga fila hacia la ribera.
La natación invernal tiene una larga tradición en la República Checa y se considera a la vez una prueba de resistencia y un ritual social. Baños invernales similares se celebran cada año en otras ciudades checas.