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¿Cuales son las ciudades más caras del mundo en 2020? La COVID-19 revoluciona la clasifiación

Archivo. Una mujer pasea a su perro cerca de laTorre Eiffel de París.
Archivo. Una mujer pasea a su perro cerca de laTorre Eiffel de París.   -   Derechos de autor  Christophe Ena/Copyright 2020 The Associated Press. All rights reserved.
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París y Zurich se han unido a Hong Kong para convertirse en las ciudades más caras del mundo por el impacto en los precios de los bienes de uso cotidiano de la pandemia de COVID-19.

La capital francesa y la ciudad suiza adelantaron a Singapur y Osaka para adjudicarse -junto con Hong Kong- el primer lugar en el último Índice de Costo de Vida de Economist Intelligence Unit (EIU), dependiente de la influyente revista The Economist.

El índice comparó los precios de 138 bienes y servicios de unas 130 ciudades en septiembre de 2020 y comprobó que los precios habían aumentado en promedio un 0,3% en el último año.

Sin embargo, las regiones se vieron afectadas de manera diferente.

En general, las ciudades de las Américas, África y Europa oriental se han vuelto menos costosas, mientras que las de Europa occidental se han vuelto más caras. Esto se explica en parte por el aumento de las monedas europeas frente al dólar estadounidense.

Ginebra (7) y Copenhague (9) son las otras dos ciudades europeas que figuran entre las 10 primeras, completadas por Singapur, Tel Aviv, Osaka, Nueva York y Los Ángeles.

Singapur y la japonesa Osaka, que el año pasado ocupó el primer lugar con Hong Kong, se han abaratado porque la pandemia ha provocado un éxodo de trabajadores extranjeros creando un descenso de la demanda y, por tanto, de los precios. Además en Japón, el Gobierno ha subvencionado costos como el transporte público.

Cómo afectó la pandemia al consumo de los habitantes de la ciudades

El índice concluye que los precios se vieron afectados por cinco tendencias principales: las fluctuaciones monetarias, los problemas de la cadena de suministro, como la escasez de ciertos bienes, entre ellos la pasta y el papel higiénico, las medidas adoptadas por los gobiernos, como los controles de precios, el enfoque más precavido de los consumidores por temor a que sus ingresos se vean afectados, y los cambios en el estilo de vida.

En el informe se señala que las restricciones y confinamientos han cambiado lo que los consumidores consideran ahora esencial y que los que se preocupan por los precios han optado por alternativas más baratas, lo que ha aumentado la competencia por los bienes menos costosos.

Sin embargo, los precios de los productos de primera calidad casi no se han visto afectados porque las personas con ingresos elevados no han cambiado mucho sus hábitos, aunque tienden a comprar con menos frecuencia.

Alcohol, tabaco y productos recreativos, lo que más subió

Los precios de los productos de consumo básico han permanecido estables en general, pero los del alcohol y el tabaco han aumentado y este último ha registrado el mayor aumento interanual de todos los bienes no duraderos.

Aparte del tabaco, los precios de los artículos y servicios recreativos -libros, electrónica de consumo- han experimentado el mayor aumento medio.

La ropa fue la única categoría en la que se registró una caída media del índice, debido a la baja demanda, porque la mayoría de las tiendas no esenciales estuvieron cerradas durante varias semanas durante los confinamientos.

Teherán, Perth y Guangzhou fueron las que más subieron en el índice en comparación con el año pasado, pero siguen en el puesto 79 y 62 conjunto, respectivamente.

En el caso de la capital iraní, que subió 27 puestos de un año a otro, los precios se vieron afectados por las sanciones de los Estados Unidos que han repercutido en la oferta de mercancías.

La capital islandesa, Reykjavik, Sao Paulo y Río de Janeiro fueron las ciudades que más cayeron en la clasificación. América Latina se ha visto muy afectada por la debilidad de la moneda y el aumento de los niveles de pobreza.

Las ciudades con menor costo de vida son Damasco en Siria, Tashkent en Uzbekistán, Lusaka en Zambia y la capital de Venezuela, Caracas.

La Economist Intelligence Unit espera que las tendencias de los precios se mantengan similares en 2021, ya que es poco probable que la economía mundial vuelva a los niveles prepandémicos hasta 2022.