Kreios Space es una startup española que nació en 2021 con seis ingenieros recién salidos de la universidad y una idea que muchos consideraban inviable: poner satélites más cerca de la Tierra de lo que nadie había conseguido. La OTAN acaba de invertir en ellos.
Que un satélite orbite a menos de 500 kilómetros de la Tierra no es una decisión caprichosa. Es una solución de compromiso que lleva décadas enquistada en la industria aeroespacial porque nadie había encontrado la manera sostenible de orbitar más cerca sin consumir cantidades absurdas de combustible.
Para hacernos una idea de las distancias que manejamos, la Luna orbita a una media de 384.000 km de la Tierra. Las órbitas geosíncronas (GEO), que orbitan a la misma velocidad angular de rotación diaria que la Tierra, están a 35.768 km. En esta órbita se encuentran satélites como el SpainsatNG que siempre está sobrevolando la Península Ibérica.
Órbitas más cercanas, conocidas como órbitas medias (MEO) y se encuentran entre las órbitas GEO y 2.000 km de la Tierra. Si seguimos acercándonos a la tierra, nos encontramos las órbitas bajas (LEO) por debajo de 2.000 km.
Dentro de los dispositivos tipo satélite no se utilizaban órbitas por debajo de 500 km dado que la atmósfera todavía ejerce una resistencia suficiente como para frenar cualquier ingenio en cuestión de días y hacer que caiga a la tierra.
Ahí es donde entra Kreios Space y su innovador sistema de motor eléctrico que utiliza el aire que le frena como sistema para impulsarse en las denominadas órbitas muy bajas (VLEO).
La compañía, con sede en Vigo, trabaja en satélites que operan entre 150 y 400 kilómetros de altura. 'Euronews' ha hablado con Francisco Boira, uno de sus seis fundadores, lo explica de forma directa: "Actualmente no se utilizan órbitas VLEO porque a estas distancias, existe mucha resistencia aerodinámica. Para contrarrestar esta fuerza hacen falta cantidades ingentes de combustible, lo que daría una autonomía de días al satélite y lo hace inviable".
La solución que han desarrollado evita precisamente ese cuello de botella. Su motor, denominado motor ABEP (Air-Breathing Electric Propulsion, propulsión eléctrica de respiración de aire), capta el aire de la atmósfera y lo utiliza como material para propulsarse, transformándolo en plasma gracias a su motor y todo ello alimentado mediante energía solar.
El desarrollo de este motor lleva más de cinco años en proceso y en 2026 han conseguido la certificación y prueba en tierra del mismo. El siguiente paso es conseguir una unidad funcional en el espacio.
El resultado con el motor es un satélite que puede permanecer en órbita durante años, no días, y que no depende de reservas de combustible fósil ni genera residuos que se sumen al ya creciente problema de la basura espacial.
Por qué la OTAN puso sus ojos en Galicia
En septiembre de 2025, Kreios Space cerró una ronda de financiación de 8 millones de euros. La operación fue liderada por el NATO Innovation Fund. Se trata de un fondo de capital privado de 1.000 millones de euros respaldado por 24 aliados de la Alianza que invierte en tecnología de vanguardia europea para afrontar retos en Defensa, seguridad y resiliencia junto a JOIN Capital. También participaron Grow Venture Partners, Xesgalicia y Tasivia Global.
Fue, además, la primera inversión que ese fondo realizó en España, lo que convierte a Kreios en algo más que una empresa con una tecnología prometedora: es la primera startup española que entra en ese radar estratégico de la Alianza Atlántica.
Desde el Fondo de Innovación de la OTAN, el investigador David Ordóñez subrayó que la tecnología de Kreios supone un avance hacia una órbita que hasta ahora se consideraba fuera de alcance, y destacó su importancia para la seguridad europea. Esta ronda se suma a otra previa de 2,3 millones captados en 2024, de modo que la inversión total acumulada ya supera los 10 millones de euros.
Qué ofrecen las órbitas VLEO frente a otras más altas
- Los satélites VLEO capturan imágenes con una resolución tres veces superior con la misma tecnología que los actuales.
- Ofrecen conectividad de banda ancha directa al dispositivo sin antenas voluminosas (ejemplo de Starlink) pudiendo funcionar directamente con conexiones móviles.
- Mucha menor latencia en la comunicación, entre 2 y 8 milisegundos frente a casi medio segundo de satélites geoestacionarios o cerca de 50 ms de satélites LEO.
