Ataúdes cubiertos con banderas iraníes fueron transportados en camiones por las calles del centro de Teherán, mientras los dolientes agitaban retratos y pancartas que clamaban venganza. La ceremonia, retransmitida en directo por la televisión estatal, fue una de las mayores concentraciones públicas en Irán desde que el conflicto se intensificó a finales de febrero de 2026.
Entre los homenajeados figuraban Ali Larijani, responsable de seguridad nacional de Irán, muerto en un bombardeo israelí cerca de Teherán, Gholamreza Soleimani, comandante de la milicia paramilitar Basij, y 84 marineros de la fragata IRIS Dena, torpedeada por un submarino estadounidense cerca de Sri Lanka el cuatro de marzo. Treinta y dos marineros fueron rescatados y unos 20 siguen desaparecidos.
Al acto asistieron responsables iraníes y mandos de la Guardia Revolucionaria, que pronunciaron discursos en los que prometieron represalias contra Estados Unidos e Israel. La ceremonia coincidió con los contraataques iraníes sobre Tel Aviv y puso de relieve el creciente impacto regional del conflicto.