El candidato socialista de centro-izquierda António José Seguro es el favorito para derrotar al populista de derecha radical André Ventura en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales portuguesas del domingo, en una votación histórica, pero ensombrecida por las tormentas que azotan el país.
Los últimos sondeos indican que António José Seguro debería obtener el doble de votos que André Ventura en un cara a cara entre los dos principales candidatos. En la primera vuelta electoral, Seguro obtuvo el 31,1% de los votos y Ventura el 23,52%. Ninguno de los candidatos alcanzó más del 50% de los votos necesarios para ganar, por lo que ha sido necesaria una segunda vuelta para elegir al presidente de la República, algo que no ocurría desde hace cuarenta años.
En 1986, el histórico líder del Partido Socialista, Mário Soares, venció a Diogo Freitas do Amaral, líder del CDS, un partido conservador de derechas. Soares obtuvo el 51,18% de los votos (3.010.756 votos) frente al 48,82% de Freitas do Amaral (2.872.064 votos). Estas elecciones fueron históricas en gran medida por el vuelco que se produjo entre la primera y la segunda vuelta.
En la primera vuelta, celebrada el 26 de enero de 1986, Freitas do Amaral ganó en casi todo el país, con el 46,31% de los votos, mientras que Soares sólo obtuvo el 25,43%. En la segunda vuelta, Freitas do Amaral era el favorito y todo apuntaba a que el conservador de derechas sería elegido presidente de la República, pero Soares, con sólo el 8% de los votos en las urnas, consiguió unir a toda la izquierda y ganó los comicios.
El cambio político en Portugal ya está en marcha
Cuarenta años después, el panorama político portugués vuelve a cambiar. Ventura y su joven partido, Chega, se están convirtiendo en una fuerza significativa en la política portuguesa, en un contexto de amplio giro hacia una derecha radical, muy próxima a la extrema derecha, en Europa.
Aunque fundó su partido hace menos de 7 años, el aumento del apoyo ciudadano lo ha convertido en la segunda fuerza política en el Parlamento portugués en las elecciones generales del 18 de mayo. Así que para el candidato Ventura, llegar a la segunda vuelta de unas elecciones presidenciales no es sólo un hito histórico, sino también un barómetro de lo que podría venir en las próximas elecciones legislativas.
En cuanto a Seguro, político socialista de larga trayectoria, se presenta como el candidato moderado de la estabilidad de las instituciones democráticas, que promete cooperar con el actual gobierno de centro-derecha en minoría, contrarrestando las diatribas antisistema y antiinmigración de André Ventura.
El Presidente tiene el poder de la "bomba atómica" parlamentaria
En Portugal, el presidente es en gran medida una figura simbólica, sin poder ejecutivo. Tradicionalmente, el jefe del Estado está por encima de la contienda política, mediando en las disputas y aliviando las tensiones.
Sin embargo, el presidente es una voz influyente y dispone de algunas herramientas poderosas, pudiendo vetar la legislación del Parlamento, aunque el veto puede ser anulado. El jefe del Estado posee también lo que, en la jerga política portuguesa, se denomina una "bomba atómica": el poder de disolver el Parlamento y convocar elecciones anticipadas.
En mayo, Portugal celebró sus terceras elecciones generales en tres años, en el peor periodo de inestabilidad política del país en décadas, y estabilizar la nave es uno de los principales retos del próximo presidente electo. En marzo, el ganador sustituirá al presidente de centro-derecha Marcelo Rebelo de Sousa, que ha cumplido dos mandatos de cinco años.