Londres participará en el préstamo extraordinario de la UE para cubrir las necesidades financieras y militares de Ucrania en 2026 y 2027. El acuerdo permitirá además a Kiev adquirir armamento a empresas británicas.
Reino Unido se ha sumado al préstamo de 90.000 millones de euros de la Unión Europea para Ucrania, concebido para cubrir las necesidades financieras y militares del país en 2026 y 2027.
La participación de Londres se venía gestando desde hace varios meses y se anunció oficialmente este lunes, coincidiendo con la reunión en París de la llamada Coalición de Voluntarios de gobiernos que respaldan a Ucrania.
"Juntos apoyamos la valiente resistencia de Ucrania", escribió la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, en las redes sociales.
El acuerdo permitirá a Ucrania adquirir armas y munición a empresas de defensa británicas, como BAE Systems, QinetiQ y Babcock International, utilizando la ayuda que Bruselas envíe a través del préstamo. A cambio, Londres deberá asumir una parte de los intereses anuales, estimados en 3.000 millones de euros, en función de cuánto se beneficien sus empresas.
"Reino Unido realizará una contribución justa y proporcionada a los costes derivados de la financiación, acorde al valor de los contratos adjudicados a empresas británicas", señalaron ambas partes en un comunicado conjunto. Los líderes de la UE acordaron en diciembre crear este préstamo extraordinario mediante deuda conjunta. Hungría, Eslovaquia y la República Checa quedaron fuera tras unas negociaciones tensas.
Para 2026, Bruselas prevé transferir de forma gradual 45.000 millones de euros a Ucrania: 16.700 millones de euros para apoyo financiero y 28.300 millones de euros para apoyo militar, con una parte ya enviada. Los otros 45.000 millones de euros se reservarán para 2027 y cubrirán dos tercios de las necesidades de financiación de Ucrania, mientras que se espera que los aliados occidentales aporten el tercio restante.
Los desembolsos estarán supeditados a las reformas que apruebe Kiev y cualquier retroceso en la lucha contra la corrupción podrá acarrear la suspensión temporal de la ayuda. En particular, el componente militar del préstamo está vinculado a la cláusula 'Made in Europe' que busca garantizar que la mayor parte de la financiación se destine a productores europeos y no a proveedores externos.
Sin embargo, esa cláusula 'Made in Europe' ya está sometida a presión mientras Rusia castiga a Ucrania con misiles balísticos, lo que pone de manifiesto la acuciante necesidad de interceptores Patriot de fabricación estadounidense.
La semana pasada, Alemania, Países Bajos, Polonia, los países bálticos y los nórdicos firmaron una carta conjunta en la que pedían a la Comisión conceder a Kiev plena flexibilidad en el uso del préstamo, incluida la posibilidad de introducir derogaciones "pragmáticas" al requisito 'Made in Europe'. Bruselas ya ha concedido este tipo de exenciones para la compra de equipos de drones. "Las necesidades urgentes de Ucrania deben estar en primer plano", subrayaron.
A Ucrania solo se le pedirá que devuelva los 90.000 millones de euros si Rusia acepta pagar reparaciones de guerra, algo que Moscú ha descartado categóricamente. La Comisión insiste en que mantiene el derecho a utilizar los 210.000 millones de euros en activos inmovilizados del Banco Central ruso para compensar la ausencia de reparaciones.