En Alcácer do Sal, los equipos de emergencia utilizaron embarcaciones para rescatar a los vecinos después de que el río Sado se desbordara, dejando incomunicadas varias zonas de la localidad. Las tiendas cerraron y la avenida principal quedó cubierta por el agua.
Protección Civil portuguesa informó de que se habían registrado miles de incidencias, desde viviendas inundadas hasta árboles caídos, y que cientos de personas fueron evacuadas. Se desplegaron militares para apoyar a los equipos de rescate.
La tormenta ya ha causado la muerte de una persona en la vecina España y se suma a semanas de intenso temporal en toda la península ibérica.
Los meteorólogos advirtieron de que la peor lluvia y el viento más intenso podrían llegar durante la noche del 5 de febrero, mientras que los científicos señalan que este tipo de fenómenos extremos es cada vez más frecuente a medida que el clima se calienta.