La empresa europea de baterías para vehículos Automotive Cells Company (ACC) ha dado carpetazo a sus planes de construir gigafábricas de baterías para vehículos eléctricos en Italia y Alemania debido a un crecimiento de la demanda más lento de lo previsto.
La empresa europea Automotive Cells Company (ACC) ha archivado sus planes de construir gigafábricas de baterías en Italia y Alemania, según ha declarado este sábado el sindicato italiano de trabajadores metalúrgicos UILM. Su proyecto en España, no obstante, seguirá adelante.
"La dirección de ACC nos ha confirmado esta mañana lo que nos temíamos desde hace tiempo: que el plan de ACC de construir una gigafactoría en Termoli ha sido descartado definitivamente, al igual que en Alemania", dijo el sindicato en un comunicado.
La empresa ACC, que está respaldada por el gigante automovilístico Stellantis, el cual también se había aliado con CATL para un proyecto similar en España, confirmó que estaba considerando la posibilidad de cancelar los proyectos, que han estado en suspenso desde 2024, en medio de un crecimiento más lento de lo esperado para los vehículos eléctricos.
Las nuevas instalaciones de ACC se encontraban entre las decenas de proyectos de baterías que están surgiendo en Europa para reducir su dependencia de los productores chinos, que dominan el mercado, pero se detuvieron cuando la empresa sopesó cambiar a una tecnología de baterías menos costosa.
"Es evidente que aún no se dan las condiciones necesarias para reanudar los proyectos de ACC en Alemania e Italia", declaró la empresa. La compañía estaba en conversaciones con los sindicatos sobre "las modalidades para un potencial cierre de los proyectos de megaplantas en Kaiserslautern y Termoli".
ACC es una asociación entre el gigante francés de la energía TotalEnergies, la alemana Mercedes-Benz y el fabricante de automóviles estadounidense-europeo Stellantis, que produce una gama de marcas como Peugeot, Fiat y Chrysler.
Stellantis, segundo fabricante europeo de automóviles, advirtió el viernes de que sufriría un golpe de 22.000 millones de euros debido a que la expansión de los vehículos eléctricos fue más lenta de lo previsto.
La admisión de una "sobreestimación significativa" de la demanda de vehículos eléctricos se produce en un momento en que las autoridades de EE.UU. y Europa han suavizado los estrictos objetivos de emisiones tras años exigiendo vehículos menos contaminantes.
En septiembre de 2024, Italia anunció que retiraba unos 250 millones de euros de fondos de la Unión Europea destinados inicialmente a la megaplanta, en medio de la incertidumbre sobre el calendario del proyecto.