Los países de la UE deben frenar la inmigración irregular para evitar el auge de la extrema derecha, según Manfred Weber

Manfred Weber, líder del Partido Popular Europeo (PPE), defendió el memorándum UE-Túnez como "lo más urgente".
Manfred Weber, líder del Partido Popular Europeo (PPE), defendió el memorándum UE-Túnez como "lo más urgente". Derechos de autor European Union, 2023.
Por Jorge Liboreiro
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Este artículo se publicó originalmente en inglés

Las próximas elecciones al Parlamento Europeo corren el riesgo de desatar una oleada de extrema derecha si los gobiernos no son capaces de demostrar que pueden gestionar la inmigración, ha advertido Manfred Weber.

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"La gente quiere ver resultados; y eso significa, en términos prácticos, que tenemos que reducir el número de llegadas irregulares", dijo el líder del Partido Popular Europeo (PPE) de centro-derecha, el miércoles por la mañana.

En los primeros diez meses de 2023, la Unión Europea presenció casi 331 000 cruces fronterizos irregulares, siendo la ruta del Mediterráneo Central la responsable de la gran mayoría de estos. Las cifras representan el nivel más alto para ese período, desde 2015.

"Los centros de acogida de Austria, Bélgica, los Países Bajos y Alemania están llenos. La gente ve las imágenes de Lampedusa; esa es la realidad sobre el terreno", continuó Weber. "La gente quiere tener un Estado que resuelva problemas, que gestione cosas. Y hasta ahora, no lo hemos hecho."

"El sesenta por ciento de los que llegan de la ruta mediterránea no pueden quedarse, tienen que regresar. Y no regresan a casa", agregó. "En materia de retorno, el Estado no está funcionando."

Durante una reunión con periodistas a la que asistió Euronews, Weber, cuyo grupo es la mayor formación del Parlamento Europeo, reflexionó sobre los recientes resultados de las elecciones holandesas, que provocaron la sorprendente victoria de Geert Wilders y su extrema derecha, el partido anti-Islam PVV, después de una campaña dominada por la crisis del costo de la vida, la falta de viviendas asequibles y un aumento de los solicitantes de asilo.

El resultado fue interpretado como una dura reprimenda a los partidos centristas que han dominado la política holandesa durante más de una década. Aunque todavía no está claro si Wilders será capaz de asegurar una mayoría gobernante y convertirse en primer ministro, su fuerte demostración ha aumentado los temores de un aumento de la extrema derecha en las próximas elecciones europeas, programadas para tener lugar entre el 6 y el 9 de junio.

Las encuestas de opinión ya muestran que los partidos de extrema derecha gozan de una fuerte posición en países como Francia, Alemania, Austria y la región flamenca de Bélgica, mientras que en Portugal y Rumanía han comenzado una tendencia al alza.

Haciéndose eco de estos temores, Weber pidió al Parlamento Europeo y a los Estados miembros que concluyan el Nuevo Pacto sobre Migración y Asilo, antes de que los europeos acudan a las urnas para que los gobiernos tengan algo que mostrar a los votantes escépticos.

El Nuevo Pacto es una reforma integral de la política común del bloque que prevé un sistema permanente de ‘solidaridad obligatoria’ para asegurar que la carga se comparta efectivamente entre los 27 países. La revisión, que comprende cinco textos legislativos diferentes pero interrelacionados, se encuentra en la fase final de las negociaciones.

"Nosotros necesitamos una solución. Si no tenemos una solución sobre el pacto de migración, corremos el riesgo de terminar en una situación muy difícil para la Unión Europea en su conjunto", dijo Weber.

"Si vamos demasiado lejos, desde una perspectiva de izquierda, entonces corremos el riesgo de romper el acuerdo en el lado del Consejo", agregó, refiriéndose al acuerdo revolucionario que los Estados miembros alcanzaron en la primavera después de un día de conversaciones maratónicas en Luxemburgo.

"Veo políticos que descuidan el problema, que no ven lo que está sucediendo sobre el terreno”, agregó.

La dimensión externa

La posición endurecida de Weber sobre la migración ha sido criticada por los grupos Socialistas y Verdes, como un intento de pacificar a la extrema derecha e imitar su agenda radical bajo una capa de centrismo. Varios partidos que pertenecen al PPE han firmado en los últimos años acuerdos de coalición con formaciones de extrema derecha para llegar al poder.

En Italia, Forza Italia, afiliada al PPE, es uno de los tres partidos que apoyan el Gobierno de la primera ministra Giorgia Meloni, que ha sido descrito como el ejecutivo de más derecha en la historia del país.

A principios de este mes, Meloni firmó un protocolo con el primer ministro de Albania, Edi Rama, para externalizar la tramitación de hasta 36 000 solicitudes de asilo al año al país balcánico. El acuerdo no tiene precedentes y ha planteado serias dudas sobre la aplicación extraterritorial de la legislación de la UE y las posibles violaciones de los derechos humanos.

Meloni ha defendido el protocolo como un desarrollo natural del renovado enfoque de la UE en la ‘dimensión externa’ de la migración, un término general para promover una cooperación más estrecha con los países de tránsito y origen con el objetivo final de prevenir las llegadas irregulares.

La fuerte atención a la ‘dimensión externa’ ha causado fricciones entre conservadores y progresistas en el Parlamento Europeo, con el primero apoyando enérgicamente el enfoque, y el segundo instando a la cautela y a la solidaridad.

"Tenemos que invertir en estas conversaciones y tenemos que comenzarlas desde una perspectiva de escucha, no de dar conferencias", dijo Weber, y nombró a Turquía, Túnez y Egipto como socios viables.

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Hasta ahora, el único resultado a escala de la UE de la ‘dimensión externa’ ha sido el memorando de entendimiento con Túnez, que destina más de 700 millones de euros de fondos de la UE a cinco pilares temáticos, incluida la asistencia financiera y la gestión de fronteras. (Túnez es la principal puerta de entrada para los migrantes que buscan llegar a las costas italianas.)

Desde su firma en julio, el memorando ha sido objeto de un intenso escrutinio por parte de los legisladores, los medios de comunicación y las ONG humanitarias debido a los graves antecedentes de Túnez en materia de derechos humanos y la retórica racista de su presidente, Kais Saied. El memorando se sumió en la incertidumbre en octubre después de que el presidente Saied ordenó el reembolso de 60 millones de euros en apoyo presupuestario, después de haber descartado el dinero como ‘caridad’.

La Comisión Europea insiste en que se está trabajando para aplicar los cinco pilares temáticos, pero no se han anunciado nuevos desembolsos.

Weber, sin embargo, parecía optimista y dijo que, si el bloque cumple con las promesas de inversión hechas a Túnez, el país a su vez "nos ayudará a luchar contra los contrabandistas."

"Sé que las cosas no son fáciles, pero ahora tenemos la oportunidad de trabajar con nuestros vecinos", dijo Weber a los periodistas.

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"El acuerdo con Túnez es lo más urgente”, agregó.

Fuentes adicionales • Angélica Parra Hernández (Traducción y texto en español)

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