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Limpiar el mar de vetusta munición es vital para proteger nuestro mundo

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Limpiar el mar de vetusta munición es vital para proteger nuestro mundo
Derechos de autor  euronews
Por Denis Loctier
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Los buzos de la unidad de eliminación de bombas de Schleswig-Holstein son ‘cazadores de bombas’. El trabajo diario de estos buzos de la Policía consiste en sumergirse en el tenebroso y frío mar para encontrar armas de guerra perdidas, un legado mortal del beligerante siglo XX.

Las aguas costeras de Alemania y de otros países europeos están sembradas de vetustas municiones. Rara vez explotan, pero algunas pueden hacerlo si son golpeadas por un ancla.

"Salimos al mar, aquí en el estado federado de Schleswig-Holstein, de lunes a viernes, en busca de municiones en el mar Báltico, el Mar del Norte y las aguas interiores, para eliminar este legado de la Segunda Guerra Mundial y recuperar las minas y los torpedos, del agua", declara Frank Ketelsen, jefe de las operaciones de buceo de la Unidad de Desactivación de Bombas de Schleswig-Holstein.

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En el momento del reportaje realizado por el equipo de Euronews, los artificieros se dirigen hoy al puerto militar de Kiel; los especialistas de la marina han encontrado un artefacto explosivo sumergido, cerca del muelle. Por regla general, los buzos intentan extraer los artefactos para su correcta eliminación en tierra. Solamente, cuando eso no es posible, las bombas pueden ser detonadas en el fondo del mar.

"Si es necesario, colocamos cortinas de burbujas de aire para proteger a los mamíferos marinos y luego detonamos las municiones", añade Frank Ketelsen.

En la sede de la unidad de desactivación de bombas hay muchas muestras de municiones de diversas épocas y distinto origen. Se utilizan para formar a los nuevos policías. Las bombas sin explotar encontradas en la superficie terrestre suelen ser noticia, pero rara vez se oye hablar de las municiones en el fondo del mar. Y, sin embargo, su volumen es impresionante.

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"Se calcula que todavía hay alrededor de 1,6 millones de toneladas de munición de las guerras mundiales en el Mar del Norte y el Mar Báltico, de las cuales, 300 000 toneladas están en el Mar Báltico. Esto no tiene en cuenta las municiones correspondientes a las operaciones de combate", afirma Oliver Kinast, jefe de la Unidad de Desactivación de Bombas de Schleswig-Holstein.

Las estimaciones actuales son de 1,6 millones de toneladas de armas convencionales, además de alrededor de 220 000 toneladas de armas químicas en el Mar del Norte y el mar Báltico. Estas cifras son inciertas ya que hay mucho secretismo militar, respecto a este asunto.

-Otro día, otra 'cacería'-

El Littorina, un buque científico de GEOMAR, se dirige a un gran vertedero de munición a pocos kilómetros de la costa báltica de Alemania. Dos proyectos financiados por la UE pondrán a prueba nuevos métodos para encontrar las bombas, que se han convertido en un problema creciente para la industria marina y los ecosistemas subacuáticos.

"Cuanto más desarrollamos los recursos en alta mar, más munición encontramos y más necesario es limpiar el mar. Creo que, ahora mismo, la instalación de parques eólicos, el tendido de cables, etc, suponen el mayor impulso para limpiarlo. La otra cara de la moneda es que toda esta munición está en carcasas metálicas, y todas ellas se han ido corroyendo durante unos 70 o 80 años. Estamos llegando a un punto en el que todas las sustancias químicas del interior empezarán a salir", explica Aaron Beck, Investigador en biogeoquímica acuática, del Centro GEOMAR Helmholtz de Investigación Oceánica de Kiel.

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Las municiones del fondo marino, tanto armas convencionales como químicas, han sido arrojadas en grandes cantidades por las fuerzas armadas de distintos países. Nuestro conocimiento de estos vertederos es, en el mejor de los casos, irregular.

"Este es nuestro AUV LUISE. Se trata de un vehículo submarino autónomo, el robot que utilizamos hoy para tomar algunas fotos del fondo marino y también hacer algunas mediciones con un magnetómetro", declara Nikolaj Diller, ingeniero de aplicaciones informáticas de AUV (vehículos submarinos autónomos), del Centro GEOMAR.

Los vehículos submarinos autónomos exploran el fondo marino con rapidez y eficacia. Varios de estos aparatos pueden trabajar simultáneamente, lo que reduce, enormemente, los costes.

