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Venezuela | Los diablos danzantes encendieron las calles pese a las restricciones por la covid

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Por Blanca Castro
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Personas vestidas con trajes de diablo celebran la fiesta católica del Corpus Christi en Naiguatá, Vargas, Venezuela, el 3 de junio de 2021.
Personas vestidas con trajes de diablo celebran la fiesta católica del Corpus Christi en Naiguatá, Vargas, Venezuela, el 3 de junio de 2021.   -   Derechos de autor  AP / Ariana Cubillos

Los diablos que no temen a la pandemia se encuentran en Venezuela. Son los diablos danzantes, una festividad religiosa que tiene lugar durante el Corpus Christi y la cual celebra el triunfo del bien sobre el mal.

A pesar de las restricciones impuestas por la COVID-19, los venezolanos decidieron llevar a cabo esta tradición, que se estima que data del siglo XVII, en la localidad de Naiguatá, en el estado de Vargas.

"Creemos en Dios porque creemos en nuestras tradiciones más sagradas. Por eso hacemos una promesa, nos arrodillamos en la cruz sobre el suelo ardiente para expulsar al diablo que todos llevamos dentro. Todos producidos un diablito por la ira de vez en cuando, y durante el Corpus Christi lo expulsamos arrastrándolo hasta la puerta de la iglesia", explica Félix Romero, un promesero que lleva con orgullo su máscara de diablo ya desgastada por el paso de los años.

AP / Ariana Cubillos
En el día de Corpus Christi, hombres, mujeres y niños se visten de diablos para cumplir promesas realizadas al Santísimo Sacramento.AP / Ariana Cubillos

Al ritmo del tambor, los devotos danzan hasta las puertas de la iglesia. Hacen promesas a cambio de milagros, sobre todo en estos tiempos de incertidumbre para el país caribeño. No dispuestos a suspender una tradición de más de 300 años, intentaron adaptar la procesión a las medidas sanitarias establecidas.

"Fue muy polémico porque había muchos ritos que no se celebraban, como el 'Nazareno' o el 'Santo Sepulcro', que eran muy importantes, quizás el más importante de todos. Estamos viviendo tiempos difíciles, por la pandemia, y este es un momento para renovar nuestra fe, estar protegidos y bendecidos", señala Efrén Yriarte, de 30 años, presidente de la fraternidad de los diablos danzantes en Naiguatá.

Los diablos danzantes de Venezuela fueron reconocidos como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco. Es una festividad religiosa y popular, en la que concurren elementos de la cultura africana e indígena.

Se cree que su origen fue una concertación entre el pueblo originario y el catolicismo traído por los españoles durante la conquista.

Fuentes adicionales • AP