La Agencia Internacional de la Energía, de 32 miembros, ha acordado por unanimidad liberar 400 millones de barriles de petróleo de sus reservas estratégicas para evitar cortes de suministro y calmar a los mercados ante la guerra de Irán.
La Agencia Internacional de la Energía (AIE) informó el miércoles de que sus países miembros han acordado liberar 400 millones de barriles de petróleo en respuesta a la guerra con Irán, la mayor distribución de emergencia de la historia y más del doble del volumen puesto en el mercado tras la invasión rusa de Ucrania.
"Los desafíos a los que se enfrenta el mercado del petróleo no tienen precedentes por su magnitud, por eso me alegra que los países miembros de la AIE hayan respondido con una acción colectiva de emergencia de un tamaño sin precedentes", declaró el director ejecutivo de la AIE, Fatih Birol.
"Los mercados petroleros son globales, así que la respuesta a las grandes perturbaciones también debe ser global. La seguridad energética es el mandato fundacional de la AIE, y me satisface que los miembros de la agencia demuestren una gran solidaridad al tomar juntos medidas decisivas".
La decisión busca abaratar el precio del petróleo mientras la crisis con Irán y la consiguiente interrupción de los envíos a través del estrecho de Ormuz siguen provocando profundas alteraciones en los mercados energéticos.
El calendario de liberación variará según las circunstancias nacionales de cada país miembro, y se darán a conocer más detalles de aplicación más adelante.
La cantidad acordada equivale aproximadamente a 20 días de flujos de petróleo a través del estrecho de Ormuz, por el que cruzan de media 20 millones de barriles al día.
Un frente unido del G7
Antes de este anuncio, Alemania y Austria ya habían señalado que liberarían parte de sus reservas de petróleo a petición de la AIE.
Del mismo modo, Japón también anunció que empezará a liberar parte de sus reservas a partir del próximo lunes.
Alemania y Japón son miembros del Grupo de los Siete, o G7, un foro económico intergubernamental en el que también participan Estados Unidos, el Reino Unido, Italia, Canadá y Francia, que han mantenido conversaciones de emergencia durante los dos últimos días sobre el fuerte encarecimiento del petróleo.
El G7 no acordó de inmediato liberar sus propias reservas.
En su lugar, pidió a la AIE que evaluara la situación y elaborara opciones para una liberación coordinada de las reservas estratégicas.
La AIE convocó después una reunión extraordinaria de los gobiernos de sus 32 países miembros para decidir si actuaba.
Es esa reunión, que está previsto que concluya el miércoles, la que ha dado lugar a la propuesta de liberar 400 millones de barriles.
El papel del G7 fue político, al marcar la orientación y solicitar un plan. El de la AIE es técnico, ya que consiste en aprobar formalmente y coordinar una liberación que se traduzca realmente en más petróleo en el mercado.
El anuncio se produjo cuando el Brent, la referencia internacional, seguía en torno a un 20% por encima del nivel registrado al inicio de la guerra, pese a haber caído claramente desde los máximos del lunes.
Los consumidores de todo el mundo ya notan el impacto en los surtidores.
La mayor liberación colectiva anterior de reservas de emergencia por parte de los países de la AIE fue de 182,7 millones de barriles, tras el shock energético desencadenado por la invasión a gran escala de Ucrania por parte de Rusia en 2022.
Los miembros de la AIE cuentan actualmente con más de 1.200 millones de barriles de reservas públicas de emergencia, a los que se suman otros 600 millones de barriles de existencias industriales mantenidas por obligación gubernamental.
El martes, los ministros de Energía del G7 anunciaron su apoyo de principio a "la aplicación de medidas proactivas para abordar la situación, incluido el uso de reservas estratégicas", lo que preparó el terreno para la respuesta coordinada del miércoles desde Berlín y Viena.
En respuesta a los ataques de Estados Unidos e Israel, Irán ha atacado buques comerciales en todo el golfo Pérsico, intensificando una campaña para presionar a esta región rica en petróleo mientras aumentan las preocupaciones sobre el suministro mundial de energía.
Irán ha paralizado de facto el tráfico de carga por el estrecho de Ormuz, por donde se embarca alrededor de una quinta parte de todo el petróleo que sale del golfo Pérsico hacia el océano Índico.
El ejército estadounidense informó el martes de que había destruido 16 minadores iraníes cerca del estrecho, aunque el presidente Donald Trump señaló en mensajes en redes sociales que no había informes confirmados de que Irán estuviera minando el paso.
Si el estrecho llegara a ser minado, los expertos advierten de que podrían necesitarse al menos varias semanas para despejarlo una vez termine el conflicto.
¿Flotas en la sombra?
Pese a las interrupciones, parte del tráfico continúa.
La empresa de seguridad Neptune P2P Group señaló el miércoles que siete buques habían atravesado el estrecho desde el 8 de marzo, cinco de ellos vinculados a navieras asociadas con Irán.
En circunstancias normales, por el estrecho pasan cada día más de 100 buques.
Algunos petroleros realizan los llamados tránsitos 'oscuros', desconectando sus sistemas de identificación automática, una práctica habitualmente asociada a buques que transportan crudo iraní sometido a sanciones.
La firma de seguimiento de materias primas Kpler indicó que Irán ha reanudado entretanto las exportaciones de crudo a través de su terminal petrolera de Jask, en el golfo de Omán, donde un petrolero cargó en torno a 2 millones de barriles el 7 de marzo, lo que sugiere que Teherán mantiene cierta capacidad para desviar petróleo fuera del estrecho.
Teherán también ha atacado yacimientos y refinerías de países del golfo, con el objetivo de causar suficiente daño económico global como para presionar a Estados Unidos e Israel a poner fin a sus ataques.
Según la AIE, los volúmenes de exportación de crudo y productos refinados se sitúan actualmente por debajo del diez por ciento de los niveles anteriores a la guerra.