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El coronavirus devuelve la vida a los 'buchette del vino' en Florencia

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Por Euronews
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El coronavirus devuelve la vida a los 'buchette del vino' en Florencia
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Florencia recupera los 'buchette' o 'agujeros del vino'. El coronavirus ha tenido un impacto muy negativo en la industria de la hostelería en Italia. Sobre todo en ciudades como Florencia, donde los turistas ya no abarrotan las calles. Los propietarios de restaurantes y bares luchan por sobrevivir. Una tradición centenaria de la urbe puede ayudar a algunos de ellos a pesar de las restricciones. Los 'buchette' fueron creados durante el período del Renacimiento, concretamente en la segunda mitad del siglo XVI. Se utilizaron para vender productos a los consumidores y fueron muy útiles para mantener el distanciamiento social durante la peste, que asoló Florencia en 1630.

"El resultado ha sido fenomenal porque la gente ha podido volver a descubrir el placer de salir y ver un rostro nuevo, que no pertenece a su entorno familiar. Y también ha tenido la oportunidad y el placer de experimentar algo, tan bonito, que supone un sorprendente paso atrás en el tiempo", declara Silvana Vivoli, propietaria de una heladería y un bar en Florencia.

La pandemia ha afectado gravemente a una de las ciudades más turísticas del mundo, con una caída de hasta el 80 % en el volumen de negocio de la industria hostelera.

"La ciudad está casi desierta. No hay turistas. Vendemos nuestros productos a las personas que residen en la zona y que piden algo para llevar, de vez en cuando. Poco más", afirma Alberto Colivicchi, propietario de un restaurante en Florencia.

"Hicieron estos agujeros hace unos siglos. Por la misma razón que entonces, los usan, de nuevo, ahora. En el siglo XVII fue la peste. Hoy es el coronavirus. La función es la misma: la vida debe continuar pero hay que tomar todas las precauciones necesarias", señala Luca Palamara, corresponsal de Euronews en Florencia.

"Los ciudadanos solían tomar una botella de vino o un vaso de vino y cuando iban a pagar se les daba un pequeño cuenco que contenía un poco de vinagre de modo que se colocaran las monedas dentro para, así, poder desinfectarlas. En aquella época, esto era lo mejor que se podía hacer para luchar contra las enfermedades que asolaban la ciudades", explica Matteo Faglia, presidente de la Asociación Buchette del Vino.

Hoy día, alrededor de una cuarta parte de estos históricos establecimientos corre un alto riesgo de tener que cerrar, definitivamente, durante la próxima primavera. Tal vez, una idea del pasado que ha recobrado su utilidad, les ayude a salir adelante.