Una inusual misión del director de la CIA en Moscú ha reavivado el temor a que Rusia pueda poner a prueba a la OTAN. Aunque los gobiernos bálticos sostienen que el nivel de amenaza no ha cambiado, persiste la incógnita sobre las intenciones de Moscú.
Si el viaje secreto a Moscú del director de la CIA, John Ratcliffe, pretendía calmar los temores de una confrontación entre Rusia y la OTAN, parece haber logrado casi lo contrario.
Su llegada repentina a la capital rusa esta semana desató días de especulaciones sobre qué información de inteligencia podía haber llevado a Washington a enviar a su jefe de espías para entregar un mensaje en Moscú, y si los Estados bálticos debían preocuparse.
Medios estadounidenses informaron que Ratcliffe advirtió a Rusia de que no atacara a miembros de la OTAN, en particular Estonia, Letonia y Lituania, en un contexto de valoraciones de inteligencia según las cuales Moscú podría intentar poner a prueba a la alianza mientras su guerra en Ucrania sigue empantanada.
El think tank estadounidense Instituto para el Estudio de la Guerra (ISW) señaló que las circunstancias de la visita sugieren que Washington consideró que la información de inteligencia que la motivó era lo bastante urgente y sensible como para justificar que Ratcliffe viajara en persona a Moscú.
"La visita a Moscú del director de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos, John Ratcliffe, sugiere que Rusia podría estar preparándose para llevar a cabo un acto de agresión contra un miembro de la OTAN en un plazo relativamente corto con el objetivo de invalidar el Artículo 5 de la alianza", indicó el ISW.
Pero la organización con sede en Washington hizo también una distinción importante: no hay indicios de un despliegue militar ruso a gran escala en torno a los Estados bálticos como el que precedió a la invasión de Ucrania en febrero de 2022.
En cambio, apuntó, cualquier acción rusa a corto plazo podría ser mucho más limitada,un ataque aéreo, con misiles o drones, o una pequeña incursión terrestre concebida no para apoderarse de grandes extensiones de territorio, sino para comprobar si los aliados de la OTAN responderían de forma colectiva en virtud del Artículo 5.
El expresidente estonio Toomas Hendrik Ilves cuestionó si los Estados bálticos eran en realidad el motivo del viaje de Ratcliffe. En una entrevista exclusiva con 'Euronews', Ilves afirmó que tenía "serias dudas" de que las preocupaciones sobre los Estados bálticos estuvieran detrás de la misión del director de la CIA y sostuvo que la preocupación más inmediata de Washington era el apoyo de Rusia a Irán.
"¿Cuál es el verdadero problema para Estados Unidos ahora mismo? El verdadero problema es Irán, el hecho de que los rusos estén proporcionando información de objetivos a los iraníes", dijo Ilves.
Se mostró igualmente escéptico ante las sugerencias de un aumento de la amenaza militar rusa contra los Estados bálticos, que desestimó como "puro relato". "¿Por qué iban a hacer nada en los Estados bálticos en este momento?", planteó, argumentando que Moscú tiene pocos motivos para arriesgar una confrontación con la OTAN mientras su guerra en Ucrania permanece bloqueada.
Preocupación en los círculos militares europeos
Una fuente militar europea explicó a 'Euronews' que los servicios de inteligencia llevan meses detectando señales que apuntan a que Moscú podría intentar aprovechar el cambio de enfoque de la Administración Trump hacia sus aliados europeos en la OTAN para lanzar otro ataque en la región, en un momento en que Washington presiona a Europa para que asuma una mayor responsabilidad en su propia defensa.
La fuente advirtió de que esto no equivale a pruebas de que Rusia haya tomado la decisión de actuar, pero señaló que la inquietud es que un Washington distraído, combinado con el desplazamiento de responsabilidad hacia Europa, pueda ofrecer a Moscú una ventana de oportunidad.
Vista desde este ángulo, la visita de Ratcliffe podría haber tenido como objetivo despejar cualquier duda en Moscú sobre las consecuencias de poner a prueba a la OTAN en un momento en que Washington está muy absorbido por otros frentes y redefine su papel en la defensa europea.
La fuente describió a Ratcliffe como uno de los mayores defensores de la OTAN, Europa y Ucrania dentro de la Administración Trump, pero dudó de que Putin vaya a atender su advertencia. El propio momento elegido puede formar parte de esos cálculos.
