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El avión de hidrógeno que quiere dar la vuelta al mundo sin escalas y con cero emisiones

El avión de hidrógeno en demostración en VivaTech 2026
La demostración del avión de hidrógeno en VivaTech 2026 Derechos de autor  Euronews
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Por Pascale Davies
Publicado última actualización
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Sé pionero, no un dinosaurio: el explorador suizo Bertrand Piccard apuesta por los vuelos con hidrógeno para inspirar a toda una generación

Un avión de hidrógeno que aspira a dar la vuelta al mundo sin escalas y con emisiones cero lleva consigo una misión y también un mensaje de esperanza sobre la sostenibilidad para la juventud.

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El explorador suizo Bertrand Piccard, que completó la primera vuelta al mundo en avión solar y fue el primero en dar la vuelta al globo en globo aerostático sin escalas, afirma que su último proyecto con hidrógeno se acerca ya a su fase final y que los primeros vuelos de prueba están previstos para principios de 2027.

El proyecto, desarrollado a través de la Fundación Solar Impulse, persigue dos grandes objetivos. El primero es demostrar que el hidrógeno puede impulsar una circunnavegación completa de la Tierra sin una sola escala y sin emitir ni un gramo de carbono.

El segundo es lanzar un mensaje de esperanza de cara al futuro, uno en el que se pueda disfrutar de volar sin causar daños al planeta.

"Queremos mostrar a los jóvenes que hay soluciones, que hay futuro, pero ahora tenemos que desarrollar el espíritu pionero", explicó Piccard a Euronews Next.

Parte del avión de hidrógeno en construcción
Parte del avión de hidrógeno en construcción Climate Impulse

El explorador sostiene que el ecologismo ha sido víctima de su propio discurso y que décadas presentando la acción ecológica como algo costoso, restrictivo y lleno de sacrificios han provocado una reacción en contra que ha permitido a fuerzas económicas y políticas apartar a un lado las preocupaciones climáticas.

"Mucha gente ha presentado la ecología como algo poco atractivo, caro, sacrificial, algo que hace que la economía se encoja, que la movilidad se reduzca", señaló Piccard.

"Y nadie quiere eso. Con un relato tan poco inspirador, es evidente que ha habido una reacción."

Afirma que la solución no pasa por renunciar a la ambición ecológica, sino por replantearla como un motor clave de innovación y prosperidad.

La organización Fundación Solar Impulse ya ha certificado 1.650 soluciones limpias y rentables como prueba de que la sostenibilidad y el crecimiento económico no están reñidos.

"Creo que tenemos que cortar la cabeza a ese relato, pero no debemos cortar la cabeza a la ecología en general. Porque la ecología puede ser estimulante, puede ser económicamente rentable, puede abrir nuevos mercados para las empresas", añadió Piccard.

La IA y la sostenibilidad

Sin embargo, desde el despegue de la inteligencia artificial generativa en 2022 y la pérdida de protagonismo de la sostenibilidad en el debate sobre tecnología, Piccard traza una clara línea divisoria entre dos futuros posibles.

En uno de los escenarios, la IA puede optimizar las redes eléctricas y eliminar desperdicios, pero en el otro alimenta aplicaciones innecesarias, como un visionado de vídeo más rápido o videojuegos con mayor resolución, apuntó.

Advirtió de que este segundo camino exigiría enormes nuevos centros de datos y borraría cualquier avance medioambiental.

Bertrand Piccard (dcha.)
Bertrand Piccard (dcha.) Climate Impulse

"Todo el impacto positivo que podríamos tener sobre el medio ambiente puede quedar completamente anulado por usos innecesarios, mal implantados y con tecnologías contaminantes", dijo Piccard.

Sobre los centros de datos, que alimentan la IA, explicó que la forma en que se construyen y se refrigeran es una prueba de fuego de la huella ambiental de la IA. Enfriar los servidores con aire acondicionado o con agua de los ríos desaprovecha enormes cantidades de energía, mientras que canalizar ese calor residual para calentar ciudades cercanas permitiría utilizar la misma energía dos veces y reduciría al mismo tiempo costes y emisiones.

Pero la decisión sobre cómo se utiliza la IA depende en última instancia de la humanidad.

"No es la IA la que es buena o mala, es el usuario quien será sensato o peligroso. ¿Qué hará la humanidad con ella?", se preguntó.

En cuanto a quién debe marcar el rumbo de la IA, Piccard sostiene que deben ser los gobiernos y no las empresas tecnológicas, y añade que Europa debe y puede mantener el tipo pese a las presiones de sus socios comerciales.

"Los entusiastas de la tecnología siempre irán demasiado lejos, porque su objetivo es la propia tecnología, no la calidad de vida de la humanidad", afirmó.

"Quienes son responsables de esa calidad de vida son los gobiernos, las instituciones, las ONG. Sus voces deben sonar más fuerte que las de los entusiastas de la tecnología."

Transmitir el mensaje

La labor de hacer llegar el mensaje verde a los más jóvenes ya está en marcha.

Según explicó Piccard, una colaboración con la Universidad Politécnica Mohammed VI, en Marruecos, sitúa al país como puerta de entrada a los estudiantes de toda África. Una vez en vuelo, planea hablar con escolares en directo desde la cabina mientras el avión circunvala la Tierra.

"Si una mañana decimos que queremos hablar con todos los colegios, nadie responderá", explicó.

"Si decimos que vamos a hablar con estudiantes desde la cabina de un avión que da la vuelta al mundo con hidrógeno, todas las puertas se abrirán."

El proyecto de la vuelta al mundo en definitiva pone las cuestiones sobre la mesa para la próxima generación.

"¿Queréis ser pioneros, personas que esperan poder lograr algo diferente, o queréis ser dinosaurios, que intentan vivir del pasado hasta desaparecer?", planteó.

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