Las tasas de natalidad en Europa llevan años cayendo. Un nuevo estudio apunta a una posible causa inesperada y sugiere que un modelo laboral cada vez más extendido podría ayudar a frenar, en parte, esta tendencia.
Según la Oficina Federal de Estadística, la tasa de natalidad en Alemania se situó en 2024 en 1,35 hijos por mujer, un 2% menos que el año anterior. Las cifras provisionales para 2025 apuntan a un nuevo descenso hasta unas 654.300 nacimientos.
Sin embargo, el deseo de tener hijos no ha desaparecido. Un análisis del Instituto Federal de Investigación Demográfica (BiB) basado en el panel de demografía familiar FReDA muestra que las mujeres desean de media 1,76 hijos y los hombres 1,74. Es claramente más de lo que se tiene en la actualidad.
"Tener hijos sigue siendo un objetivo vital central para la mayoría de los jóvenes. El descenso actual de la natalidad no refleja un menor interés por la familia, sino más bien un aplazamiento de los nacimientos", explica la demógrafa Carmen Friedrich, del Instituto Federal de Investigación Demográfica de Alemania (BiB). El llamado 'fertility gap' (brecha de fecundidad) la disparidad entre el número de hijos deseado y el real, se ha duplicado recientemente entre las mujeres hasta 0,41.
Cómo los teléfonos móviles cambian los contactos sociales
En la búsqueda de explicaciones al descenso de la natalidad en todo el mundo, el pasado mayo de 2026 el diario 'Financial Times' destacó un nuevo estudio estadounidense de Nathan Hudson y del economista Hernan Moscoso Boedo, profesor de la Universidad de Cincinnati. Su tesis sostiene que los teléfonos inteligentes no han provocado por sí solos el descenso mundial de los embarazos adolescentes, pero sí lo han acelerado de forma decisiva.
A partir de alrededor de 2007, el año del primer iPhone, la tasa de natalidad entre los jóvenes de 15 a 19 años se desplomó en todo el mundo. Hudson y Moscoso Boedo analizaron datos de 128 países con sistemas sanitarios, políticas sociales, religiones y situaciones económicas muy diferentes. En muchos estados hallaron el mismo quiebro, desplazado en el tiempo según cuándo se popularizaron allí los 'smartphones'.
En Estados Unidos la tasa de natalidad entre las chicas de 15 a 19 años cayó entre 2007 y 2024 un 71%, y entre las mujeres de 20 a 24 años un 43%. Entre las mujeres a mediados de la treintena se mantuvo estable o incluso aumentó. "Observamos que la fertilidad en la adolescencia ha sido la que ha caído con más rapidez en todo el mundo", señala Moscoso Boedo en un comunicado de prensa de la Universidad de Cincinnati.
Menos encuentros en persona, menos embarazos
El mecanismo que plantean es social, no biológico. En cuanto un número suficiente de adolescentes de una red dispone de teléfono inteligente, la vida compartida se desplaza al mundo digital. Los encuentros personales, de los que pueden surgir embarazos no planificados, se vuelven menos frecuentes.
Los datos de la American Time Use Survey respaldan esta observación. En 2003 los adolescentes estadounidenses dedicaban todavía 68 minutos al día a contactos sociales en persona; en 2019 eran solo 38 minutos. Al mismo tiempo, el tiempo de pantalla diario para actividades de ocio digital pasó de 22 a 96 minutos, más del triple. El jefe de datos del 'Financial Times', John Burn-Murdoch, lo resumió así en un podcast del periódico: "Las relaciones profundas y sólidas se construyen pasando mucho tiempo juntos en persona. Si quedamos solo la mitad de veces, este proceso dura mucho más tiempo, si es que llega a producirse".
Para separar correlación y posible causalidad, Hudson y Moscoso Boedo estudiaron la expansión de la red 4G en los condados estadounidenses. En las regiones donde el 4G estuvo disponible antes, las tasas de natalidad entre adolescentes cayeron antes y con más fuerza. Un análisis paralelo para Inglaterra y Gales mostró el mismo patrón. Allí el National Health Service o NHS (el Servicio Nacional de Salud de Reino Unido) ofrece acceso universal a anticonceptivos, por lo que la política social queda descartada como única explicación.
El efecto demostrado se refiere sobre todo a los embarazos no deseados entre adolescentes. Para las mujeres mayores de 25 años, que representan alrededor del 80% de todos los nacimientos, los datos no muestran un efecto significativo. El estudio no basta por sí solo para explicar el descenso general de la natalidad.
Su valor reside más bien en que hace visible un mecanismo social. Cuando los adolescentes pasan menos tiempo juntos y trasladan más sus contactos al ámbito digital, cambian también las condiciones en las que surgen las relaciones y, potencialmente, los embarazos. El estudio se inscribe así en un debate más amplio sobre hasta qué punto los smartphones han cambiado la vida social de los jóvenes.
Alemania sigue una tendencia europea general. Según Eurostat, en 2024 nacieron en la UE unos 3,55 millones de niños, un 3,3% menos que el año anterior. La tasa de natalidad media se situó en 1,34 hijos por mujer, frente a 1,38 en 2023. Desde 1964, cuando el valor era de 2,62, casi se ha reducido a la mitad. En la actualidad ningún país europeo se sitúa ya por encima del umbral de reemplazo generacional, fijado en 2,1. Dentro de la UE los valores oscilan entre 1,01 en Malta y 1,72 en Bulgaria. Francia, con 1,61, encabeza las grandes economías, España se queda en 1,10 e Italia en 1,18.
También los países con políticas familiares avanzadas registran descensos. Los Estados nórdicos se consideran desde hace tiempo un modelo en permisos parentales, atención a la infancia y políticas de igualdad. Pese a ello, en los últimos años han experimentado en parte fuertes caídas de la natalidad. "Explicar las diferencias en la fecundidad entre países sigue siendo difícil. Muchos factores que antes las justificaban parecen haber perdido peso en los últimos años", afirma Julia Hellstrand, de la Universidad de Helsinki.
¿Cómo el teletrabajo influye en la tasa de natalidad?
La política familiar sigue siendo parte del debate, pero no una solución milagrosa. El sociólogo Martin Bujard, del BiB, recordó en una entrevista con 'Deutschlandfunk' que la tasa de natalidad en Alemania aumentó tras las reformas en materia de familia en torno a 2010. Hoy pesan más las crisis, el encarecimiento de la vivienda y la inflación. El demógrafo Lyman Stone, del Institute for Family Studies, añadía en el 'Financial Times': "Cuando uno pasa su tiempo en Instagram, sus referencias se anclan en una imagen artificial de lo que es normal". También eso dificulta encontrar pareja.
Un estudio reciente del instituto ifo y de la Universidad Stanford apunta a otro posible factor. En los hogares con al menos un día de teletrabajo a la semana, la tasa de natalidad es de media un 14% más alta que en los hogares sin teletrabajo. El investigador del ifo Mathias Dolls explica: "Una mayor flexibilidad gracias al teletrabajo puede ayudar a que la gente pueda realizar con más facilidad el tamaño de familia que desea".
Para Alemania, los autores calculan que una cuota de teletrabajo al nivel de Estados Unidos podría asociarse con unas 13.500 nacimientos adicionales al año. Burn-Murdoch, del 'Financial Times', señala además el caso de Australia, que ha impuesto límites legales a las redes sociales para menores. Lo que eso suponga para la vida social y las relaciones de la próxima generación de adolescentes se verá dentro de diez años.