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La cesta de la compra, un 35% más cara: estos son los alimentos que más suben en España

Foto de archivo de una mujer recibiendo unos pepinos en un supermercado
Foto de archivo de una mujer recibiendo unos pepinos en un supermercado Derechos de autor  AP Photo
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Por Cristian Caraballo
Publicado última actualización
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Los alimentos acumulan una subida del 35% en tres años, según la OCU. En agosto, patatas, peras y macarrones lideran los incrementos de precios, mientras que los huevos son los que más se encarecen en la comparación anual.

La malla de patatas se ha encarecido un 14% en cuestión de semanas. Las peras conferencia y los macarrones, un 3,2% y un 3% respectivamente. Son los tres alimentos que más han subido de precio entre julio y agosto en los grandes supermercados españoles, y los tres comparten una etiqueta común: estuvieron entre los productos beneficiados por la rebaja extraordinaria del IVA que el Gobierno aplicó durante la crisis inflacionaria y que ya no está en vigor.

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Así lo recoge el último estudio de Facua-Consumidores en Acción, que analiza mes a mes la evolución de precios en ocho cadenas sobre una cesta de productos básicos que va de las frutas y verduras a las legumbres, pasando por los aceites, los huevos o la pasta.

En Hipercor, la malla de patatas de cinco kilos pasó de 5,99 a 7,75 euros entre julio y agosto, un 29,4% más y la mayor subida detectada en toda la cadena. En Carrefour, el kilo de peras conferencia subió un 20,3%, de 2,12 a 2,55 euros, y el paquete de macarrones De Cecco se encareció un 10%, hasta los 2,85 euros.

El resto de la cesta también se movió al alza, aunque con menos intensidad: el aceite de girasol subió un 2,8% de media, la malla de naranjas un 2,5%, las lechugas iceberg un 2,4%, la harina de trigo un 1,8%, la leche entera un 1,3%, y el arroz redondo y las manzanas golden, un 0,2% cada uno.

No todos los productos registraron una subida. Los ajos bajaron un 0,4%, las lentejas pardina un 0,8% y los champiñones laminados un 2%. Las caídas más señaladas se dieron en las cebollas (-3,2%), los huevos (-3,5%), los limones y las zanahorias (-4,2% cada uno), el aceite de oliva virgen extra (-6%) y, sobre todo, las uvas blancas sin pepitas, que se abarataron un 18%.

Los huevos, los que más suben en un año

Si el mes deja un empate técnico entre varios productos, el año lo domina uno solo: la docena de huevos, que cuesta de media un 8,7% más que hace 12 meses. En Hipercor, la docena M-L de la marca El Corte Inglés pasó de 3,99 a 4,40 euros, un 10,3% de subida.

Le siguen el aceite de girasol (+4,1%), los ajos (+2,4%), la harina de trigo (+0,9%) y, ya con subidas más contenidas, las patatas, el aceite de oliva virgen extra y los macarrones, los tres con un 0,8% más que hace un año. La leche entera apenas se movió, con un 0,2% de subida interanual.

En el lado contrario, las peras conferencia acumulan la mayor bajada interanual, un 17,6%, seguidas de las cebollas (-13,2%), las naranjas (-6,1%), los limones (-3,7%) y las manzanas golden (-3%).

Una cesta que lleva meses sin asentarse

El encarecimiento de la cesta de la compra va mucho más allá de las variaciones de un solo mes. Según la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), los alimentos acumulan una subida del 35% en los últimos tres años, un incremento que refleja la presión sostenida sobre el bolsillo de los hogares españoles.

Los informes mensuales de Facua muestran que la volatilidad tampoco es exclusiva de agosto: en julio fueron las naranjas, las manzanas golden y las propias peras conferencia las que lideraron las subidas, mientras que meses antes eran los huevos, las zanahorias y las cebollas los que encabezaban los incrementos.

La OCU, que sigue mensualmente el precio de un centenar de productos en las mismas cadenas, situó además el coste de su cesta de referencia en 320,78 euros en marzo, el nivel más alto desde que comenzó a recopilar estos datos en 2024.

Los tres alimentos que lideran las subidas de agosto según Facua (patatas, peras conferencia y macarrones) estuvieron entre los productos que se beneficiaron de la rebaja extraordinaria del IVA aprobada en 2023 para amortiguar la crisis de precios.

Esa rebaja dejó de aplicarse el 31 de diciembre de 2024: desde entonces, los alimentos básicos tributan de nuevo al 4% (frente al 2% o el 0% que llegaron a tener) y la pasta y los aceites de semillas, al 10% (frente al 7,5%). El aceite de oliva es la excepción: pasó a tributar de forma permanente al 4%, el tipo superreducido, en lugar de volver a un tipo mayor.

¿Y fuera de España? El caso del aceite de oliva

España no solo produce buena parte de lo que aparece en estas listas: también lo exporta. Y ahí el patrón cambia. Según los últimos datos de Eurostat, España fue en 2025 el país de toda la Unión Europea con el nivel de precios más bajo en la categoría de aceites y grasas, mientras que en 2024 su cesta de la compra general resultó un 5,4% más barata que la media comunitaria. Dentro de sus fronteras, y dentro de la Unión, lo español está lejos de ser caro.

La foto cambia al cruzar el Atlántico. Desde agosto de 2025, el aceite de oliva español paga un arancel adicional del entorno del 15% para entrar en Estados Unidos, dentro del marco pactado entre la Unión Europea y la Administración Trump, un gravamen que ya ha reducido las exportaciones españolas a ese mercado.

El recorrido legal de esa tasa ha sido accidentado: el Tribunal Supremo estadounidense limitó en febrero la capacidad del Ejecutivo para imponer aranceles al amparo de la ley de emergencias económicas, lo que obligó a Washington a sostener el gravamen por otras vías a través de la Sección 122 de la ley de expansión comercial. España y la Comisión Europea llevan meses pidiendo que el aceite de oliva, junto al vino y el queso, entre en la lista de productos exentos de ese 15%, sin que la negociación haya cerrado un acuerdo hasta la fecha.

El resultado se nota en el lineal. En España, a mediados de agosto de 2026, un litro de aceite de oliva virgen extra puede encontrarse desde 3,80-4,70 euros en las marcas más económicas hasta 8 euros o más en las de mayor gama.

En Estados Unidos, el sector exportador calcula que el consumidor paga en torno a 11,50 euros por litro, una cifra que ya refleja una bajada notable frente al año anterior, cuando una mala cosecha disparó los precios globales, pero que sigue muy por encima de lo que cuesta la misma botella en un supermercado español. El arancel, junto a los costes de transporte, envasado y distribución en un mercado a miles de kilómetros de las almazaras andaluzas, explica buena parte de esa diferencia.

No es un caso aislado, aunque el mecanismo puede ser el contrario: el ajo español, uno de los mayores exportadores mundiales tras China, vive ahora una fase de sobreoferta global, con cosechas más grandes también en España y Egipto, que mantiene los precios de exportación bajo presión, incluso para las variedades moradas de mayor calidad. Ahí no es un arancel el que mueve el precio, sino la abundancia.

La conclusión es que dentro del mercado único europeo, los productos españoles se mueven en un terreno de precios competitivo, a menudo entre los más bajos del continente. Fuera de la Unión, y en particular en Estados Unidos, los aranceles añaden un coste que no pagan los consumidores españoles ni el resto de los europeos, y que puede acercar al doble el precio final de productos como el aceite de oliva.

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