El plato nacional de Escocia es ilegal en Estados Unidos desde los años setenta. Ahora arranca la rebelión del tartán, liderada por uno de sus grandes carniceros. Cómo puede competir Escocia, y ganar, si el haggis no está en el menú?
Uno de los principales carniceros de Escocia ha puesto en marcha una campaña para que Estados Unidos legalice el haggis antes del Mundial.
La empresa Simon Howie Butchers, con sede en Perthshire, impulsa la petición para "volver a legalizar el haggis". O, en inglés, 'MHLA', para los lectores estadounidenses que ansían un acrónimo de cuatro letras que quepa en una gorra.
Antes de nada, para quienes aún no hayan tenido el gusto, el haggis es una institución gastronómica escocesa salada que se elabora con menudos de oveja (corazón, hígado, pulmones), picados con cebolla, avena y especias, y que tradicionalmente se embute y se sirve en el estómago del animal.
Es cierto que suena como demasiado para cualquier estómago. Como señala la edición de 2001 del 'Larousse Gastronomique', "su descripción no resulta especialmente atractiva a primera vista".
Sin embargo, y créannos, está realmente delicioso.
Entonces, ¿por qué es ilegal en Estados Unidos, sobre todo cuando la bebida casi radiactiva Mountain Dew (léase, diabetes de color fosforito embotellada) se considera de lo más aceptable?
La prohibición está en vigor desde 1979 debido a las normas federales sobre alimentación relacionadas con el consumo de despojos, en concreto de pulmón de oveja, que representa hasta un 15 % de la receta tradicional del haggis. Esto ha impedido que los productores escoceses puedan exportar haggis a Estados Unidos, ya que sigue vetado por la normativa del Departamento de Agricultura estadounidense.
Pero esto podría estar a punto de cambiar, sobre todo porque Escocia disputará este verano el Mundial por primera vez desde 1998, después de seis fases de clasificación fallidas.
La campaña de Simon Howie Butchers estará encabezada por el periodista y presentador escocés Gordon Smart, y los aficionados al fútbol que viajen a Estados Unidos recibirán banderas con el lema "no haggis, no party".
En una nueva publicación en Instagram, Simon Howie Butchers afirma: "Por primera vez en una generación, la Tartan Army vuelve al escenario mundial. Pero tenemos un problema, y es grande... Nuestro plato nacional, el haggis, está prohibido en Estados Unidos justo cuando más importa".
"Esto no es solo una tradición ignorada, es una regulación que se ha vuelto loca. Pero Simon Howie está ofreciendo a la tierra de las oportunidades una oportunidad de verdad. Encabezan la ofensiva para volver a legalizar el haggis".
En otro comunicado, Simon Howie añadió: "Dado el afecto y la afinidad que desde hace tanto tiempo une a estadounidenses y escoceses, apelamos a Estados Unidos para que abrace esta exquisitez y el lema 'make haggis legal again'".
Así que, tanto si está indignado por los precios exorbitantes de las entradas del Mundial, que hacen que todo el torneo parezca un espectáculo elitista y grotesco, como si cree que la pretendida neutralidad política de la FIFA ha quedado completamente demolida por su presidente Gianni Infantino y su servilismo hacia el primer ganador del Premio de la Paz de la FIFA, Donald Trump, o si se sitúa del lado de la Federación Iraní, que aseguró que "no se puede esperar que mire al Mundial con esperanza" y sigue alarmada por el hecho de que más de 120 organizaciones hayan publicado conjuntamente una advertencia de viaje 'travel advisory' (fuente en inglés), impulsada por lo que califican de "represión violenta y abusiva de la inmigración por parte del Gobierno de Trump", esta es otra razón más para indignarse.
El plato nacional de Escocia lleva demasiado tiempo prohibido y los estadounidenses se están perdiendo una exportación sabrosa. Además, ha llegado el momento de celebrar el regreso de Escocia al Mundial respetando sus tradiciones...
O, por decirlo de una forma que quizá convenza a nuestros primos estadounidenses citando al cómico escocés-estadounidense Craig Ferguson, el haggis no es más que un perrito caliente con un mal publicista.
Ya está. Ahora ya no suena tan mal, ¿verdad?
El tiempo dirá si los estadounidenses tienen estómago para ello.
El Mundial arranca el 11 de junio y se prolongará hasta el 19 de julio. El torneo se disputará en sedes repartidas entre Estados Unidos, Canadá y México.