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La ley europea de infancia podría agrandar la brecha transatlántica de IA

Fuente: Canva
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Por Jonathan Benton
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Europa debe prepararse para las posibles consecuencias de nuevas normas digitales que podrían dificultar que pequeños desarrolladores europeos compitan, advierte una fuente del sector.

Bruselas quiere blindar a los menores frente a las grandes tecnológicas, pero podría acabar dando a Silicon Valley una ventaja competitiva aún mayor.

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El EU Kids Act, presentado esta semana, promete límites de edad, controles parentales y una ofensiva contra las funciones "adictivas" integradas tanto en las redes sociales como en las plataformas de vídeo y los chatbots de IA.

Pero a medida que el bloque trata de poner orden entre los gigantes tecnológicos, surge una cuestión más complicada, ¿puede Europa garantizar la seguridad infantil mediante la regulación sin quedarse fuera de la carrera de la IA que ya va perdiendo?

El reto difícilmente podría ser mayor. Europa solo puede presumir de una empresa de IA de peso, Mistral, empequeñecida por sus rivales estadounidenses OpenAI y Anthropic tanto en valoración como en inversión.

El bloque nunca ha pasado realmente de la línea de salida en lo que respecta a escalar plataformas digitales capaces de competir con las de Estados Unidos, y ha confiado en cambio en la fuerza de su mercado único y en su capacidad reguladora.

Ahora, cuando la IA se consolida como la tecnología decisiva de la década, ese equilibrio entre normas y crecimiento se percibe como un momento de "todo o nada" para el bloque.

Qué propone realmente la ley Kids Act

La legislación incluye varias medidas destinadas a proteger a los menores en línea, entre ellas restricciones de edad, controles parentales y límites a las funciones potencialmente adictivas.

Las propuestas han sido bien recibidas por parte del sector tecnológico, pero Stanislas Marchand, antiguo responsable de juegos móviles de la empresa francesa Voodoo, valorada en más de 1.000 millones, sostiene que Europa debe tener en cuenta también las posibles consecuencias para su propio sector digital.

Defiende que Europa "debe prepararse para esas posibles consecuencias invirtiendo con más urgencia que nunca en sus capacidades propias de IA".

Las propuestas de la Comisión Europea llegan en un contexto de creciente presión sobre los gobiernos para que protejan a los menores de los riesgos que plantean las redes sociales y otras plataformas en línea.

En los últimos años, sin embargo, las grandes tecnológicas han sido objeto de un escrutinio creciente por su incapacidad para proteger a los menores en internet, desde el ciberacoso, el hostigamiento y el "grooming" hasta la explotación, la extorsión y la desinformación.

Australia implantó en diciembre del año pasado la primera prohibición de redes sociales para menores de 16 años en el mundo, una medida seguida con atención por gobiernos de todo el planeta que ha llevado a muchos a adoptar sus propias restricciones o a estudiar hacerlo.

Francia, Grecia, Austria, Dinamarca, España, Bélgica, Italia, Alemania, Polonia y Países Bajos han estado estudiando o impulsando leyes nacionales sobre vetos a las redes sociales, lo que aumenta la presión sobre Bruselas para que presente una medida aplicable a toda la UE y evite la fragmentación.

Mientras tanto, en Estados Unidos, las empresas de redes sociales se han enfrentado este año a demandas históricas de responsabilidad que en muchos casos han perdido, y muchas han optado por llegar a acuerdos extrajudiciales, como el reciente pacto de Meta por valor de 17.000 millones de dólares (14.900 millones de euros) para poner fin a una demanda presentada por 47 estados estadounidenses.

Más allá de las redes sociales

La propuesta EU Kids Act plantea una prohibición total de las redes sociales para menores de 13 años, mientras que quienes tengan hasta 15 años podrían crear "mini cuentas", perfiles limitados y muy supervisados vinculados al perfil de un progenitor.

