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¡Mamma mia, qué precios! Los consumidores italianos llaman a una huelga nacional de la pasta

Los clientes observan paquetes de pasta a la venta en un supermercado de Milán, norte de Italia
Los clientes observan paquetes de pasta a la venta en un supermercado de Milán, norte de Italia Derechos de autor AP Photo
Derechos de autor AP Photo
Por Euronews en español con AP
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El Gobierno se niega a tomar medidas contra la subida de los precios, lo que ha derivado en la preparación de un boicot a la pasta de una semana de duración

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El precio de la pasta en Italia se ha disparado, provocando llamamientos al boicot de este alimento básico.

Los consumidores están hartos de que el precio de la pasta haya subido el doble que la inflación. Es por ello que un grupo de defensa de los consumidores ha convocado una huelga nacional de pasta, de una semana de duración, a partir del 22 de junio. La decisión fue tomada después de que el Gobierno de Roma celebrara una reunión de crisis el mes pasado y decidiera no intervenir en los precios.

"La huelga de los macarrones es para ver si, manteniendo la pasta en los estantes, bajan los precios. Se trata de la gran tradición anglosajona de boicotear los productos", declaró Furio Truzzi, presidente del grupo, Assoutenti. "El precio de la pasta es absolutamente desproporcionado respecto a los costes de producción".

Los precios de los comestibles han subido más en Europa que en otras economías avanzadas —desde Estados Unidos a Japón—, impulsados por el encarecimiento de la energía y la mano de obra y el impacto de la guerra de Rusia en Ucrania. Y ello a pesar de que los costes de los productos alimentarios básicos llevan meses cayendo, incluido el trigo para la harina con la que se elabora la pasta.

El precio de la pasta es absolutamente desproporcionado respecto a los costes de producción
Furio Truzzi
Presidente del grupo Assoutenti

Las tiendas y los proveedores han sido acusados de aumentar sus beneficios con la "inflación de la avaricia", pero los economistas afirman que los beneficios de los minoristas se han mantenido estables y que el problema se reduce al mayor coste de producción de los alimentos.

Ante la presión, algunos gobiernos europeos han limitado los precios de los alimentos básicos o han impulsado acuerdos con los supermercados para reducir los costes. Se trata de una medida muy popular entre el público, pero que en realidad puede empeorar los precios de los alimentos.

Obligados a cambiar la compra

El Gobierno italiano afirma que reforzará el control de los precios colaborando más estrechamente con las 20 regiones del país, pero informa igualmente de que no impondrá límites.

Aunque la pasta sigue siendo uno de los productos más asequibles de la cesta de la compra, el simbolismo golpea duramente la psique de los italianos, llegando además en un momento en que las familias están soportando precios más altos en todos los ámbitos, desde el azúcar al arroz, pasando por el aceite de oliva y las patatas.

Las familias italianas de cuatro miembros gastan una media de 915 euros más al año en comestibles, lo que supone un aumento de casi el 12 %, con un total de 7690 euros anuales, según Assoutenti. Según los encuestadores de SWG, un tercio de los italianos ha reducido el gasto en alimentación, y casi la mitad compra en tiendas de descuento.

Pero ni siquiera los descuentos son lo que eran, y la situación es más difícil para los pensionistas.

"Antes, podías conseguir dos paquetes de pasta por un euro", dice Carlo Compellini, un jubilado de compras en el centro de Roma. "Ahora, con dos euros, tienes tres paquetes".

Por supuesto, la inflación está poniendo también pequeños caprichos fuera del alcance de muchos, creando una nueva división entre los que tienen y los que no.

La reciente apertura de un Café Sacher en Trieste —ciudad italiana cuyas raíces austrohúngaras son evidentes en su señorial arquitectura—, llevó a su alcalde, Roberto Dipiazza, a una respuesta muy sonada y ridiculizada, pues en verdad recuerda mucho al famoso comentario atribuido a María Antonieta, "que coman pasteles".

Y es que al ser preguntado por las quejas sobre el precio de la famosa tarta de chocolate vienesa —una porción, casi 10 euros—, Dipiazza respondió: "Si tienes dinero, ve. Si no lo tienes, mira".

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