Eni y Total inician el proyecto Cronos en Chipre, con primer gas previsto en 2028, mientras Argelia confirma a Italia como principal cliente europeo. El Mediterráneo oriental gana peso estratégico para la seguridad energética
Eni acelera en el gas del Mediterráneo oriental y saca adelante el proyecto Cronos en Chipre, mientras Argelia confirma su papel de principal proveedor de Italia. Dos noticias que cuentan la misma transformación, tras la crisis de los suministros rusos, el centro de gravedad energético europeo se está desplazando cada vez más hacia el Mediterráneo, llamado a convertirse en uno de los ejes estratégicos para el abastecimiento del continente.
Eni acelera con Cronos: el primer gas chipriota llegará en 2028
Eni y TotalEnergies han anunciado que han alcanzado la Decisión Final de Inversión (FID) para el desarrollo del yacimiento Cronos, situado en el Bloque 6 en alta mar de Chipre, donde las dos compañías poseen una participación paritaria del 50% cada una. El proyecto representa el primer desarrollo de gas natural en la historia de Chipre y aspira a llevar al mercado los primeros suministros chipriotas antes de 2028.
Cronos se descubrió en 2022 y posteriormente se confirmó gracias a las actividades de evaluación completadas en 2024. El yacimiento se encuentra en aguas profundas a unos 185 kilómetros de la costa suroccidental de Chipre y contiene más de 3 billones de pies cúbicos (Tcf) de gas inicialmente in situ.
El desarrollo prevé la perforación de cuatro pozos submarinos y permitirá alcanzar una producción a pleno rendimiento de unos 500 millones de pies cúbicos al día, equivalentes a cerca de 2,8 millones de toneladas de GNL al año.
Del gas chipriota al GNL europeo, la estrategia de las infraestructuras existentes
El punto fuerte del proyecto es la posibilidad de aprovechar infraestructuras que ya están operativas. El gas extraído de Cronos será de hecho transportado mediante una conexión submarina desde las aguas chipriotas hasta Egipto, donde se tratará utilizando las instalaciones del yacimiento Zohr, operado por Eni.
Posteriormente el gas llegará a la terminal de licuefacción de Damietta, también en Egipto, para ser transformado en GNL y exportado a los mercados internacionales, con una atención especial a Europa.
La decisión de utilizar infraestructuras existentes permite acelerar el desarrollo del proyecto, reducir los costes y limitar el impacto ambiental en comparación con la construcción de una nueva cadena completamente dedicada. Según Eni y TotalEnergies, Cronos se inscribe en la estrategia de dar prioridad a proyectos competitivos, con costes contenidos y una menor intensidad de emisiones.
Cronos y el nacimiento del centro gasista del Mediterráneo oriental
Tras el acuerdo entre los Gobiernos de Chipre y Egipto firmado en febrero de 2025, se han concluido los principales acuerdos comerciales y contractuales necesarios para la realización del proyecto, desde el uso de las infraestructuras en alta mar de Zohr al tránsito del gas por Egipto, pasando por la licuefacción en Damietta y la venta del GNL en los mercados internacionales.
Según el consejero delegado de Eni, Claudio Descalzi, Cronos representa "una etapa acelerada y concreta" en el camino que llevará a Chipre a convertirse en productor y exportador europeo de gas natural y contribuirá al nacimiento de un centro regional del gas en el Mediterráneo oriental.
Para TotalEnergies, Cronos es una pieza más en el crecimiento de su cartera de GNL, que la empresa pretende llevar a unos 60 millones de toneladas anuales de aquí a 2030. Para Eni, en cambio, el proyecto consolida la estrategia de desarrollo en el Mediterráneo oriental apoyándose en la presencia ya construida en Egipto con Zohr.
Argelia sigue siendo el pilar de los suministros italianos
Mientras mira a las futuras producciones de Chipre, Italia sigue sin embargo confiando sobre todo en Argelia, hoy principal proveedor del país. El presidente argelino Abdelmadjid Tebboune ha confirmado que Italia es el mayor comprador europeo de gas argelino, por delante de España y Francia.
Aunque sin indicar los volúmenes destinados al mercado italiano, Tebboune ha reiterado que el sector energético representa uno de los principales instrumentos de la política económica y diplomática de Argel.
Las declaraciones llegan al día siguiente de la conversación telefónica con la presidenta del Consejo Giorgia Meloni, durante la cual los dos líderes confirmaron su intención de reforzar aún más la asociación estratégica entre los dos países en los sectores energético, industrial y económico.
Entre los temas abordados figuran también los proyectos previstos por el Plan Mattei para África, con especial referencia al Centro de excelencia "Enrico Mattei" de Sidi Bel Abbès, dedicado a la formación y la innovación en el ámbito agrícola.
Italia en el centro de la nueva geografía del gas
Las dos noticias cuentan una misma transformación. Por un lado, Argelia sigue garantizando la seguridad de los suministros italianos a través del gasoducto TransMed y de los envíos de GNL, por otro, Chipre se prepara a entrar por primera vez entre los países exportadores gracias al desarrollo del yacimiento Cronos.
Para Italia esto significa poder contar con una red de suministros cada vez más diversificada a lo largo del eje sur del Mediterráneo, reduciendo la dependencia de otras áreas geopolíticamente más inestables y reforzando el papel del país como posible plataforma energética entre África, el Mediterráneo oriental y Europa. Con Cronos, de hecho, no nace solo un nuevo yacimiento, toma forma una pieza de la nueva geografía energética europea, construida en torno a las rutas del gas que conectan Chipre, Egipto, Argelia e Italia.
De dónde llega hoy el gas de Italia y cuánto cuesta
Italia importa alrededor del 95% del gas que consume y, tras haber abandonado casi por completo la dependencia de Rusia, ha construido una combinación de suministros mucho más diversificada. Hoy el principal proveedor es Argelia, que cubre cerca del 36% de las importaciones italianas a través del gasoducto TransMed. Le siguen Azerbaiyán (alrededor del 16%, mediante el TAP), Estados Unidos con el GNL, el Norte de Europa (sobre todo Noruega y Países Bajos), además de Qatar y Libia.
En cuanto a los costes, sin embargo, no todo el gas es igual. El que llega por gasoducto desde Argelia y Azerbaiyán es por lo general el más competitivo, ya que evita las costosas operaciones de licuefacción, transporte marítimo y regasificación necesarias para el GNL.
El gas natural licuado (GNL) procedente de Estados Unidos, Qatar u otros exportadores es en cambio de media más caro y su precio está también más expuesto a las tensiones geopolíticas y a los costes del transporte marítimo. Precisamente por ello Italia apuesta por combinar suministros estables por tubo con GNL, aumentando la seguridad energética sin depender de un único país.
Las recientes tensiones en el estrecho de Ormuz han puesto además de manifiesto cómo el GNL procedente del Golfo puede estar sujeto a fuertes oscilaciones de precio y a riesgos logísticos, lo que hace aún más estratégicas las rutas del Mediterráneo.