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Las expectativas para la COP26 son bajas, pero esto es lo que puede hacer que sea un éxito

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Por Alice Tidey
Una chimenea humea en una fábrica en Heiligengrabe, Alemania, el jueves 28 de octubre de 2021
Una chimenea humea en una fábrica en Heiligengrabe, Alemania, el jueves 28 de octubre de 2021   -   Derechos de autor  Michael Sohn/Copyright 2021 The Associated Press. All rights reserved

Los líderes mundiales se reúnen en Glasgow para la conferencia sobre el clima de este año,en un momento en el que los últimos datos indican que el mundo se está quedando atrás en su esfuerzo por mantener el aumento de la temperatura lo suficientemente bajo como para evitar una catástrofe. Pero las expectativas de cara a la crucial cumbre son escasas.

La cumbre COP26 de Escocia se inaugura el domingo y se prolongará hasta el 12 de noviembre, después de haber sido aplazada un año debido a la pandemia mundial.

La cumbre en directo: sigue la inauguración de la cumbre del clima de Glasgow

Llega seis años después del histórico Acuerdo de París, en el que más de 190 países se comprometieron a mantener el aumento de la temperatura global muy por debajo de los 2 °C y a seguir esforzándose por limitarlo a 1,5 °C con respecto a los niveles preindustriales, alcanzando el pico de emisiones de gases de efecto invernadero lo antes posible.

Los países de todo el mundo han dado a conocer nuevos planes climáticos más ambiciosos en el período previo a la conferencia, pero también se han publicado nuevos datos que pintan un panorama aún más sombrío.

El último y alarmante informe, publicado esta semana por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, advierte de que los planes de reducción de emisiones presentados por 120 países se quedan lamentablemente cortos para evitar el calentamiento global.

El Secretario General de la ONU, Antonio Guterres, describió las conclusiones del informe como "una estruendosa llamada de atención", subrayando que "la crisis climática es un código rojo para la humanidad".

Boris Johnson, el Primer Ministro del Reino Unido, país anfitrión de este año, también ha intentado aparentemente moderar las expectativas diciendo a los escolares a principios de esta semana que "está muy, muy lejos de estar claro que vayamos a conseguir el progreso que necesitamos".

"Esta cumbre va a ser muy, muy dura", dijo, y añadió: "Estoy preocupado porque podría salir mal y no conseguir los acuerdos que necesitamos, y es una cuestión de suerte, es muy, muy difícil, pero creo que se puede hacer".

¿Qué es el éxito? Euronews se ha puesto en contacto con ONGs y expertos para averiguarlo.

No más de 1,5°C

El Acuerdo de París fijó como objetivo "muy por debajo de 2°C", con una redacción que indicaba que el mundo debía esforzarse por alcanzar 1,5°C.

"Por aquel entonces, eso era una pequeña victoria para las pequeñas naciones insulares vulnerables, porque la diferencia entre 1,5°C y 2°C (significa) que muchas de estas pequeñas naciones insulares ya no existirán, y punto", explicaba a Euronews Jennifer Tollman, asesora principal de políticas en el grupo de expertos en cambio climático E3G, con sede en Berlín.

"Ahora lo que el informe (del IPCC) de 2018 nos dice es 'en realidad, no son sólo las pequeñas naciones insulares las que están en la piqueta. Si no se apunta a 1,5 °C, todos se verán muy afectados’", añadía, y citaba los desastres climáticos de este verano, como las mortales inundaciones en Alemania y Bélgica y los devastadores incendios forestales provocados por la ola de calor en el Mediterráneo, como prueba de que ya está ocurriendo.

Los líderes, dijo, deberían establecer 1,5°C como el nuevo punto de referencia.

Juan Pablo Osornio, jefe de la delegación internacional de Greenpeace en la COP, se mostraba de acuerdo con esto.

"Queremos que la reducción de las emisiones se mantenga dentro de la senda de los 1,5°C", reiteraba. Y es que según el experto: "Un aumento de la temperatura media global de 1,5°C sería duro, incluso devastador, pero evitaría una catástrofe humanitaria mucho peor".

Planes climáticos más ambiciosos

Esta cumbre de Glasgow marca el final del primer ciclo de cinco años desde el Acuerdo de París, en el que los países se ven obligados a revisar y mejorar sus Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (CDN) para alcanzar el objetivo de reducir el aumento de temperatura. Por ello, en las últimas semanas y meses se ha producido un aluvión de nuevas promesas.

"Bastantes países han dado un paso adelante, como la UE, Estados Unidos y muchos países más pequeños. Esto no sería así sin los mecanismos del Acuerdo de París", ha destacado a Euronews Sven Harmeling, coordinador de política climática internacional de CAN Europe, una coalición de ONG climáticas.

"El inconveniente es que hemos partido de un nivel de ambición demasiado bajo, de modo que incluso estas NDC mejoradas no están equilibradas en relación con la parte justa de la acción climática de los grandes emisores, y por eso vemos una gran brecha hacia las reducciones de emisiones necesarias para el límite de 1,5 °C", dijo.

Muchos países, como Canadá, la Unión Europea, el Reino Unido y Estados Unidos, se han comprometido a ser neutrales en cuanto a emisiones de carbono para 2050.

