El sábado los conductores que circulaban por la carretera en Mount Clemens, en el estado de Michigan, fueron testigos de un extraño suceso. La policía local persiguió durante varios minutos a una ambulancia conducida de manera ilegal por un joven de 21 años. Tras visitar un centro médico, vio el vehículo con las puertas abiertas y el motor encendido y, por razones desconocidas, decidió comenzar una “aventura” a la que pusieron fin los agentes de policía.