Irlanda abre sus prioridades de la Presidencia de la UE a una consulta pública en línea, los resultados ofrecen un modelo para una gobernanza más transparente e inclusiva en Europa.
Cada seis meses, un Estado miembro de la UE asume la Presidencia del Consejo de la Unión Europea y dirige las negociaciones sobre los expedientes de política europea más importantes.
Aunque se fomenta la celebración de consultas públicas con la ciudadanía sobre cómo debería dirigir cada Gobierno la Presidencia y en qué expedientes centrarse, cada país se relaciona con el público de manera distinta.
La mayoría se apoyan en consultas específicas y limitadas con la industria local, el mundo académico y las organizaciones no gubernamentales, además de en el diálogo interinstitucional.
El enfoque de Irlanda para implicar a su población destaca como un modelo sumamente transparente, democrático e inclusivo, que ofreció a todos los actores una oportunidad real de contribuir.
Además, este ejercicio cuestiona la idea extendida de que un Estado miembro tiene un margen limitado para reflejar su perspectiva nacional en la agenda de la Presidencia.
El diseño de la consulta
La consulta pública irlandesa se puso en marcha el 5 de noviembre de 2025, ocho meses antes de la Presidencia irlandesa, y se prolongó durante cinco semanas y tres días, aunque se aceptaron envíos tardíos durante varios días después del cierre.
La consulta se anunció públicamente en distintas plataformas gubernamentales y no gubernamentales, incluidos los sitios web oficiales y notas de prensa.
A las personas participantes se les formularon cuatro preguntas obligatorias sobre su perfil y se les plantearon cinco preguntas sencillas para responder en 500 palabras o menos:
- Pregunta 1: ¿Qué prioridades temáticas de alto nivel debería elegir Irlanda para su Presidencia del Consejo en 2026?
- Pregunta 2: ¿Qué ámbitos concretos de política y qué propuestas legislativas deberían ser el foco de la Presidencia irlandesa del Consejo en 2026? ¿Qué debería aspirar a lograr la Presidencia irlandesa en estos ámbitos?
- Pregunta 3: ¿Cómo puede el trabajo del Consejo durante el mandato de la Presidencia irlandesa lograr el impacto positivo más importante para las personas, las empresas y las comunidades de toda la UE?
- Pregunta 4: ¿Cómo podemos comunicar de la mejor manera los valores y beneficios de la pertenencia a la UE a sus ciudadanos y generar entre ellos un sentimiento de apropiación de la Presidencia irlandesa del Consejo de la UE? La quinta pregunta se dejó abierta para comentarios adicionales.
Los resultados de la consulta
La consulta recibió 484 aportaciones de personas particulares, grupos de la sociedad civil, empresas, académicos y entidades representativas.
Tal y como recoge el anexo I del resumen de la consulta, el público irlandés dio prioridad a la competitividad (14,15 %), los valores (12,32 %) y la salud (11,46 %).
En cuanto a la competitividad, el 57,8 % señaló la simplificación como su máxima prioridad, mientras que el 36,2 % se decantó por el avance tecnológico, la innovación y la investigación.
Los aspectos positivos
El formato abierto e inclusivo de la consulta pública no solo permitió a los responsables políticos irlandeses conocer el sentir local y orientar sus posiciones en consecuencia, sino que además aumentó la conciencia pública y, posiblemente, despertó el interés por los asuntos de la UE, un ámbito en el que normalmente muy pocas personas se implican.
La simplicidad del diseño de la consulta es otro elemento que merece destacarse.
El proceso de envío, la duración de la consulta y el formato de las preguntas fueron claros y sencillos, lo que permitió que todos los segmentos de la sociedad, y no solo quienes ya están muy implicados en los asuntos de la UE o en la vida pública, participaran con libertad.
Por último, la publicación de un resumen abierto y exhaustivo de 30 páginas, con explicaciones detalladas sobre las personas participantes y sus opiniones, constituye una práctica de transparencia de la que podrían tomar ejemplo tanto los Estados miembros de la UE como las propias instituciones europeas.