Los jóvenes que ni estudian ni trabajan han caído con fuerza en España durante la última década: han pasado del 19,4% en 2015 al 11,5% en 2025. Sin embargo, uno de cada nueve jóvenes de entre 15 y 29 años sigue fuera tanto del empleo como de la formación.
Los jóvenes que ni estudian ni trabajan, conocidos habitualmente como 'ninis', siguen representando una importante bolsa fuera del mercado laboral español, aunque su peso se ha reducido notablemente en los últimos años. En 2025, el 11,5% de los jóvenes de entre 15 y 29 años se encontraba en esta situación, medio punto menos que un año antes, según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE).
El dato supone además una mejora considerable respecto a hace una década: en 2015, el 19,4% de los jóvenes de 15 a 29 años no tenía empleo ni cursaba estudios o formación, frente al 11,5% actual.
Pero detrás de estas cifras conviven situaciones muy diferentes. El concepto de 'nini' engloba a jóvenes que no tienen empleo ni han realizado estudios o formación, reglada o no reglada, durante las cuatro semanas anteriores, independientemente de que estén buscando trabajo o hayan dejado de hacerlo.
Por eso no deben confundirse con el conjunto de los jóvenes inactivos. Un estudiante universitario de 23 años que no trabaja es considerado inactivo laboralmente, por ejemplo, pero no forma parte de los llamados 'ninis' porque continúa estudiando.
Los jóvenes permanecen más tiempo estudiando
Una de las transformaciones que explican la evolución de estas cifras es que los jóvenes españoles permanecen más tiempo dentro del sistema educativo. En 2025, el 76,1% de la población de entre 15 y 24 años había cursado estudios o recibido formación durante las cuatro semanas anteriores, frente al 72% registrado en 2015.
Esta tendencia ayuda a entender por qué una elevada inactividad entre los más jóvenes no tiene necesariamente una lectura negativa. Buena parte de quienes no trabajan ni buscan empleo durante esas edades lo hacen porque siguen estudiando y todavía no han entrado plenamente en el mercado laboral.
La situación es diferente para quienes han abandonado tanto el empleo como la formación. En ese grupo pueden encontrarse jóvenes desempleados que buscan trabajo, pero también personas que han dejado de buscarlo por desánimo u otras circunstancias.
Los últimos datos anuales muestran, en cualquier caso, una evolución favorable: la proporción de jóvenes de entre 15 y 29 años que ni estudian ni trabajan pasó del 12% en 2024 al 11,5% en 2025. La tasa es prácticamente idéntica entre sexos: un 11,4% entre los hombres y un 11,6% entre las mujeres.
Más de 17 millones de personas están fuera del mercado laboral
La situación de los jóvenes se enmarca en una realidad mucho más amplia. España tenía 17.476.800 personas inactivas en el primer trimestre de 2026, un 0,6% más que tres meses antes y también un 0,6% más que un año atrás.
Aquí, sin embargo, entran colectivos muy diferentes y la cifra no debe interpretarse como el número de 'ninis' en España. La población inactiva comprende a quienes no trabajan ni forman parte del desempleo porque no buscan activamente un puesto de trabajo o no están disponibles para incorporarse a uno.
Entre ellos se encuentran estudiantes, jubilados, personas dedicadas a cuidados familiares y otros colectivos que permanecen al margen del mercado laboral por distintos motivos.
El envejecimiento de la población española contribuye a explicar el elevado número de inactivos. Al mismo tiempo, la prolongación de los estudios mantiene a muchos jóvenes fuera de la población activa durante más años, aunque posteriormente se incorporen al mercado laboral.
Récord de población activa pese al envejecimiento
Este aumento de la población inactiva convive paradójicamente con máximos históricos de población activa y empleo. España superó los 25 millones de personas trabajando o buscando empleo: en el primer trimestre de 2026 había exactamente 25.001.600 activos, 447.000 más que un año antes.
El número de ocupados se situó en 22.293.000 personas, 527.600 más que un año antes, mientras que el número de desempleados alcanzó los 2,7 millones y la tasa de paro quedó en el 10,83%.
La inmigración desempeña un papel importante en esta expansión de la fuerza laboral. Solo durante el primer trimestre, el número de activos extranjeros aumentó en 65.800 personas, mientras que entre los españoles descendió en 4.600. El INE señala que la diferencia entre las tasas de actividad de españoles y extranjeros se explica fundamentalmente por sus distintas estructuras de edad.
Los 'ninis' bajan, pero el reto continúa
La fotografía que dejan los datos es, por tanto, más compleja de lo que sugiere la etiqueta de 'nini'. España tiene más de 17 millones de personas inactivas, pero la inmensa mayoría no pertenece a ese colectivo juvenil.
Entre los jóvenes, además, la tendencia de la última década ha sido favorable. La proporción de personas de 15 a 29 años que ni estudian ni trabajan ha pasado del 19,4% en 2015 al 11,5% en 2025, aunque todavía supone que aproximadamente uno de cada nueve jóvenes se encuentra fuera tanto del empleo como de la formación.
El desafío no consiste únicamente en incorporar jóvenes al mercado laboral, sino en evitar que quienes terminan sus estudios o pierden un empleo queden desconectados durante largos periodos tanto del trabajo como de la formación, especialmente cuando el desánimo termina alejándolos de la búsqueda activa de empleo.