La industria manufacturera de la eurozona volvió a crecer en febrero y alcanzó su nivel más alto en 44 meses, impulsada por el repunte de las fábricas alemanas.
La actividad manufacturera de la eurozona ha vuelto a terreno de expansión por primera vez en meses y ha alcanzado su nivel más sólido desde junio de 2022, según una encuesta empresarial muy seguida publicada el viernes.
El índice PMI manufacturero preliminar de la eurozona subió hasta 50,8 puntos en febrero desde 49,5 en enero, su cota más alta en 44 meses, según los datos recopilados por S&P Global y el Hamburg Commercial Bank.
La lectura superó las expectativas del mercado y rebasó el umbral de 50 puntos que separa la contracción del crecimiento.
El índice compuesto más amplio, que agrupa manufacturas y servicios, aumentó hasta 51,9 desde 51,3, lo que indica que la actividad del sector privado en la zona euro sigue expandiéndose a un ritmo moderado. La actividad en servicios se mantuvo en zona de crecimiento, en 51,8, aunque ligeramente por debajo de las previsiones del consenso.
Un posible punto de inflexión
Durante buena parte de los últimos dos años, la industria manufacturera ha lastrado el crecimiento de la eurozona, reflejo de una débil demanda global, de unos costes energéticos más elevados y de unas condiciones financieras más estrictas. El repunte de febrero podría marcar un cambio de tendencia.
"Este podría ser el punto de inflexión para el sector manufacturero, ya que el PMI general ha pasado a terreno de crecimiento", afirmó Cyrus de la Rubia, economista jefe del Hamburg Commercial Bank.
El economista advirtió también de que aún es pronto para hablar de una recuperación plena, aunque considera que los fundamentos son más sólidos que en anteriores repuntes de corta duración.
Los nuevos pedidos volvieron a un crecimiento moderado tras tres meses de contracción, lo que sugiere que la producción podría seguir aumentando en los próximos meses. De la Rubia señaló que el sector manufacturero parece ahora "sobre una base más estable" y podría contribuir de forma positiva al crecimiento global este año en lugar de actuar como un lastre.
Alemania impulsa el repunte manufacturero
La mejora estuvo encabezada por Alemania, la mayor economía de la eurozona y su principal motor industrial. El PMI manufacturero alemán subió a 50,7 en febrero desde 49,1, y volvió a situarse en niveles de expansión por primera vez en más de tres años y medio.
Los nuevos pedidos repuntaron con fuerza, también desde el exterior, y la cartera de pedidos aumentó por primera vez desde mediados de 2022. "La industria alemana vuelve a crecer", comentó de la Rubia, que destacó el sólido avance de los nuevos pedidos y el ligero aumento de la cartera de pedidos por primera vez desde mediados de 2022.
La demanda exterior también se fortaleció tras seis meses de descensos. Según de la Rubia, el aumento del gasto público en infraestructuras y defensa, junto con una demanda externa más vigorosa, está contribuyendo a apuntalar el cambio de tendencia.
Los datos de la encuesta apuntan a que la economía alemana podría haber crecido de forma apreciable en el primer trimestre, salvo que se produzca un fuerte deterioro en marzo.
Las expectativas empresariales para el próximo año también han mejorado, lo que refuerza las señales de que la mayor economía europea podría estar por fin saliendo de su prolongado bache industrial.
Francia sigue cerca del estancamiento
Francia, sin embargo, continúa rezagada. El PMI compuesto francés se situó en 49,9 en febrero, apenas por debajo del umbral de expansión, lo que indica que la actividad del sector privado en su conjunto se encuentra prácticamente estancada.
La industria manufacturera volvió a la contracción tras el breve avance de enero, mientras que la producción de servicios también descendió. La demanda sigue siendo débil, sobre todo en el exterior, y la contratación se estanca.
Jonas Feldhusen, economista junior en el Hamburg Commercial Bank, señaló que el sector privado francés tiene dificultades para ganar verdadero impulso. "El principal lastre sigue siendo la demanda, ya que los nuevos pedidos volvieron a caer, con una situación aún peor en el caso de los pedidos de exportación", afirmó Feldhusen.
Aunque la confianza empresarial se mantiene por encima de la media del año pasado, la ausencia de un crecimiento sostenido de los nuevos pedidos apunta a una fragilidad persistente.
Las presiones de costes vuelven a acelerarse
El repunte de la actividad llega acompañado de nuevas presiones sobre los precios, especialmente en la industria manufacturera. Los costes de los insumos en el conjunto de la eurozona aumentaron al ritmo más rápido desde diciembre de 2022 y marcaron la subida más intensa en 34 meses. La aceleración se debió en gran medida a las fábricas, mientras que la inflación de costes en servicios se moderó ligeramente.
Los precios más altos de la energía parecen estar desempeñando un papel relevante. En Alemania, los precios del petróleo crudo y del gas natural han subido en torno a entre un 12% y un 14% en términos de euros desde principios de enero, lo que contribuye a mayores aumentos de los precios de compra. Las empresas pudieron trasladar parte de estos mayores costes a sus clientes, aunque el ritmo de aumento de los precios de venta se moderó ligeramente en el conjunto de la zona euro.
En Alemania, las empresas siguieron incrementando sus tarifas con firmeza, mientras que las compañías de servicios francesas recortaron precios por primera vez en tres meses. En el resto de la eurozona, las subidas de precios se aceleraron.
Implicaciones para la política del BCE
Para el Banco Central Europeo, este panorama dispar plantea un delicado equilibrio. Las presiones sobre los precios de los servicios, que los responsables de política siguen muy de cerca, se han moderado algo, pero siguen siendo elevadas. Al mismo tiempo, las presiones de costes en la industria vuelven a intensificarse.
Con la actividad en expansión y la inflación aún firme en parte de la economía, la encuesta sugiere que el BCE difícilmente se apresurará a modificar su postura. Para hogares y empresas, la cuestión clave es si la incipiente recuperación manufacturera podrá sostenerse sin reavivar unas presiones inflacionistas más generalizadas.
Las cifras de febrero apuntan a que la economía de la eurozona se apoya en bases más estables que en los últimos meses, aunque la recuperación sigue siendo desigual y vulnerable a nuevos sobresaltos de costes.