- Utilizan órbitas aún por explorar, vacía, sin basura espacial. Tal y como comenta Boira: "Se evitaría el síndrome de Kessler que indica que una explosión en una órbita LEO podría crear un efecto en cadena de explosiones e impactos que dejase inusable esa órbita".
- No se acumularía basura espacial, ya que en caso de dejar de funcionar su propulsión caería a la tierra desintegrándose en su entrada a la atmósfera.
- Posible futura bajada de coste de lanzamiento al ser liberados a menor altura.
Sin embargo, hay que destacar que no todo son bondades en estas órbitas. Cuanto más cerca a la tierra, más satélites hace falta para cubrir la totalidad del planeta y, por supuesto, cuanto más bajo vuele, más energía de propulsión es necesaria.
Seguraente se esté preguntando qué pasa con los aviones? El techo comercial de los aviones ronda los 13-14 km, pudiendo llegar a 37 km si hablamos de aviones con motores a reacción habiendo una distancia suficiente como para que un satélite VLEO se queme en la caída a la atmósfera.
Otro punto a tener en cuenta es que actualmente para el lanzamiento de este tipo de satélite, Space X ofrece el posicionamiento en una órbita LEO, mínimo 500 km, que implica un coste superior y la compañía tendrían que frenarlo y dejarlo caer hasta una órbita VLEO. Es probable que en caso de que la demostración en el espacio sea funcional, se abran lanzamientos de SpaceX o quizá la española PDL Space a este tipo órbitas a un precio más reducido.
De las aulas de Barcelona a las instalaciones de Nigrán
Los seis fundadores de Kreios, Adrián Senar, Jan Mataró, Francisco Boira, Adrià Barceló, Max Amer y Francisco Bosch, eran compañeros de clase mientras estudiaban Ingeniería Aeroespacial en la Escuela Politécnica de Cataluña.
La empresa nació en 2021 de ese grupo, con menos de 25 años cada uno, y encontró pronto en Galicia el apoyo institucional que necesitaba en sus primeras fases, cuando el riesgo era mayor.
Hoy tienen su sede en la zona franca de Vigo y están a punto de mudarse a nuevas instalaciones en Porto do Molle, en el municipio de Nigrán. Allí completarán todo el proceso de fabricación y validación sin salir de Galicia.
El espacio cuenta con sala blanca, un entorno sellado con niveles extremadamente bajos de partículas en suspensión, imprescindible para trabajar con componentes de precisión, y una cámara de vacío que simula las condiciones del espacio exterior para realizar pruebas antes del lanzamiento. Después, el camino lleva al satélite a Cabo Cañaveral, en Florida. De momento, es el único tramo que queda fuera de Galicia.
El equipo ha crecido hasta las 17 personas y ha acumulado reconocimientos en 2025 como los Premios EmprendeXXI Galicia, el premio a la startup más disruptiva en South Summit Korea y otro en MindtechVigo. Sus consejeros tienen experiencia en Thales, la Agencia Espacial Europea y la agencia espacial japonesa JAXA.
El futuro de esta tecnología: demostración en órbita y constelaciones comerciales
El dinero de la ronda tiene un destino claro. Financiará el lanzamiento de los dos primeros satélites de prueba, incluyendo la primera demostración en órbita de un motor ABEP. Si esa prueba sale como esperan, el siguiente paso será el despliegue de constelaciones comerciales orientadas a observación de la Tierra y comunicaciones directas a dispositivos.
Actualmente la compañía está ampliando su equipo para poder llevar a cabo esta demostración técnica en la que España podría abrir camino en una región del espacio hasta ahora no utilizada.
Las aplicaciones son amplias. La observación terrestre de alta resolución tiene utilidad en agricultura, gestión de recursos y operaciones militares. En este campo están colaborando en un proyecto de detección temprana de incendios, Ícaro, con la Universidad de Vigo y Telespazio Ibérica.
Otro de los campos más interesantes son las telecomunicaciones más directas y seguras tanto en entornos de Defensa y misiones críticas como en situaciones de emergencia como fue el apagón en España o la Dana de Valencia, con este tipo de satélites VLEO se tendría una red funcional incluso con la caída eléctrica en tierra o catástrofes naturales.
Kreios Space tiene menos de cinco años de vida y ninguno de sus fundadores ha llegado todavía a los 30. Lo que han conseguido en ese tiempo, tecnología propia, inversión de la OTAN, instalaciones punteras y un satélite próximo al lanzamiento, da una medida bastante clara de lo que puede conseguir el talento e ingeniería española a nivel mundial.