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COVID-19: exceso de mortalidad en Europa de casi 170.000 personas, Italia y España las más tocadas

Preparación del ataud de una víctima de COVID-19 en Bélgica
Preparación del ataud de una víctima de COVID-19 en Bélgica   -   Derechos de autor  JOHN THYS/AFP or licensors
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Frente a quienes todavía ponen en duda la incidencia de la pandemia de COVID-19 en la mortalidad, la oficina europea de estadística Eurostat publica un estudio sobre la mortalidad en la Unión Europea entre marzo y junio que estima en casi 170.000 las muertes superiores a la media de los años anteriores, la llamada mortalidad excesiva.

Se observa un claro pico en los meses de marzo y abril y los países más golpeados son España e Italia.

Eurostat ha calculado la mortalidad "normal", la media del periodo entre las semanas 10 y 26 (de marzo a junio) de 2016 a 2019 y las ha cruzado con la mortalidad del mismo periodo en 2020.

La animación de Eurostat muestra la evolución del exceso de mortalidad semanal entre el 24 de febrero y el 28 de junio. Las semanas fatídicas de marzo y principios de abril (13, 14 y 15) son perfectamente visibles.

El resultado, aunque no toma en cuenta las causas del fallecimiento, sólo las estadísticas de fallecidos, es inequívoco.

El pico de 36.000 muertes adicionales en comparación con el promedio de cuatro años se produjo en la semana 14 (finales de marzo - principios de abril). A partir de la semana 19 (principios de mayo), hubo menos de 5.000 muertes adicionales cada semana, y se llegaron a registrar menos fallecimientos que la media en junio, en las semanas 22 y 25.

Eurostat
Exceso de mortalidad semanal en la Unión Europea en 2020Eurostat

Casi el 30% de las muertes excedentarias (48.000) se produjeron en España, seguida de cerca por Italia que registró 46.000 muertes y Francia con 30.000. Alemania y Holanda registraron en torno a 10.000 muertes cada una y el resto de países en los que hay datos disponibles unas 25.000.

Según los datos obtenidos por la oficina estadística europea la mortalidad excesiva fue ligeramente superior en hombres que en mujeres en marzo y viceversa en abril, aunque en menor medida.

En cuanto a los grupos de edad, el 96% de las muertes, 161.000 se produjeron en el grupo de edad de más de 70 años. El grupo de edad de más de 90 años se llevó la peor parte, con casi el 40% de las muertes adicionales, seguido del de 80 - 89 años (37%) y el de 70 a 79 años (algo menos del 20%).

Las cifras de exceso de mortalidad son muy difíciles de calcular, entre otras cosas porque no incluyen las causas de los fallecimientos. En España, existen grandes disparidades entre las cifras publicadas por el Instituto Nacional de Estadística, que habría contabilizado 11.000 muertes excedentarias en la segunda ola de COVID-19, desde el mes de julio, y las cifras oficiales del Ministerio de Sanidad que son de 5.600 fallecidos por el nuevo coronavirus.

Esta disparidad entre el recuento oficial y las cifras del registro civil del Instituto Nacional de Estadística viene ocurriendo desde el inicio de la pandemia y es motivo de discusión entre los expertos en demografia.

Una de las teorías que barajan los expertos es que haya aumentado la mortalidad con muertes relacionadas con otras enfermedades, debido al colapso del sistema sanitario de muchas regiones.

También señalan que en general las estadísticas de defunciones tardan más tiempo en llegar. Los servicios sanitarios se están esforzando en publicar datos rápidamente lo que contribuye a tener datos que están lejos de ser perfectos.

La semana pasada, un estudio científico situaba España como el país con el mayor exceso de mortalidad de una lista de 21 países industrializados por delante de Inglaterra y Gales. Publicado en la revista Nature, estimaba que se habían producido 100 muertes por cada 100.000 habitantes, un 38% más de lo esperado, mientras que una larga de países no superaban el 5%.

El problema del recuento de víctimas de la COVID-19 no se limita a España. Un extenso reporte del New York Times estima que hay 364.000 muertes excesivas en todo el mundo que no se recogen en las estadísticas oficiales de fallecimientos por COVID-19. También el semanario The Economist está haciendo un seguimiento del exceso de mortalidad y apunta a que el balance de víctimas podría ser mucho mayor.