Aunque algunos soldados han sido liberados, muchos permanecen detenidos. Eran miembros del regimiento ultranacionalista de Azov, el cual Moscú ha designado como grupo terrorista.
La acería de Azovstal se ha convertido en todo un símbolo de resistencia para Ucrania. Durante semanas un batallón resistió la ofensiva rusa hasta que se vio obligado a rendirse a mediados de mayo.
Los que fueron liberados en un intercambio de prisioneros entre Kiev y Moscú, cuentan las torturas que sufrieron por parte de las fuerzas rusas.
"Nos llevaron afuera para hacer el llamado 'registro', donde nos desnudaron y nos pusieron en cuclillas, y si alguno de los chicos levantaba la cabeza, inmediatamente empezaban a pegarle. Sufrí esos golpes durante los interrogatorios. Me golpeaban y querían que firmara todo tipo de declaraciones en contra de mi voluntad", cuenta Denis Shipurok, alias "Mango", combatiente de Azov durante una rueda de prensa.
"Principalmente, la presión era psicológica. Como Rusia no proporcionaba ningún acceso al contacto con los familiares, ningún contacto con el mundo exterior, la presión psicológica se basaba en el hecho de que 'nadie te necesita'", cuenta por su parte Vladislav Zhavoronok, otro combatiente.
Aunque algunos soldados han sido liberados, muchos permanecen detenidos. Eran miembros del regimiento ultranacionalista de Azov, el cual Moscú ha designado como grupo terrorista.
El Gobierno ucraniano denuncia que Rusia está preparando juicios públicos para los prisioneros de guerra ucranianos.