La misión cerca de Islandia ha permitido que cazas F-35 operen por primera vez en defensa aérea de la OTAN desde un portaaviones europeo, en medio de crecientes tensiones con Rusia.
Un avión ruso de patrulla llevó a cabo una actividad considerada "peligrosa" cerca del portaviones insignia de Reino Unido mientras realizaba operaciones de defensa aérea de la OTAN frente a Islandia, informó el Ministerio de Defensa británico este lunes.
Según el ministerio, el avión Bear F se acercó en repetidas ocasiones al grupo de combate la semana pasada, sobrevoló el portaaviones HMS Prince of Wales a una distancia "innecesariamente cercana" y a baja altitud y dejó caer numerosos dispositivos de sonar en las inmediaciones.
El Ministerio añadió que desde el portaaviones despegaron dos cazas F-35 británicos para interceptar y escoltar al avión de patrulla hasta que abandonó la zona. "Esta actividad fue peligrosa y poco profesional", afirmó un portavoz del Ministerio sobre el incidente del jueves en el mar de Noruega, en el llamado Gran Norte.
Las acusaciones trascendieron mientras el Ministerio informaba de que el ministro de Defensa Dan Jarvis y la ministra de Exteriores islandesa, Thorgerdur Katrin Gunnarsdottir, habían visitado el HMS Prince of Wales durante el fin de semana.
El portaviones de la Royal Navy encabeza el grupo en una misión para defender el Atlántico Norte frente a unas amenazas rusas crecientes, según el Ministerio.
La misión ha permitido que cazas F-35 lleven a cabo por primera vez operaciones de defensa aérea de la OTAN desde un portaaviones europeo y llega en un momento de tensiones crecientes con Rusia.
Expertos militares y dirigentes europeos sostienen que Rusia ha intensificado sus tácticas de "guerra híbrida" en esta región estratégica.
"Vivimos en una época cada vez más peligrosa e incierta y son despliegues como este, respaldados por aliados y socios como Islandia, los que refuerzan nuestra capacidad de disuasión y defensa en el marco de la OTAN", afirmó Jarvis en un comunicado.
En ese mismo comunicado, Gunnarsdottir añadió que el despliegue es "una clara demostración de la mayor presencia de la OTAN en esta región de importancia estratégica".
Jarvis asumió el cargo hace menos de un mes, después de que su predecesor John Healey dimitiera acusando al Gobierno de no comprometer suficientes recursos en un plan de modernización para proteger a Reino Unido.
La dimisión inesperada desencadenó nuevas negociaciones de última hora para lograr más fondos para el plan de inversión en Defensa de 10 años.
El primer ministro saliente Keir Starmer presentó el plan la semana pasada y anunció que el Gobierno aspira a gastar casi 300.000 millones de libras (350.000 millones de euros) en los próximos cuatro años.
Las propuestas contemplan inyectar 15.000 millones de libras adicionales (17.000 millones de euros) en el gasto de Defensa hasta 2030, año para el que los servicios de inteligencia británicos han sugerido que Rusia podría atacar a un país de la OTAN.
Sin embargo, la cifra queda muy por debajo de los 28.000 millones de libras (32.000 millones de euros) que, según se informó, había solicitado el Ministerio de Defensa.