Con la llegada de septiembre, como cada año, los niños encaran la vuelta al cole. Pero este curso es diferente en Ceuta, donde la llegada de miles de inmigrantes, muchos de los cuales aún deambulan por sus calles, ha desatado la preocupación de padres y maestros. El Gobierno busca transmitir calma.
"Por supuesto que no". Así de contundente se muestra Carolina Jiménez cuando se le pregunta si la ciudad de Ceuta, que se encuentra sumida en una grave crisis desde que a finales de julio la entrada masiva de inmigrantes desde Marruecos alteró la vida cotidiana de la ciudad autónoma, está preparada para afrontar la vuelta al cole, prevista para este lunes.
"La situación en general es un desastre, la miremos desde la perspectiva que la queramos mirar", asegura Jiménez, que además de ser docente, es madre de dos hijos que cursan estudios en la ciudad. "Por la parte de la educación es una locura; es una locura el empezar a enviar niños al colegio".
Jiménez, que como maestra de la academia Sigul hace ya semanas que se incorporó al aula para impartir clase de Técnicas de Packaging y Almacenamiento, asegura que la tranquilidad entre los habitantes del exclave es "mínima" y que "todo el mundo está a la que salta". Por ello, cree que se debería haber atrasado el comienzo del curso académico.
En ese aspecto, discrepan desde el sindicato ANPE, que no cree que la solución al actual problema pase por privarle de horas lectivas a los niños. "Debemos intentar comenzar en la fecha prevista, primero porque, en especial los más pequeños, llevan un mes de reclusión en casa (...) y por otra parte, se habla de que esta situación durará mínimo tres o cuatro meses; retrasar una semana o dos el inicio de curso no cambiaría nada".
Problemas de salubridad en los centros educativos
En lo que sí coinciden tanto Jiménez como este sindicato independiente, con presencia tanto en Ceuta como en Melilla, es en que, a día de hoy, la situación dista mucho de ser la idónea en los centros de enseñanza de la ciudad, tanto por cuestiones de seguridad, como de salubridad.
"La higiene y salubridad de las instalaciones, todavía en algunos centros pernoctan intrusos, hay vandalismo, restos orgánicos, etcétera", comentan a 'Euronews' desde ANPE. "Cada vez que esto ocurre se deben realizar tareas de limpieza profunda y desinfección especializada".
Por su parte, Jiménez esboza un panorama similar. Asegura que muchos de los centros educativos "están destrozados". "Han tenido que tirar materiales, han tenido que cerrar puertas y aulas porque no se podía entrar en ellas; y por qué están destrozados, pues porque el día de la avalancha, sobre todo, tenían que meterse en alguna parte y, claro, empezaron a entrar vandalizándolo todo".
Una ciudad militarizada
Otra de las preocupaciones de Jiménez, cuyo hijo menor, de 19 años de edad, según relata a 'Euronews' a través del teléfono, estudia un Grado Superior de Deportes cerca de la frontera con Marruecos, es la considerable presencia de las Fuerzas de Seguridad en las calles de Ceuta.
"Está todo militarizado a unos niveles que, evidentemente, los niños que son un poquito más mayores pueden llegar a entender, pero que no son situaciones normales", lamenta con un timbre de indignación en su voz. "Encontrarse todos los días, cuando uno se dirige al colegio, la camioneta de los militares aparcada y la Policía dentro de los colegios no es normal, por mucha normalidad que le quieran dar".
Desde el Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes destacan que desde el pasado 1 de septiembre, es decir, desde una semana antes de que los alumnos se incorporen a las clases, el Gobierno ha puesto en marcha un importante dispositivo "para reforzar la protección y seguridad que merece el profesorado".
"Se trata de una vigilancia continua, durante las 24 horas y los siete días de la semana, que se mantendrá el tiempo necesario y mientras continúen las circunstancias actuales", explica a 'Euronews' Ana Torres, portavoz del Ministerio, a través de un correo electrónico.
Desde el Ministerio se asegura que "se va a aportar la seguridad y la tranquilidad a las familias para que sus hijos puedan acudir a los centros educativos". Pero eso no es todo. Además, se ha planificado una serie de "actuaciones, tanto de carácter formativo como de intervención psicosocial, dirigidas a todos los miembros de la comunidad educativa con el propósito de restaurar el bienestar emocional, fortalecer la convivencia y reforzar las capacidades de reacción y respuesta".
Además, el Ministerio ha planteado extender el servicio de aula matinal de varios institutos con el objetivo, afirma Torres, "de facilitar que el alumnado de menor edad, especialmente el correspondiente a los primeros cursos de ESO, pueda acceder a los centros antes del comienzo del horario lectivo". Esta medida contrasta con la decisión del Gobierno de Ceuta de posponer el inicio del curso en dos de las tres escuelas infantiles de titularidad municipal, anunciada la semana pasada.
Críticas a la respuesta del Gobierno
Las actuaciones del Ministerio llegan mientras la Federación de Enseñanza de CC.OO. de Ceuta se suma a las críticas a La Moncloa y cuestiona su gestión de la crisis, al considerar insuficiente la respuesta ante el estado de preocupación existente entre las familias y los docentes.
El sindicato lamenta, en un comunicado divulgado la semana pasada, que el Ministerio no ha tenido en cuenta suficientemente la situación emocional de la población y critica que no se haya abierto, a su juicio, un espacio adecuado para que los representantes del profesorado participaran en la planificación del inicio del curso.
"La crisis que está viviendo Ceuta es un conflicto multiforme de una enorme complejidad, en el que influyen un conjunto de vectores interrelacionados", reza la nota, que enumera la relación entre Madrid y Rabat, la aspiraciones soberanistas de Marruecos o la política migratoria de la UE, como algunos de esos "vectores". "Ninguno de los actores políticos y sociales que debían intervenir en la gestión de esta crisis, han estado a la altura de tan exigentes circunstancias", concluye.
Desde la cartera de Educación rechazan esas críticas al asegurar que "el Gobierno y este Ministerio han demostrado y continuarán demostrando su sensibilidad y total disposición a colaborar, en todo lo necesario, con el Gobierno de la Ciudad en la gestión y solución de la crisis".
Sin embargo, Jiménez discrepa de manera categórica con tal afirmación y asegura que el Gobierno del presidente Pedro Sánchez, que el pasado jueves compareció ante el Congreso para defender su gestión de la crisis, ha mostrado "cero" sensibilidad.
"El Gobierno, en absoluto; pero ni con respecto a los niños ni con respecto a nada. Porque mucho hablar de los menores inmigrantes, que 'pobrecitos los menores inmigrantes'; y sí, yo no quiero ni pensar si tuviera que mandar a un hijo mío a otro país", expresa. "Pero Ceuta no se puede hacer cargo de todo, nosotros no podemos ser el regazo de todas las criaturas que tienen un problema en este mundo".