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Preocupación entre las organizaciones de derechos humanos con las restricciones de Nayib Bukele

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Por Jose Nunez Tena  & Euronews en español
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Soldados vigilan un puesto de control en San Salvador, el 27 de marzo de 2022
Soldados vigilan un puesto de control en San Salvador, el 27 de marzo de 2022   -   Derechos de autor  Salvador Melendez/AP

¿Está Nayib Bukele excediéndose en sus funciones? La guerra contra las pandillas decretada por el presidente de El Salvador, o más concretamente la manera en que esta se está llevando a cabo ha encendido las alarmas de las organizaciones de derechos humanos, que denuncian cómo el reciente decreto del estado de excepción parece dar rienda suelta a Bukele para saltarse las normas básicas que rigen cualquier país democrático.

El pasado martes, el Congreso aprobaba una serie de restricciones que no solo afectan a los pandilleros sino también a la prensa, con penas de 10 a 15 años para todos aquellos medios que lleven a cabo "la reproducción o transmisión a la población en general de mensajes o declaraciones provenientes o presumiblemente provenientes de dichos grupos criminales, que puedan generar zozobra y pánico en la población".

"Estamos profundamente preocupados por la serie de medidas introducidas recientemente en El Salvador en respuesta al aumento de los asesinatos de las pandillas", reconocía la portavoz de la oficina de derechos humanos de la ONU, Liz Throssell. "5.747 personas han sido detenidas sin una orden de arresto, y algunas han sido supuestamente sometidas a tratos crueles, inhumanos o degradantes".

Diferentes puntos de vista

Para Leonor Arteaga, responsable de Impunidad y Derechos Humanos de la Fundación para el Debido Proceso Legal, la medida "no sólo podría ser utilizada contra los periodistas, sino que también podría coartar el trabajo de las organizaciones, ya que corta todas las comunicaciones de cualquier otro actor que no sea el Gobierno".

Bukele decretaba a finales de marzo el estado de excepción tras la muerte de 62 personas en un solo día a causa de la violencia entre las pandillas. Junto con la prohibición a la prensa de difundir sus mensajes, queda también prohibidos los grafitis callejeros que aludan directa o indirectamente a estas bandas.

Una guerra directa que no atiende a normas y vista de formas muy diferentes según quién. Para Bukele todo esto no es más que una lucha como la que llevó a cabo Alemania para erradicar el nazismo. Según organizaciones como Aministía Internacional, se parece más bien a una peligrosa deriva del presidente salvadoreño hacia figuras como las de Daniel Ortega o Nicolás Maduro.