Suiza, refugio de ultrarricos, someterá a votación nacional un impuesto de sucesiones del 50% a herencias superiores a 50 millones de francos, con la recaudación destinada a iniciativas climáticas. La propuesta afronta un fuerte rechazo (75%), pero ha reavivado el debate sobre la redistribución.
Suiza y los impuestos altos no son una combinación natural. El país de las cumbres nevadas y los relojes de cuco se asocia más con la preservación de la riqueza que con políticas redistributivas.
Aun así, un grupo de activistas políticos del ala juvenil delPartido Socialdemócrata, Jeunesse Socialiste, ha lanzado una campaña de cambio radical, llevando el impuesto de sucesiones a una votación nacional.
Este domingo, 30 de noviembre, los suizos decidirán si aplicar un impuesto de sucesiones del 50% a legados y herencias superiores a 50 millones de francos suizos (53,57 millones de euros).
Las posibilidades de que la iniciativa salga adelante son escasas, prácticamente nulas. Según una encuesta reciente de 'Tamedia/20 Minuten', el 75% del electorado en Suiza rechazará el impuesto a los superricos, frente al 67% en octubre. Aunque la propuesta apunta al fracaso, algunos temen que el referéndum pueda dañar la reputación de Suiza como paraíso fiscal.
La industria de gestión patrimonial del país es la mayor y más competitiva del mundo, con activos internacionales por valor de 2,2 billones de dólares (1,9 billones de euros), según Deloitte, aunque su primacía se ve amenazada por rivales como Singapur y el Reino Unido.
"Según se ha informado, algunas personas adineradas han pospuesto planes de mudarse a Suiza por la iniciativa. Sin embargo, estas pruebas proceden sobre todo de informes anecdóticos de asesores fiscales, lo que dificulta medir su alcance o importancia", dijo Isabel Martínez, investigadora senior del KOF Swiss Economic Institute de la ETH Zúrich.
Movilización por la acción climática
La propuesta, titulada "Por una política climática social y fiscalmente justa", plantea destinar la recaudación a iniciativas contra el cambio climático.
"Suiza no está haciendo lo suficiente para proteger el clima", dijo el grupo Jeunesse Socialiste en un comunicado. "Cada año serían necesarios varios miles de millones más para cumplir los objetivos de la Confederación".
Tras reunir 100.000 apoyos para llevar la iniciativa a las urnas, el impuesto de sucesiones se convertirá en ley si más del 50% de los votantes suizos lo respalda y una mayoría de los 26 cantones del país vota a favor.
Riesgos para las empresas
La perspectiva no solo es impopular entre los superricos, también entre los pequeños empresarios suizos. Swissmem, la patronal de las industrias suizas de maquinaria, eléctrica y metalúrgica y del sector tecnológico, sostiene que el impuesto "acabaría suponiendo la expropiación de muchas pymes familiares".
El grupo añadió, "Un gran número de estas pymes se han construido por sus familias propietarias durante generaciones, proporcionan decenas de miles de empleos y pagan impuestos con regularidad".
Isabel Martínez recordó que se plantearon inquietudes similares cuando los suizos rechazaron en 2015 una iniciativa más moderada, que proponía un impuesto del 20% sobre patrimonios superiores a 2 millones de francos suizos (2,14 millones de euros).
"Menos del dos por ciento de la población se habría visto afectado directamente, aun así el 71% votó en contra, la principal preocupación era que muchas empresas familiares y pymes se verían perjudicadas, con daño a la economía suiza y riesgo para el empleo", explicó a 'Euronews'. "Las mismas preocupaciones se aplican a la propuesta actual".
Algunos detractores rechazan además que el impuesto se imponga a nivel federal, lo que merma la autonomía fiscal de los cantones, añadió.
Ingresos limitados
En la mayoría de países que aplican impuestos de sucesiones, estas medidas son generalmente impopulares entre los votantes, aunque solo una pequeña minoría acaba pagándolos. Aunque pueden contribuir a reducir la desigualdad, su capacidad recaudatoria es limitada.
En 2023, los impuestos sobre sucesiones, patrimonios y donaciones representaron de media solo el 0,41% de la recaudación total de la OCDE. Entre los países europeos, apenas supusieron el 0,40% del total. En un momento de crecientes presiones fiscales sobre los Gobiernos y de agravamiento de la crisis climática, Suiza debe decidir ahora el mejor camino a seguir.