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El Teatro Real de Madrid sigue con su programación, extremando las medidas de precaución

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El Teatro Real de Madrid sigue con su programación, extremando las medidas de precaución
Derechos de autor  AFP
Por Feyrouz
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Asistir a la opéra en Madrid en tiempos de pandemia y de distanciación social es posible y no sólo de manera virtual.

El Teatro Real ha extremado las medidas de precaución para que el espectáculo continúe como reza el lema inglés "the show must go on".

Las reglas son estrictas para los espectadores: aforo límitado, toma de temperatura a todos los espectadores nada más llegar, desinfección continuada de los espacios para el público, entrada y sálida de forma ordenada y escalonada.

Pero entre bamabalinas también se extrema la vigilancia como destaca Ovidio Ceñera, jefe de vestuario.

"Si algún cantante o alguna persona que no sea muy consciente,que también las hay, de que debe de ser así, somos nosotros mismos quienes recriminamos a esa persona y la ponemos en evidencia delante del resto; porque se está jugando con nuestro puesto de trabajo y se está jugando con nuestra ilusión y con nuestras ganas de que el teatro vaya adelante."

Los operarios de mantenimiento del aire acondicionado vigilan constantemente su buen funcionamiento. Es además un sistema sano ya que llega al cien por cien del exterior, no es reciclado, reduciendo así el riesgo de contagio.

Asmik Grigorian, una Rusalka sin miedos

La soprano Asmik Grigorian interpreta a la heroína que da nombre a la ópera Rusalka y se siente segura en este escenario madrileño.

"Tomamos muchas precauciones. Nunca me he sentido en peligro, siempre nos hacen test, llevamos mascarilla, las normas son muy estrictas en este teatro".

Las pruebas para todo el personal, actores y otros trabajadores del Teatro Real se hacen en el mismo Teatro Real para comprobar que nadie está contagiado de la COVID-19.

"Sería osado hacer lo mismo que hacíamos antes"

El director del Teatro Real, Ignacio García-Belenguer, defiende su postura en esta nueva normalidad.

"Tenemos que continuar, tenemos que seguir vivos, tenemos que seguir trabajando, tenemos que seguir construyendo con las nuevas circunstancias; sería osado hacer lo mismo que hacíamos antes",

Después del espectáculo, cuando las luces del escenario se apagan, el resplandor de una potente luz ultravioleta llena el auditorio. Es una luz UVC que puede matar microorganismos como virus y bacterias.

Óperas y conciertos como el celebrado el día de Santa Cecilia, el pasado 22 de noviembre dirigido por el jefe de orquesta colombiano Gustavo Dudamel, se valoran todavía más ahora ya que el mundo del espectáculo es uno de los más perjudicados por la pandemia.

Pero, la seguridad es total en el Teatro Real.