Sin embargo, Elisabetta Cornago, investigadora del think thank del Centro para la Reforma Europea (CER), afirmó que "los expertos esperan un salto adelante con los planes finales de acción climática" en la cumbre para mantener el objetivo de 1,5°C "al alcance".

"Actualmente, eso parece difícil, ya que la mayoría de los planes están muy lejos de ese objetivo", lamentó.

Señaló, por ejemplo, que el último plan de la UE, que incluye una reducción del 55% de las emisiones para 2030 en comparación con el nivel de la década de 1990, "sigue sin ser compatible con el objetivo de 1,5°C"; que el plan de gasto social del Presidente de EE.UU., de 1,85 billones de dólares, se está reduciendo para obtener la aprobación del Congreso; y que China ha ofrecido pocos detalles sobre su compromiso de alcanzar el nivel cero neto para 2060.

India, Arabia Saudí, Rusia y Brasil también "necesitan urgentemente poner sobre la mesa planes que estén a la altura de la tarea", dijo Osornio, de Greenpeace. "Por eso, en Glasgow, necesitamos que las naciones más ricas muestren su liderazgo y se muevan significativamente más rápido".

"India, Arabia Saudí, Rusia y Brasil también necesitan urgentemente poner sobre la mesa planes que estén a la altura de la tarea
Juan Pablo Osornio
jefe de la delegación internacional de Greenpeace en la COP26

Coaliciones de voluntarios

Conseguir que más de 120 países se pongan de acuerdo en un plan puede ser casi imposible, por lo que el "muy por debajo de 2 °C" fue tan histórico en 2015.

Pero los expertos también señalan que el hecho de que varios países se unan para alcanzar acuerdos sectoriales también puede tener un profundo impacto en la reducción de las emisiones.

"Así es como hemos conseguido que la financiación internacional del carbón se desvanezca, porque uno de los grandes éxitos de esta COP es, obviamente, el hecho de que hayamos detenido prácticamente toda la financiación internacional del carbón", explicó Tollman.

"Sé que hay esfuerzos en marcha para que una coalición de voluntarios dé un paso adelante y diga que vamos a poner fin a la financiación internacional del carbón o a los créditos de exportación para la financiación del carbón antes de 2023", añadió.

Esta coalición implicaría "idealmente" al mayor número posible de miembros del G20, así como a los países en desarrollo", añadió.

Otros acuerdos sectoriales que Tollman espera ver surgir incluyen uno sobre la promesa de vehículos de emisiones cero, ya que algunos Estados miembros del G20 -entre ellos Canadá y Francia- ya han puesto fecha a la eliminación de los vehículos contaminantes.

"El segundo me interesa mucho, pero honestamente no sé qué impacto tendrá, es el de las cadenas de suministro sin deforestación", destacó.

Más dinero para los países en desarrollo

Los países desarrollados que asistieron a la COP16 en 2010 acordaron movilizar conjuntamente 100.000 millones de dólares (85.800 millones de euros) al año entre 2020 y 2025 para atender las necesidades de los países en desarrollo.

El problema es que ese objetivo no se alcanzó el año pasado y es poco probable que se alcance hasta 2023.

Pero todos los expertos con los que ha contactado Euronews coinciden en que no sólo hay que cumplir el objetivo lo antes posible, sino que hay que aumentarlo.

"No sólo se necesita una financiación mucho mayor para ayudar a los países en desarrollo a adaptarse a los impactos de la crisis climática y a desarrollar sistemas de energía limpia y a abandonar los combustibles fósiles, sino que además se necesita más dinero para compensar los daños ya causados por los impactos climáticos en los países en desarrollo", dijo Osornio de Greenpeace.

Cornago, del CER, señaló que "los números duros publicados por la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) antes de la COP26 han aumentado la presión sobre los países desarrollados para que cumplan sus promesas" hacia los países en desarrollo.

"Aunque muchos observadores esperaban que esta presión fuera suficiente para azotar a los contribuyentes para que cumplieran sus promesas, a pocos días de la COP26 siguen existiendo grandes lagunas en los fondos prometidos. Esta es una señal muy negativa para los países en desarrollo. La presión después de la conferencia de Glasgow corre el riesgo de decaer", dijo.

Rendición de cuentas

Hasta ahora, pocos países han convertido sus compromisos en legislación nacional jurídicamente vinculante, y se echan en falta mecanismos de rendición de cuentas a nivel internacional.

La COP26 no será la cumbre que vea surgir un mecanismo de este tipo, pero cualquier conversación sobre el tema se considerará una victoria.

"Probablemente no veamos las respuestas a esa pregunta, pero el hecho de que se establezcan conversaciones va a ser muy importante para el trabajo del año que viene, para averiguar cómo se produce esa rendición de cuentas", explicó Tollman.

Si se inician las conversaciones ahora, se podría establecer algún tipo de mecanismo de rendición de cuentas en 2023, cuando se realice el primer "balance mundial" previsto en el Acuerdo de París para examinar en qué punto se encuentran los países de acuerdo con sus NDC y la eficacia de sus medidas hasta el momento.