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Lukashenko critica a Occidente y vuelve sus ojos hacia Rusia

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Lukashenko critica a Occidente y vuelve sus ojos hacia Rusia
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Opositores bielorrusos se encomiendan al cielo en las afueras de Minsk en medio de la ola de represión que ha seguido a la polémica reelección del presidente Aleksander Lukashenko y que ha dejado dos muertos y miles de detenidos (la mayoría ya han sido puestos en libertad). La estampa, insólita en Bielorrusia hasta hace unos días, refleja el espíritu pacífico del movimiento que persigue acabar con el reinado de Lukashenko, que no se ha apeado del poder desde la desintegración de la Unión Soviética. Entre los manifestantes se encuentra una joven estudiante llamada Renata Barnovitskaya:

"Estoy aquí para rezar por quienes han sido encarcelados en la prisión Okrestino, por quienes han salido y quienes han resultado heridos. Es muy difícil entender que cosas que ocurrieron en los años 30-40 del siglo pasado estén ocurriendo ahora. Sólo espero que esta sea la última vez en la historia de Bielorrusia", se lamenta.

Respaldada por la Unión Europea y por Estados Unidos, la oposición reclama una transición pacífica hacia una verdadera democracia y la repetición de los comicios, que Lukashenko ganó al más puro estilo soviético, con más del 80% de los votos, según el recuento oficial.

El mandatario, que lleva 26 años en el cargo, ha arremetido contra Occidente y rechazado dialogar con la oposición. El viernes, mientras era detenido un dirigente sindical por apoyar una huelga fabril contra el presidente, Lukashenko alertaba: "Dios no permita que el país se hunda. No tendréis trabajo y luego me lo pediréis. No estaré siempre aquí, lo sé mejor que nadie... porque ¿qué pasará si vienen ellos? Se llevarán todas vuestras pertenencias. ¿Qué pasará con vosotros? ¿con vuestros hijos?", preguntaba ante una multitud cariacontecida.

Lukashenko, que todavía es capaz de movilizar a miles de seguidores, vuelve sus ojos hacia Rusia tras años de lento alejamiento y coqueteos con Occidente.