La fuente subrayó que los Estados bálticos, en particular Estonia y Lituania, están considerablemente mejor preparados para una posible confrontación con Rusia que buena parte del resto de Europa.
A medida que Europa refuerza sus defensas, surge otra cuestión estratégica, si Moscú está valorando poner a prueba a la OTAN: ¿por qué esperar a que el continente esté mejor preparado y llegue una nueva administración estadounidense posiblemente más comprometida con su defensa?.
Un recuerdo doloroso de 2021
Hace casi cinco años, el predecesor de Ratcliffe, William Burns, viajó a Moscú con una advertencia. Cuando llegó en noviembre de 2021, Rusia llevaba ya meses desplegando un creciente y cada vez más visible dispositivo militar en torno a Ucrania. Menos de cuatro meses después, Rusia lanzó su invasión a gran escala.
Una fuente militar europea trazó un paralelismo incómodo entre ambas misiones. "Es bueno que el director de la CIA haya ido a Moscú a transmitir una advertencia", dijo la fuente a 'Euronews'. "Otra cosa es que Putin vaya a escucharla". Pero hay una diferencia crucial entre ambos casos. Hoy no se observa ningún despliegue ruso comparable alrededor de los Estados bálticos. Sin embargo, un intento ruso de poner a prueba a la OTAN no requeriría necesariamente algo así.
Una operación más limitada podría exigir muy poca de la preparación militar visible que precedió a la invasión de Ucrania. Si el objetivo es poner a prueba a la OTAN y no ocupar territorio, la ambigüedad puede ser parte del propósito.
"Nuestra evaluación de la amenaza no ha cambiado"
Los responsables de los Estados bálticos han pasado los días posteriores a la visita de Ratcliffe intentando rebajar los temores de que se esté gestando otro 2021 en el flanco oriental de la OTAN. El ministro de Exteriores estonio, Margus Tsahkna, señaló que la posibilidad de provocaciones rusas contra la OTAN debe tomarse en serio, pero insistió en que la evaluación de la amenaza que hace Estonia no ha cambiado.
Las autoridades letonas señalaron de forma similar que su valoración de la amenaza militar convencional seguía siendo la misma y que el riesgo de una invasión rusa era bajo. Aun así, la voluntad de tranquilizar a la opinión pública va acompañada de llamamientos a una preparación mucho mayor.
Cinco comisarios europeos de países del flanco oriental de la UE han instado a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, a adoptar medidas adicionales en respuesta a lo que describen como unos desafíos de seguridad crecientes en la región.
Entre sus propuestas figuran el nombramiento de un coordinador de alto nivel para el flanco oriental, el refuerzo de las reservas regionales y de la preparación civil, la mejora de la protección de las infraestructuras críticas y la aceleración de la iniciativa Eastern Flank Watch de la UE contra las amenazas híbridas.
Los responsables bálticos pueden no ver indicios de una invasión convencional inminente, pero prosiguen los preparativos frente a posibles sabotajes, incursiones de drones, operaciones híbridas y provocaciones militares rusas más limitadas, muchas de las cuales la región ya ha tenido que afrontar.
De las inquietudes de Kiev a la advertencia de Washington
En abril, el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, advirtió de que los preparativos rusos podían apuntar a una nueva movilización y a una posible ofensiva bien contra Ucrania, bien contra los Estados bálticos. Estonia rechazó públicamente ese análisis. Tsahkna afirmó que la advertencia no se correspondía con la inteligencia estonia ni con la propia evaluación de Tallin.
"No vemos a Rusia concentrar sus fuerzas ni prepararse de ningún modo desde el punto de vista militar para atacar a la OTAN o a los Estados bálticos", aseguró. Sin embargo, en julio, Lituania y Letonia advirtieron por su cuenta sobre la posibilidad de acciones rusas más limitadas.
El presidente lituano, Gitanas Nausėda, indicó que la inteligencia señalaba que Rusia podría estar planificando ataques limitados contra infraestructuras críticas, incluidas instalaciones energéticas y de transporte, mientras que el presidente letón, Edgars Rinkēvičs, avisó de que Moscú podría intentar poner a prueba el compromiso del Artículo 5 de la OTAN sin lanzar una invasión a gran escala.
Hace una semana, durante una cumbre en Kiev, el primer ministro estonio, Kristen Michal, afirmó que no existe una amenaza militar convencional directa de Rusia contra los Estados bálticos o nórdicos.