Estados Unidos prorroga un mes más el levantamiento de las restricciones a la compra de crudo ruso, pese a haber descartado esa opción hace unos días. Así Moscú, en plena crisis en Oriente Próximo, amplía sus posibilidades de financiar su máquina de guerra.
Estados Unidos ha prorrogado la llamada "pausa en las sanciones" sobre las entregas de petróleo y productos petrolíferos rusos, con el fin de aliviar la escasez de combustible provocada por la guerra con Irán, aunque hace solo unos días secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, había "descartado" esa posibilidad.
En un comunicado, el Departamento del Tesoro señala que las sanciones de Estados Unidos no se aplicarán durante 30 días a los envíos de crudo ruso cargados en petroleros antes del 17 de abril.
La decisión amplía una flexibilización previa de las sanciones que fue ampliamente criticada por la UE y cuyo plazo expiró el 11 de abril. De este modo Moscú, en el contexto de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, ha ampliado su margen para obtener beneficios por la exportación de hidrocarburos, limitada desde la invasión de Ucrania. La nueva licencia estará vigente hasta el 16 de mayo.
Llama la atención que, tan solo el miércoles, el secretario Bessent había "descartado" la posibilidad de prorrogar la licencia. En una intervención en la Casa Blanca afirmó: "No vamos a prorrogar la licencia general para el crudo ruso y no vamos a prorrogar la licencia general para el crudo iraní".
La nueva medida de la Administración Trump busca paliar las perturbaciones globales en el suministro de combustible surgidas después de que Teherán haya vuelto a cerrar el estrecho de Ormuz, una vía marítima clave para el transporte de hidrocarburos, tras acusar a Washington de incumplir su parte del acuerdo.
Como consecuencia, el precio del petróleo se ha disparado, lo que ha ejercido una presión especialmente fuerte sobre los países que dependen de la exportación de hidrocarburos. También se ha encarecido la gasolina en Estados Unidos, golpeando el bolsillo de los estadounidenses en vísperas de unas elecciones legislativas de mitad de mandato clave.
Al mismo tiempo, Rusia, uno de los mayores productores de petróleo del mundo, ha salido beneficiada. Sus ingresos por la exportación "en la sombra" de combustible han aumentado de forma considerable. Y la nueva excepción estadounidense complica los esfuerzos de la comunidad internacional por privar a Moscú de los ingresos procedentes de la venta de petróleo, que utiliza para alimentar su maquinaria bélica en la agresión contra Ucrania.