En el fondo del mar, encontramos un vertedero de munición en descomposición: casquillos de bomba de dos metros de largo y trozos de explosivos tóxicos. Se pueden encontrar vertederos similares en las costas de varios países de Europa y de todo el mundo.

"La vetusta munición y los artefactos sin estallar son un problema mundial que afecta de forma omnipresente a las aguas costeras europeas. El riesgo de posibles detonaciones y de contaminación ambiental obstaculiza el desarrollo de muchos sectores de la economía ‘azul’, como la producción de energía en alta mar, la navegación, la acuicultura y el turismo", afirma el periodista de Euronews, Denis Loctier.

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El vehículo del proyecto BASTA explora el fondo marino siguiendo una trayectoria programada y transmitiendo al barco los datos que recoge. Las fotos detalladas y las mediciones magnéticas, junto con los resultados de la exploración acústica, revelan la forma exacta de los objetos sospechosos y la presencia de metal en su composición.

"Combinando las imágenes de la cámara y las características magnéticas que obtenemos, en muchos casos, podemos hacernos una buena idea de lo que podría ser el objeto", señala Marc Seidel, geofísico del Centro GEOMAR.

El análisis químico añade aún más certeza. Los científicos del proyecto ExPloTect están desarrollando un sistema de muestreo con filtros especiales para capturar, de las aguas marinas, las partículas disueltas de materiales explosivos. De vuelta al barco, las muestras se analizan con un espectrómetro de masas compacto, que indica la concentración de diversos explosivos. Este método puede acelerar, considerablemente, la detección de municiones subacuáticas.

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"Pasamos, de esperar de dos a tres meses desde el momento de recoger una muestra hasta tener los datos, a que, ahora, en teoría, cuando todo funciona, en 15 minutos podemos obtener información real, tras recoger una muestra de agua. Y, en este momento, en el que estamos inmersos en la búsqueda de municiones, necesitamos ese tipo de respuesta rápida", explica Aaron Beck.

Los investigadores califican de ‘bala de plata’ esta nueva arma en la lucha contra las municiones subacuáticas, ya que da en el blanco de muchos sectores industriales que, ahora, gastan muchos recursos en la limpieza de las llamadas MUSE, municiones sin explotar, del fondo del mar.

"Gracias a la sencillez de la tecnología, podremos adaptarla a diferentes tipos de estructuras. Esto nos permitirá, por ejemplo, realizar un seguimiento medioambiental permanente a largo plazo en campos conocidos de MUSE. Eso también es muy importante para decidir dónde empezar con la limpieza", declara Onno Bliss, director de Desarrollo Comercial de Tecnología Ambiental y Marina de Kiel (K.U.M.).

Pero, ¿cómo procesar la enorme cantidad de datos que recogen los vehículos submarinos? La Inteligencia Artificial podría ser de ayuda. La empresa Egeos, con sede en Kiel, está desarrollando una plataforma informática que reúne los nuevos datos científicos y los registros históricos relevantes; los viejos archivos guardan una cantidad ingente de páginas que documentan las operaciones militares costeras. Los algoritmos buscan patrones de datos relevantes y sugieren zonas, probablemente, contaminadas con municiones.

"Definitivamente, la automatización está ayudando. Hoy en día, sigue siendo un proceso bastante manual pero, paso a paso, nos estamos volviendo más ‘inteligentes’. Nos estamos volviendo más ‘inteligentes’, desde el punto de vista del análisis de datos. Nos estamos volviendo más ‘inteligentes’ desde el punto de vista de los vehículos submarinos autónomos, de los sensores autónomos que capturan estos datos. Y, eso, abarata todo el proceso", afirma Jann Wendt, fundador y director general de Egeos.

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La limpieza del fondo marino es una tarea con un enorme potencial económico. Las empresas privadas ya están desarrollando proyectos, a gran escala, para la recuperación y la correcta eliminación de las municiones submarinas.

"Hay toda una industria de personas que salen a buscar municiones y limpian los mares de ellas. Y, si hablas con esas personas y les preguntas, te dicen que podemos solucionar este problema. En realidad, solamente es cuestión de contar con el apoyo económico necesario para hacerlo", concluye Aaron Beck.

Un gran número de municiones submarinas, se oxidará y liberará su contenido tóxico en los mares, en un futuro próximo. ¿Lograremos detener esta ‘bomba de relojería’ antes de que se agote el tiempo?