No solo eso, estas cuentas tendrían además límites diarios obligatorios de una hora y una prohibición completa de las "funciones tóxicas o adictivas" como el desplazamiento infinito, la reproducción automática sin fin y las recompensas por interacción.

Marchand celebra la prohibición propuesta para menores de 13 años, pero afirma que la medida "debería haberse ampliado a todos los menores de 16" en vez de permitir las mini cuentas para adolescentes.

Sostiene que el mensaje de la Comisión debería haber sido que las plataformas en cuestión son "inadecuadas para menores" porque están "diseñadas para maximizar la atención".

El Kids Act va mucho más allá de las redes sociales.

Abarca plataformas de vídeo como YouTube y Twitch, videojuegos en línea como Roblox, Fortnite y Minecraft, y servicios más recientes como los chatbots y asistentes de IA, entre ellos ChatGPT, Claude y Gemini.

También obligaría a las tiendas de aplicaciones y a los sistemas operativos a integrar filtros estrictos de verificación de edad para impedir que los menores descarguen desde el principio aplicaciones y programas restringidos.

Y, para Marchand, el problema está en la aplicación, porque la UE pide a las plataformas que "verifiquen la edad de los menores, gestionen cuentas controladas por los padres, apliquen límites diarios, restrinjan contactos y funciones y demuestren que el producto resultante es seguro".

En conjunto, estos requisitos podrían aumentar el coste y la complejidad de lanzar un producto en Europa.

"Cada una de esas responsabilidades crea un posible punto de fallo adicional, y la experiencia histórica nos ofrece pocos motivos para confiar en que las empresas de redes sociales las ejecuten correctamente".

Esa preocupación es especialmente relevante si se tiene en cuenta que el sector digital europeo está dominado por empresas estadounidenses y que el continente ha fracasado en buena medida a la hora de garantizar que las grandes tecnológicas cumplan las normas.

Meta ha sido multada en dos ocasiones por transferir ilegalmente datos de usuarios europeos a servidores estadounidenses, vulnerando el Reglamento General de Protección de Datos en 2023 y la Ley de Mercados Digitales en 2025.

TikTok fue sancionada el año pasado con 530 millones de euros por no proteger los datos de menores y transferirlos ilegalmente a servidores en China.

La red X de Elon Musk, la que ha mantenido la relación más tirante con los legisladores de la UE, fue multada el pasado diciembre con 120 millones de euros por su sistema de verificación "check azul" engañoso y por negar a los investigadores acceso a los datos.

Google también ha sido sancionada en repetidas ocasiones por infringir las normas de competencia, con multas que suman hasta ahora 10.380 millones de euros.

Un historial irregular en la aplicación de las normas

Todas estas multas son calderilla para las grandes tecnológicas, y con la llegada de empresas potencialmente aún mayores en forma de gigantes de la IA como OpenAI y Anthropic, también radicadas en Estados Unidos, podría resultar todavía más difícil para Europa definir y hacer cumplir sus propias normas digitales.

Marchand teme que la ley pueda convertir además a la UE en un mercado menos atractivo para lanzar nuevos productos, sin aportar mucho apoyo a las alternativas europeas.

"Si el Kids Act exige productos específicos para Europa y costosas evaluaciones continuas, es posible que los laboratorios estadounidenses retrasen sus lanzamientos aquí mientras los pequeños desarrolladores europeos luchan por competir", advierte.

También señala que las empresas punteras de IA ya afrontan enormes costes informáticos y vías inciertas hacia la rentabilidad, mientras que algunos modelos avanzados de Anthropic ya se han restringido fuera de Estados Unidos y no se han puesto a disposición del Instituto de Seguridad de la IA del Reino Unido.

Para Marchand, el resultado podría ser una consecuencia no prevista del intento de la UE de proteger a los menores en internet.

"Mi impresión es que esto ampliará aún más la brecha transatlántica en materia de IA".

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