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De Europa a América y Asia: así es el confinamiento contado por los españoles por el mundo

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Esteban, desde Alemania, Gael desde Reino Unido, Ana desde EEUU, Andrea desde Argentina y Laura desde Hong Kong nos cuentan cómo pasan la cuarentena
Esteban, desde Alemania, Gael desde Reino Unido, Ana desde EEUU, Andrea desde Argentina y Laura desde Hong Kong nos cuentan cómo pasan la cuarentena   -   Derechos de autor  Euronews
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El confinamiento al que ha obligado la pandemia de coronavirus ha cambiado la vida de todos, pero no todos los países se encuentran en la mismas circunstancias. Varios españoles repartidos por el mundo nos muestran las medidas impuestas en sus países de residencia y cómo les están afectando.

En el país con más camas hospitalarias de Europa, Alemania, las pruebas masivas y la sólida infraestructura sanitaria han permitido reducir la mortalidad del COVID19.

"Puedo contar la experiencia de un familiar cercano a mi que vive también en Alemania, en Frankfort, y que no se encontraba muy bien, por lo que fue a su doctora de cabecera y le pidió que le hiciera un test de coronavirus. No le pusieron ninguna pega, es más, le animaron a ello, y a los tres días, si mal no recuerdo, tenía ya los resultados", relata Esteban desde Brandeburgo.

Esteban lleva diez años viviendo en Alemania y desde hace un mes y medio trabaja desde casa al tiempo que se cerraron todos los establecimientos comerciales salvo los supermercados. Desde allí nos cuenta que cada Estado ha tomado medidas diferentes.

"En Brandeburgo no ha habido obligación de llevar mascarillas hasta hace menos de una semana. En los supermercados ocurrió un poco como en España, la gente empezó a hacer acopio de papel higiénico y de artículos de primera necesidad. Aparte de eso yo creo que la gente en la calle vive con relativo relajamiento el asunto... les ves hacer deporte, salir a pasear..."

"Casi toda la gente que trabaja en restaurantes, bares o tiendas perdió su trabajo"

El ejemplo alemán contrasta con las políticas tardías que se han tomado en Reino Unido donde Boris Johnson comenzó negando la pandemia.

Desde Londres, Gael teme las consecuencias de la crisis para el empleo. "Un día tuve que ir al centro de la ciudad y está completamente vacío, hay mucha gente que perdió su trabajo y que duerme en la calle. Casi todo el mundo está en ERTE (paro temporal), casi toda la gente que trabaja en restaurantes, bares, tiendas... muchos perdieron su trabajo si no tenían un contrato permanente", recuerda.

Pero mientras Europa se prepara para salir de la cuarentena y reactivar la economía, al otro lado del Atlántico, Nueva York se ha convertido en epicentro mundial del coronavirus. Allí siguen resonando los aplausos de apoyo a los sanitarios cada día a las 7 de la tarde.

Aquí mucha gente viene de fuera de Manhattan, entonces al final el metro en Nueva York lo coge muchísima gente

"Hará unas seis semanas empezamos a trabajar desde casa", cuenta Ana. "Se echa mucho de menos el contacto con la gente, y eso que aquí en Nueva York el confinamiento no es como el de España. Aquí no hay un Estado de Alarma en el que te obligan a estar en casa, nosotros podemos salir a la calle. La gente está respetando bastante la cuarentena. Cuando entras en un supermercado tienes que llevar mascarilla, es obligatorio, si no no te dejan pasar. También te exigen la distancia de seis pies".

Ana explica que hay un gran debate sobre cómo se hará la reapertura en un país que ha perdido 30 millones de empleos. "No está nada claro porque aquí mucha gente viene de fuera de Manhattan, entonces al final el metro en Nueva York lo coge muchísima gente".

En América Latina se sitúa una de las caras más amargas del coronavirus con grandes diferencias entre los países.

"Acá en la ciudad de Buenos Aires la mascarilla es obligatoria y la sensación es de que todo el mundo o la mayoría de las personas lo están haciendo muy bien y está siendo quizá menos duro que en otros países de latinoamérica que lo están pasando peor como Brasil, Ecuador o Chile", explica Andrea.

Hay apenas 5.000 casos en Argentina, desde donde Andrea vive una cuarentena total que se extenderá al menos hasta el 10 de mayo. "Está siendo bastante difícil el hecho de no poder prever cuándo la situación cambiará, cuándo podré volver a España, volver a ver a mis familiares", confiesa.

¿Cómo será nuestra vida cuando se controlen los contagios?

Para comprobarlo hacemos una última parada en el continente asiático, origen del virus, y donde la situación ya está bastante normalizada, solo siguen cerrados locales como las piscinas y discotecas, según la experiencia de Laura. "Aquí se pueden comprar las mascarillas por 250, que son unos 35 euros por 50 piezas", muestra paseando por el mercado de Hong Kong.

Cuando llegas te ponen una pulsera, te tienes que descargar una aplicación y así se aseguran de que no te mueves del centro

Laura vive en Shangai desde hace dos años, pero cuando se cerraron las fronteras chinas se encontraba en cuarentena en Hong Kong, desde donde nos muestra su nueva realidad.

"Cuando llegas te ponen una pulsera, te tienes que descargar una aplicación y así se aseguran de que no te mueves del centro, de tu casa, del hotel o de donde estés. La gente por la calle, como se ve, todo el mundo lleva las mascarillas, excepto los corredores. También en algunas tiendas te miden la temperatura en la entrada y es obligatorio el uso de mascarillas. Las mesas pueden estar distribuidas una sí una no o con mamparas".

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Niños van a la escuela en China con cascos para mantener la distancia socialEuronews

Pero la situación en Shangai es muy diferente. Quienes no tienen pasaporte chino no pueden acceder al país. Los que sí lo hacen deben pasar una cuarentena obligatoria en un hotel local. Luego son controlados con una aplicación móvil.

"Tienes en tu móvil un códico QR. Ese código QR, para entrar en oficinas, edificios, tiene que estar en verde para que te dejen entrar. ¿Cómo se puede cambiar de verde a amarillo? pues haciendo cosas como comprar paracetamol o estar cerca de alguien que haya estado infectado, etc", explica Laura.

Los centros escolares que han vuelto a abrir sus puertas en China lo han hecho con medidas estrictas como la toma de temperatura y poniendo a los niños unos cascos alargados para asegurar el distanciamiento social.

China es ahora el espejo en el que Europa y América vislumbran su futura nueva normalidad.