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El modelo sueco contra la COVID-19 vuelve a ser envidiado en Europa

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Varias personas caminan por el puerto de Estocolmo
Varias personas caminan por el puerto de Estocolmo   -   Derechos de autor  Andres Kudacki/Copyright 2020 The Associated Press. All rights reserved.
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Suecia vuelve a estar en el buen lado del péndulo del éxito en la lucha a nivel estatal contra la COVID-19. Según las autoridades sanitarias suecas, durante el verano se ha registrado un descenso muy rápido en la propagación de la enfermedad y ahora Suecia tiene tasas de infección más bajas que en la mayoría de los países de la Unión Europea. Tras ser muy criticado por evitar confinamientos y restricciones severos, el modelo sueco vuele a causar admiración:

"Muchos otros países han tenido diferentes enfoques, primero los confinamientos, luego otras medidas de restricción... probablemente es más difícil ordenar a la gente que haga cosas que pedirle que haga esas mismas cosas voluntariamente, y creo que eso podría ser parte de la explicación, pero probablemente habrá distintas explicaciones en cada país", afirma Johan Carlson, director de la agencia de salud pública de Suecia.

Según la Universidad Johns Hopkins, en Suecia se han registrado algo más de 85.700 casos positivos desde que estalló la pandemia y han muerto algo menos de 5.850 personas. En la última semana se han registrado unos 150 casos diarios y ha habido incluso algunos días sin ningún fallecimiento, números muy inferiores a los que están experimentado países que recurrieron a severos confinamientos y restricciones sociales como el Reino Unido, Francia o España.

Aunque Suecia tiene un número relativamente alto de casos respecto al tamaño de su población, la tendencia se mantiene, en comparación con España y Francia, que sufren repuntes intensos.

Suecia está por delante también en una de las cifras más significativas sobre la evolución de la pandemia: la tasa de positividad. A medida que aumenta el número de tests, es lógico y normal que aumente el número de casos. Sin embargo la tasa de positividad mide el número de positivos respecto al número de pruebas realizadas, que da una idea más precisa de la situación epidémica.

Algunos expertos consideran que esta segunda ola en Europa occidental está siendo impulsada por los jóvenes. Y aunque en un principio esto no se está traduciendo en hospitalizaciones y fallecimientos al mismo ritmo, los expertos temen que el alto número de casos entre los jóvenes se traslade a segmentos de población más vulnerables.